Yehshua
y la mujer de Magdala
1 Luego de las bodas, partió Yehshua hacia
Kapurneum seguido por sus discípulos y Mariam, que había decidido seguirle a
donde él fuera. 2 “Viuda soy ─ dijo Mariam ─ y no tengo
otra riqueza que seguirte, hijo mío, porque sé que tú has sido llamado por la
Luz del Universo a predicar una Palabra Divina. 3 Yo
proveeré para que tengas reposo, para que tú y los que te sigan tengan alguien
que les cuece el pan”.
4 Y el joven Yojanán le daba apoyo a Mariam
por el camino.
5 Luego de dos días de camino entraron a la
ciudad de Magdala, que también era llamada Migdal Nunnaya y era una ciudad
importante y muy bulliciosa. 6 Luego de caminar por una calle ancha,
Yehshua se detuvo observando a una mujer vestida con elegancia que atravesaba
la calle.
7 Y detuvo Yehshua a la mujer diciéndole:
“Quiero hablar contigo” y se acercó a ella y estuvieron hablando por un rato. 8 Sus discípulos estaban sorprendidos al
ver a Yehshua hablando con la mujer que tenía apariencia de ramera; 9 pero ninguno le preguntó por qué lo
hacía, ni qué le hablaba.
10 Observaron que la mujer se echaba a los
pies de Yehshua muy conmovida; entonces Yehshua tocó con su mano la frente de
la mujer y continuó su camino. 11 Los discípulos pensaron: “Quizá el Rabbi
le haya expulsado algún demonio, porque ella quedó como anonadada”.
12 Cuando se acercaron a Yehshua, éste les
dijo: “Esta mujer de Magdala será llamada ‘Bendita’”.
El
endemoniado de Kapurneum
13 Llegaron todos a Kapurneum y Yehshua se
dirigió a la sinagoga y comenzó a enseñar en ella. Mariam le escuchaba y
retenía sus palabras dentro de su alma. 14
Cuando salieron de la sinagoga se puso delante de Yehshua un hombre de terrible
de aspecto que 15 comenzó a gritarle: “¿Qué tienes contra
nosotros? Sé muy bien quién eres. Tú eres el bendito de lo alto”.
16 Yehshua alzó su mano y exclamó con voz
fuerte: “También yo les conozco y sé que atormentan el alma de este hombre para
hacerme tropezar. 17 Ahora te ordeno: ¡Cállate y abandona a
este hombre porque su alma solo pertenece al Padre de la Vida!”
18 Ante las asustadas miradas de todos, el
hombre fue zarandeado fuertemente y se escuchó un potente, horrible grito, no
comparable con ningún otro sonido, 19 y el
hombre cayó al suelo con aspecto de beodo.
20 Mariam se sintió conmovida y fue hasta el
hombre y le hablaba dulcemente conminándole a que se levantara y diera gracias
al Divino.
Yehshua
sana a la suegra de Kefa
21 Kefa, luego de esto, invitó a Yehshua a
entrar en su casa, cercana a la sinagoga, para que todos comieran algo y
pasaran allí la noche. 22 Al llegar, encontraron que la suegra de
Kefa estaba en cama con fiebre alta desde hacía varios días.
23 Yehshua fue junto al lecho de la anciana,
tomó su mano y dijo: “Levántate mujer, pues tu dolencia desaparecerá y la
fiebre cesará de inmediato”.
24 Al instante la mujer se sintió
completamente aliviada y bendijo a Yehshua. Llena de energía fue con Mariam a
preparar alimentos para todos. 25 Y Mariam se sintió muy complacida con
aquella mujer y en su casa permaneció por varios días.

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