Según
Yojanán Marcos discípulo de Kefa
La
resurrección de Yehshua
1 Cuando pasó el día de reposo,
Mariam de Magdala, Mariam la madre de Ya’akov, y Salomé, compraron especias
aromáticas para ir a ungirle. 2
Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el
sol.
3 Pero decían entre sí: ¿Quién
nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Pero cuando miraron, vieron
removida la piedra, que era muy grande.
5 Y cuando entraron en el
sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa
blanca; y se espantaron. 6
Mas él les dijo: “No os asustéis; buscáis a Yehshua de Natzeret, el que fue
crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron. 7 Pero id, decid a sus
discípulos, y a Kefa, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis,
como os dijo”.
8 Y ellas se fueron huyendo del
sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie,
porque tenían miedo.
9 Habiendo, pues, resucitado Yehshua
por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a Mariam de Magdala.
10 Yendo ella, lo hizo saber a
los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
11 Ellos, cuando oyeron que
vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. 12 Pero después apareció en otra
forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. 13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a
ellos creyeron. 14
Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y
les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los
que le habían visto resucitado.
15 Y les dijo: Id por todo el
mundo y predicad la Buena Nueva a toda criatura. 16 El que creyere y fuere
bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17 Y estas señales seguirán a
los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos
serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos
pondrán sus manos, y sanarán.
19 Y el Señor, después que les
habló, fue recibido arriba en las alturas, y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos, saliendo, predicaron
en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales
que la seguían. Amén.

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