sábado, 7 de febrero de 2015

Mariam de Natzeret X


Yehshua y la mujer de Magdala

1 Luego de las bodas, partió Yehshua hacia Kapurneum seguido por sus discípulos y Mariam, que había decidido seguirle a donde él fuera. 2 “Viuda soy ─ dijo Mariam ─ y no tengo otra riqueza que seguirte, hijo mío, porque sé que tú has sido llamado por la Luz del Universo a predicar una Palabra Divina. 3 Yo proveeré para que tengas reposo, para que tú y los que te sigan tengan alguien que les cuece el pan”.

4 Y el joven Yojanán le daba apoyo a Mariam por el camino.

5 Luego de dos días de camino entraron a la ciudad de Magdala, que también era llamada Migdal Nunnaya y era una ciudad importante y muy bulliciosa. 6 Luego de caminar por una calle ancha, Yehshua se detuvo observando a una mujer vestida con elegancia que atravesaba la calle.

7 Y detuvo Yehshua a la mujer diciéndole: “Quiero hablar contigo” y se acercó a ella y estuvieron hablando por un rato. 8 Sus discípulos estaban sorprendidos al ver a Yehshua hablando con la mujer que tenía apariencia de ramera; 9 pero ninguno le preguntó por qué lo hacía, ni qué le hablaba.

10 Observaron que la mujer se echaba a los pies de Yehshua muy conmovida; entonces Yehshua tocó con su mano la frente de la mujer y continuó su camino. 11 Los discípulos pensaron: “Quizá el Rabbi le haya expulsado algún demonio, porque ella quedó como anonadada”.

12 Cuando se acercaron a Yehshua, éste les dijo: “Esta mujer de Magdala será llamada ‘Bendita’”.

El endemoniado de Kapurneum

13 Llegaron todos a Kapurneum y Yehshua se dirigió a la sinagoga y comenzó a enseñar en ella. Mariam le escuchaba y retenía sus palabras dentro de su alma. 14 Cuando salieron de la sinagoga se puso delante de Yehshua un hombre de terrible de aspecto que 15 comenzó a gritarle: “¿Qué tienes contra nosotros? Sé muy bien quién eres. Tú eres el bendito de lo alto”.

16 Yehshua alzó su mano y exclamó con voz fuerte: “También yo les conozco y sé que atormentan el alma de este hombre para hacerme tropezar. 17 Ahora te ordeno: ¡Cállate y abandona a este hombre porque su alma solo pertenece al Padre de la Vida!”

18 Ante las asustadas miradas de todos, el hombre fue zarandeado fuertemente y se escuchó un potente, horrible grito, no comparable con ningún otro sonido, 19 y el hombre cayó al suelo con aspecto de beodo.

20 Mariam se sintió conmovida y fue hasta el hombre y le hablaba dulcemente conminándole a que se levantara y diera gracias al Divino.

Yehshua sana a la suegra de Kefa

21 Kefa, luego de esto, invitó a Yehshua a entrar en su casa, cercana a la sinagoga, para que todos comieran algo y pasaran allí la noche. 22 Al llegar, encontraron que la suegra de Kefa estaba en cama con fiebre alta desde hacía varios días.

23 Yehshua fue junto al lecho de la anciana, tomó su mano y dijo: “Levántate mujer, pues tu dolencia desaparecerá y la fiebre cesará de inmediato”.


24 Al instante la mujer se sintió completamente aliviada y bendijo a Yehshua. Llena de energía fue con Mariam a preparar alimentos para todos. 25 Y Mariam se sintió muy complacida con aquella mujer y en su casa permaneció por varios días. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total