Roma. Babilonia la Grande
1
Acostumbraba Yojanán reunirse con su congregación de Patmos y, con palabras
suaves y sabias les alentaba, diciéndoles: “Regocíjense, hijitos, con las duras
pruebas a las que somos sometidos, porque esas pruebas nos fortalecen en el
Camino. 2 Sobre siete colinas está sentada Babilonia la
Grande, sedienta de sangre de los santos y de la sangre de los mártires de
Yehshua. 3 No teman porque, luego de las tribulaciones el
cordero de Dios, Yehshua Kristo, vencerá, porque está por encima de cualquier
poder”.
No echar vino nuevo en odres viejos
4 Y
les decía también: “Manténganse firmes en la Palabra y estudien a los profetas,
porque el día del Señor no está muy lejano. 5
Vean que ya ha aparecido el Antikristo y deben luchar contra su engaño, porque
podrá alcanzar gran poder e influencia y conducir a los santos al error. 6 Ya
se presentan algunos entre nosotros con doctrinas no nacidas del Paráclitos
sino de los servidores del maligno, 7 y
sus palabras son como serpientes escurridizas que muerden y envenenan; pero
tengan cuidado de no echar vino nuevo en odres viejos”, 8 y
esto lo decía porque conocía que había entre ellos algunos que eran judaizantes.
El libro de la vida está en la mano de Yehshua
9
Insistía diciendo: “Atiendan hijitos, esta verdad: el Señor, Yehshua digno es
de recibir la gloria y la honra y el poder; 10
porque Él originó todo lo existente, y por su voluntad existe y fue formado
todo el universo. 11 Conozcan que el libro de la vida
está en la mano de Yehshua porque como cordero fue inmolado, y con su sangre
nos ha redimido. Él es el camino que conduce a la vida eterna. 12 No
se angustien clamando al Señor: ‘¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no
juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?’ 13
Tengan, pues, paciencia porque el día de la recompensa está cercano.
La visión de los cuatro jinetes
14 Y
el joven Policarpo le escuchaba con veneración y acompañaba a Yojanán cuando
iba a orar a la gruta que estaba en el camino de Jora. 15
Sucedió un día que estaba orando en la gruta, mientras Policarpo aguardaba
afuera, Yojanán tuvo una extraña visión. 16 Y
vio a un ángel poderoso que se presentó ante él diciendo: “Yojanán, Bar-Zebebdi,
mira y entiende para que adviertas a los hombres cuál será su destino si
persisten en sus errores, en sus ambiciones 17 y
se empeñen en romper el equilibrio de la naturaleza”.
18 En
medio de oscuras nubes y atravesando la densa humareda de un gran incendio vio Yojanán
cuatro formidables caballos que le eran mostrados por un cordero que parecía
haber sido inmolado. 19 Y el primer caballo era blanco y
su jinete tenía un arco y recibió una corona y salió triunfante, para seguir
venciendo.
20 El
segundo era un caballo rojo, como el fuego y por sus cascos parecía que salían
chispas ardientes. 21 Su jinete recibió el poder de
desterrar la paz de la tierra, para que los hombres se mataran entre sí; y se
le dio una gran espada y con ella hacía desolación.
22 El
tercero era un caballo escuálido y negro. Su jinete tenía una balanza en la
mano; y se escuchó una voz que venía desde lo oculto de la tierra que le decía
al jinete del caballo negro: 23 “Se vende una ración de trigo
por un denario y tres raciones de cebada por un denario. Y no eches a perder el
aceite y el vino”.
24
Luego vio el cuarto caballo que era de color amarillo, que conducía una figura
semejante a un esqueleto de humano. 25 Su
jinete se llamaba “Muerte”, y el Abismo de la muerte lo seguía. 26 Y tenía
poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar por medio de la espada,
del hambre, de la peste y de las fieras salvajes.
27
Entonces el ángel le dijo: “Esta visión terrible sucederá, sí, verdaderamente
sucederá, si los hombres no se corrigen y si abandonan el Camino del cordero
de Dios”.
28 Y
Yojanán quedó muy afectado por aquella visión que no comprendía, pero conoció
en su espíritu que debía darla a conocer a sus seguidores; 29 y
así lo hizo, y ninguno pudo comprender la visión.
La visión de los ángeles y las trompetas
30
Ocurrió una noche cuando Yojanán tuvo un sueño inquietante, tanto que le
cortaba la respiración; y aquel sueño era una terrible premonición, 31 y
despertó angustiado y sin poderse explicar lo que había soñado. Entonces le
habló a los discípulos que estaban más cerca de él.
32 Y
dijo: “Escuchen hijos míos, escuchen esta visión horrible que he tenido en
sueños. Me encontraba en lo alto de un monte, cuando contemplé entre las nubes
a un ángel como llamaradas de fuego, diciéndome: 33
‘Hijo de la tierra, ay de ti. Porque has despreciado el tesoro que el Padre de
la Vida te ha concedido y quebraste el equilibrio sobre la tierra, y te
llenaste de odio, mentira y ansias de poder y riquezas, 34 los
ángeles harán sonar las trompetas de la desolación’.
35 Vi
entonces a Uri’el cuando tocó la primer trompeta y hubo granizo y fuego
mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte
de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.
36
Luego Gavri’el hizo sonar la segunda trompeta y una gran mole de roca, como
enorme montaña ardiendo en fuego cayó sobre el mar; y la tercera parte del mar
se convirtió en sangre y quedaron destruidas la tercera parte de las naves que
estaban en el mar y murió la tercera parte de los que estaban en el mar.
37
Entonces apareció Rapha’el y sopló la segunda trompeta, y un astro enorme que
ardía como una antorcha cayó del cielo sobre la tercera parte de los ríos y de
los manantiales. 38 El astro se llamaba “Ajenjo”. La
tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y murieron muchos hombres
que bebieron de esas aguas, porque se habían vuelto amargas.
39 El
ángel Ra'uel tocó luego su trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y
la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se
oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del
día, y asimismo de la noche.
El hombre puede evitar el presagio de las trompetas
40
Escuché entonces una voz que era como ruido de cascadas o de muchos truenos
diciendo: ‘Hijo de la tierra, en tus manos está que los ángeles no hagan sonar
las trompetas. 41 Que tu voz de advertencia apague
el sonido de las trompetas y conviertas a los hombres y se aparten de sus
espíritus de soberbia’”.
42 Y
todos quedaron maravillados con aquel relato y no podían encontrarle
revelación.
43 Y
quería Yojanán escribir un libro para hablar del Tiempo de los Tiempos, pero se
conoció que el emperador había muerto. 44
Entonces los exiliados tornaron a sus tierras y Yojanán regresó a Ephesos muy
cargado en años.
Ultimas
advertencias de Yojanán
45 Y
llegó la hora cuando Yojanán sintió que entregaría su espíritu pero tuvo tiempo
para recomendarle a sus seguidores, diciéndoles: “Hijitos míos, esperen al
Señor Yehshua que vendrá con gloria, para rescatarles de la muerte. 46 No
busquen su reino en el mundo porque su reino no es del mundo; su reino es la
extensión donde mora el Espíritu Universal”.
47 Y
murió en su lecho rodeado de sus discípulos, y Yehshua recibió su alma y la
elevó a la gran dimensión donde brilla la Luz. 48 El
último de los apóstoles que quedaba con vida había muerto.
Los discípulos judeocristianos deciden escribir el
libro d Yojanán
49
Después de su muerte algunos de aquellos que le habían seguido y que procedían
de los fariseos decidieron escribir el libro que Yojanán había deseado
escribir. 50 Y ellos dijeron: “Podemos escribir el libro del día
del Señor que Yojanán quería escribir y sean como modelo nuestro, Dany’el y
Eliyahu y Elisha, los dos testigos de Yah; 51
incluyamos también la tradición de las escrituras y las palabras de los
profetas y completemos el libro con las revelaciones que tuviera el apóstol”. 52 Y
ellos redactaron el libro como si lo hubiera escrito el mismo Yojanán.



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