miércoles, 18 de febrero de 2015

Palabras del Predicador (Kohelet) 6 y 7

Capítulo 6

1Me he dado cuenta de algo más bajo el sol que no está bien: 2 Hay gente a la que Dios le da riquezas, propiedades y honor. Tiene todo lo que necesita y pudiera desear, pero luego Dios no le permite disfrutar de eso; viene otro y se queda con todo. Eso está muy mal y no tiene sentido. 3 Puede que haya quien viva cien años y tenga cien hijos, pero si no es feliz y nadie se va a acordar de él cuando muera, yo creo que le fue mucho mejor al que murió al nacer que a ese.

4 En verdad no tiene sentido que un bebé nazca muerto. Lo entierran rápidamente sin darle un nombre. 5 Ese bebé nunca vio el sol ni conoció nada, pero encuentra más descanso que el hombre que nunca disfrutó de lo que Dios le dio. 6 Tal vez ese hombre viva dos mil años, pero si no es feliz, el bebé que nació muerto encontró un camino más fácil para llegar al mismo fin.

7 Uno trabaja y trabaja para poder comer y nunca se sacia. 8 Así que no le veo ninguna ventaja al sabio en relación con el falto de entendimiento. Es mejor ser como el pobre que sabe aceptar la vida tal como es. 9  Es  mejor ser feliz con lo que se tiene que querer siempre tener más y más. Ese afán por tener cada vez más no tiene sentido. Es como tratar de atrapar el viento.

10 Lo que existe ya ha recibido su nombre y se sabe que es el ser humano, y él no puede discutir con Dios porque Dios es más poderoso que él. 11 Es seguro que donde abundan las palabras, abundan las tonterías, ¿y qué se gana con eso?

12¿Quién sabe qué es lo mejor para una persona durante su corta vida en la tierra? Su vida pasa como una sombra y nadie puede decirle lo que sucederá bajo el sol después.

Capítulo 7

Subversión de los valores tradicionales

1 Más vale el buen nombre que un buen perfume y el día en que se muere, vale más que aquel en que se nace. 2 Más vale ir a una casa donde hay duelo que asistir a un banquete, porque ese es el fin de todo hombre y allí reflexionan los vivientes. 3 Más vale la tristeza que la risa, porque el rostro serio ayuda a pensar.

4 El corazón del sabio está en la casa de duelo y el del necio, en el lugar de diversión.

5 Más vale escuchar el reproche de un sabio que oír el canto de los necios, 6 porque como el crepitar de las espinas bajo la olla, así es la risa de los necios. Y también esto es vanidad.

7 La opresión puede enloquecer a un sabio, y el soborno corrompe su corazón.

8 Más vale el fin de algo que su comienzo.  Vale más la paciencia  que la arrogancia.

9 No te dejes llevar por el enojo que sólo abriga el corazón del necio.

10 Nunca preguntes: “¿A qué se debe que el tiempo pasado fue mejor que el presente?” No es de sabios hacer tales preguntas.

11 Buena es la sabiduría sumada a la heredad, y provechosa para los que viven. 12 Puedes ponerte a la sombra de la sabiduría o a la sombra del dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de dar vida a quien la posee.

13 Contempla las obras de Dios: ¿quién puede enderezar lo que él ha torcido? 14 Cuando te vengan buenos tiempos, disfrútalos; pero cuando te lleguen los malos, piensa que unos y otros son obra de Dios, y que el hombre nunca sabe con qué habrá de encontrarse después.

15 Todo esto he visto durante mi absurda vida: hombres justos a quienes su justicia los destruye, y hombres malvados a quienes su maldad les alarga la vida.

16 No seas demasiado justo, ni tampoco demasiado sabio. ¿Para qué destruirte a ti mismo?

17 No hay que pasarse de malo, ni portarse como un necio. ¿Para qué morir antes de tiempo?

18 Conviene asirse bien de esto, sin soltar de la mano aquello. Quien honra y venera a Dios saldrá bien en todo.


19 Más fortalece la sabiduría al sabio que diez gobernantes a una ciudad.

20 No hay en la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque.

21 No prestes atención a todo lo que se dice, y así no oirás cuando tu siervo hable mal de ti, 22 aunque bien sabes que muchas veces también tú has hablado mal de otros.

Tras la razón de las cosas

23 Todo esto lo examiné muy bien y con sabiduría, pues me dispuse a ser sabio, pero la sabiduría estaba fuera de mi alcance. 24 Lejos y demasiado profundo está todo cuanto existe. ¿Quién puede dar con ello? 25 Volví entonces mi atención hacia el conocimiento, para investigar e indagar acerca de la sabiduría y la razón de las cosas, y me di cuenta de la insensatez de la maldad y la locura de la necedad. 26 Y encontré algo más amargo que la muerte: a la mujer que es una trampa, que por corazón tiene una red y por brazos tiene cadenas. Quien agrada a Dios se librará de ella, pero el pecador caerá en sus redes.


27 Y dijo el Maestro: “Miren lo que he hallado al buscar la razón de las cosas, una por una: 28 ¡que todavía estoy buscando lo que no he encontrado! Ya he dado con un hombre entre mil, pero entre todas las mujeres aún no he encontrado ninguna. 29 Tan sólo he hallado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al género humano, pero éste se ha buscado demasiadas complicaciones”.

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