Según
Yojanán Marcos discípulo de Kefa
Yehshua
ante Poncio Pilato
1 Y luego, muy de mañana,
cuando los principales sacerdotes ya habían consultado con los ancianos, con
los escribas y con todo el concilio, llevaron a Yehshua atado, y le entregaron
a Pilato.
2 Pilato le preguntó: “¿Eres tú
el Rey de los judíos?” Respondiendo él, le dijo: “Tú lo dices”.
3 Y los principales sacerdotes le
acusaban mucho. 4
Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: “¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas
te acusan”. 5
Mas Yehshua ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
6 Ahora bien, en el día de la
fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. 7 Y había uno que se llamaba
Yehshua bar Abbas, preso con sus compañeros de motín que habían cometido
homicidio en una revuelta. 8
Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había
hecho. 9 Y Pilato les respondió diciendo:
“¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?” 10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes. 11 Mas
los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más
bien a bar Abbas.
12 Respondiendo Pilato, les dijo
otra vez: “¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?” 13 Y
ellos volvieron a dar voces: “¡Crucifícale!”
14 Pilato les decía: “¿Pues qué
mal ha hecho?” Pero ellos gritaban aún más: “¡Crucifícale!” 15 Y Pilato, queriendo
satisfacer al pueblo, les soltó a bar Abbas, y entregó a Yehshua, después de
azotarle, para que fuese crucificado.
Yehshua
escarnecido por la soldadesca
16 Entonces los soldados le
llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía.
17 Y le vistieron de púrpura, y
poniéndole una corona tejida de espinas,
18 comenzaron luego a saludarle:
“¡Salve, Rey de los judíos!” 19
Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas
le hacían reverencias. 20
Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus
propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
Shimón
de Cirene carga con la cruz de Yehshua
21 Y obligaron a uno que pasaba,
Shimón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le
llevase la cruz. 22
Y le llevaron a un lugar llamado Gulgaltá, que traducido es: Lugar de la
Calavera. 23 Y le dieron a beber vino
mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
24 Cuando le hubieron
crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos
para ver qué se llevaría cada uno.
Este
es el Rey de los judíos
25 Era la hora tercera cuando le
crucificaron. 26
Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDÍOS. 27 Crucificaron también con él a
dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda. 28 Y se cumplió la Escritura que
dice: Y fue contado con los inicuos.
29 Y los que pasaban le
injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: “¡Bah! tú que derribas el templo de
Dios, y en tres días lo reedificas, 30 sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz”.
31 De esta manera también los
principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los
escribas: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. 32 El Mashíaj, Rey de Yisraeil,
descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos”. También los que estaban
crucificados con él le injuriaban.
Yehshua
expira
33 Cuando vino la hora sexta,
hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 34 Y a la hora novena Yehshua
clamó a gran voz, diciendo: “Elí, Elí, ¿lama sabactani?” que traducido es: Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 35 Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: “Mirad,
llama a Eliyahu”.
36 Y corrió uno, y empapando una
esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: “Dejad,
veamos si viene Eliyahu a bajarle”. 37 Mas Yehshua, dando una gran voz, expiró.
38 Entonces el velo del templo
se rasgó en dos, de arriba abajo. 39 Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después
de clamar había expirado así, dijo: “Verdaderamente este hombre era Hijo de
Dios”.
40 También había algunas mujeres
mirando de lejos, entre las cuales estaban Mariam de Magdala, Mariam la madre
de Ya’akov el menor y de Joseph, y Salomé, 41 quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le
servían; y otras muchas que habían subido con él a Yerushaláyim.
El
cuerpo de Yehshua llevado al sepulcro
42 Cuando llegó la noche, porque
era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, 43 Joseph de Armathajim, miembro
noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró
osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Yehshua. 44 Pilato se sorprendió de que
ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba
muerto. 45 E informado por el centurión,
dio el cuerpo a Joseph, 46
el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en
un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada
del sepulcro.
47 Y Mariam de Magdala y Mariam madre de Joseph miraban dónde
lo ponían.




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