miércoles, 4 de febrero de 2015

La ira de Dios contra las bandas de homicidas


1 ¡Tiemblen los malvados! No crean los poderosos que escaparán a la ira de Dios.

2 Porque aunque el Dios del Universo es lento para la ira y tierno para el perdón, no dejará sin su pago a los malhechores; 3 a los que oprimen al humilde; a los que asesinan sin piedad.

4 Los malvados se reúnen y urden planes homicidas. No tienen temor de Dios y se disponen al mal.

5 La Suprema Inteligencia no quiere ser temido, pero es Dios de justicia.

6 Que no le teman los justos, ni los humildes, ni los humillados, ni los que se afanan haciendo el bien, ni los que encuentren arrepentimiento.

7 Mas, tiemblen los que le quitan el pan a los pobres; 8 los que agavillados asesinan y violan: para ellos no hay piedad. 9 Sus bandas no les librarán del castigo que se avecina.

10 Los ángeles de la Luz están vigilantes.

11 Los ángeles juzgan con severidad el mal que hacen los poderosos.

12 ¡Ay de aquellos que en sus arrebatos asesinan usando el nombre Divino para justificar sus vilezas; 13 los que hacen del Pacto Divino patíbulo para los fieles!
14 Los ángeles tienen a la mano la espada de la ira. 15 La blanden sobre las cabezas de los homicidas múltiples, de los homicidas formados en legiones de mal.

16 No hay perdón para ellos. No, no tienen perdón. El día de la ira se acerca para ellos.


17 No encontrarán refugio, ni en lo profundo de la tierra, ni en oscuras cavernas, ni en los altos picos de los montes. 18 Ni la muerte les librará de la muerte.

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