sábado, 22 de agosto de 2015

Libro de la Buena Noticia del Bendecido Yehshua (16)

Según Yojanán Marcos discípulo de Kefa


La resurrección de Yehshua

1 Cuando pasó el día de reposo, Mariam de Magdala, Mariam la madre de Ya’akov, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. 2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.

3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.

5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. 6 Mas él les dijo: “No os asustéis; buscáis a Yehshua de Natzeret, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí;  mirad el lugar en donde le pusieron. 7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Kefa, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo”.

8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.

9 Habiendo, pues, resucitado Yehshua por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a Mariam de Magdala. 10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.

11 Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. 12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo.   13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. 14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad la Buena Nueva a toda criatura. 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.


19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en las alturas, y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total