sábado, 29 de agosto de 2015

El Camino de los Apóstoles 37


Roma. Babilonia la Grande

1 Acostumbraba Yojanán reunirse con su congregación de Patmos y, con palabras suaves y sabias les alentaba, diciéndoles: “Regocíjense, hijitos, con las duras pruebas a las que somos sometidos, porque esas pruebas nos fortalecen en el Camino. 2 Sobre siete colinas está sentada Babilonia la Grande, sedienta de sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Yehshua. 3 No teman porque, luego de las tribulaciones el cordero de Dios, Yehshua Kristo, vencerá, porque está por encima de cualquier poder”.

No echar vino nuevo en odres viejos

4 Y les decía también: “Manténganse firmes en la Palabra y estudien a los profetas, porque el día del Señor no está muy lejano. 5 Vean que ya ha aparecido el Antikristo y deben luchar contra su engaño, porque podrá alcanzar gran poder e influencia y conducir a los santos al error. 6 Ya se presentan algunos entre nosotros con doctrinas no nacidas del Paráclitos sino de los servidores del maligno, 7 y sus palabras son como serpientes escurridizas que muerden y envenenan; pero tengan cuidado de no echar vino nuevo en odres viejos”, 8 y esto lo decía porque conocía que había entre ellos algunos que eran judaizantes.

El libro de la vida está en la mano de Yehshua

9 Insistía diciendo: “Atiendan hijitos, esta verdad: el Señor, Yehshua digno es de recibir la gloria y la honra y el poder; 10 porque Él originó todo lo existente, y por su voluntad existe y fue formado todo el universo. 11 Conozcan que el libro de la vida está en la mano de Yehshua porque como cordero fue inmolado, y con su sangre nos ha redimido. Él es el camino que conduce a la vida eterna. 12 No se angustien clamando al Señor: ‘¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?’ 13 Tengan, pues, paciencia porque el día de la recompensa está cercano.

La visión de los cuatro jinetes


14 Y el joven Policarpo le escuchaba con veneración y acompañaba a Yojanán cuando iba a orar a la gruta que estaba en el camino de Jora. 15 Sucedió un día que estaba orando en la gruta, mientras Policarpo aguardaba afuera, Yojanán tuvo una extraña visión. 16 Y vio a un ángel poderoso que se presentó ante él diciendo: “Yojanán, Bar-Zebebdi, mira y entiende para que adviertas a los hombres cuál será su destino si persisten en sus errores, en sus ambiciones 17 y se empeñen en romper el equilibrio de la naturaleza”.

18 En medio de oscuras nubes y atravesando la densa humareda de un gran incendio vio Yojanán cuatro formidables caballos que le eran mostrados por un cordero que parecía haber sido inmolado. 19 Y el primer caballo era blanco y su jinete tenía un arco y recibió una corona y salió triunfante, para seguir venciendo.

20 El segundo era un caballo rojo, como el fuego y por sus cascos parecía que salían chispas ardientes. 21 Su jinete recibió el poder de desterrar la paz de la tierra, para que los hombres se mataran entre sí; y se le dio una gran espada y con ella hacía desolación.

22 El tercero era un caballo escuálido y negro. Su jinete tenía una balanza en la mano; y se escuchó una voz que venía desde lo oculto de la tierra que le decía al jinete del caballo negro: 23 “Se vende una ración de trigo por un denario y tres raciones de cebada por un denario. Y no eches a perder el aceite y el vino”.

24 Luego vio el cuarto caballo que era de color amarillo, que conducía una figura semejante a un esqueleto de humano. 25 Su jinete se llamaba “Muerte”, y el Abismo de la muerte lo seguía. 26 Y tenía poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar por medio de la espada, del hambre, de la peste y de las fieras salvajes.

27 Entonces el ángel le dijo: “Esta visión terrible sucederá, sí, verdaderamente sucederá, si los hombres no se corrigen y si abandonan el Camino del cordero de Dios”.

28 Y Yojanán quedó muy afectado por aquella visión que no comprendía, pero conoció en su espíritu que debía darla a conocer a sus seguidores; 29 y así lo hizo, y ninguno pudo comprender la visión.

La visión de los ángeles y las trompetas


30 Ocurrió una noche cuando Yojanán tuvo un sueño inquietante, tanto que le cortaba la respiración; y aquel sueño era una terrible premonición, 31 y despertó angustiado y sin poderse explicar lo que había soñado. Entonces le habló a los discípulos que estaban más cerca de él.

32 Y dijo: “Escuchen hijos míos, escuchen esta visión horrible que he tenido en sueños. Me encontraba en lo alto de un monte, cuando contemplé entre las nubes a un ángel como llamaradas de fuego, diciéndome: 33 ‘Hijo de la tierra, ay de ti. Porque has despreciado el tesoro que el Padre de la Vida te ha concedido y quebraste el equilibrio sobre la tierra, y te llenaste de odio, mentira y ansias de poder y riquezas, 34 los ángeles harán sonar las trompetas de la desolación’.

35 Vi entonces a Uri’el cuando tocó la primer trompeta y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

36 Luego Gavri’el hizo sonar la segunda trompeta y una gran mole de roca, como enorme montaña ardiendo en fuego cayó sobre el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre y quedaron destruidas la tercera parte de las naves que estaban en el mar y murió la tercera parte de los que estaban en el mar.

37 Entonces apareció Rapha’el y sopló la segunda trompeta, y un astro enorme que ardía como una antorcha cayó del cielo sobre la tercera parte de los ríos y de los manantiales. 38 El astro se llamaba “Ajenjo”. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y murieron muchos hombres que bebieron de esas aguas, porque se habían vuelto amargas.

39 El ángel Ra'uel tocó luego su trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.

El hombre puede evitar el presagio de las trompetas

40 Escuché entonces una voz que era como ruido de cascadas o de muchos truenos diciendo: ‘Hijo de la tierra, en tus manos está que los ángeles no hagan sonar las trompetas. 41 Que tu voz de advertencia apague el sonido de las trompetas y conviertas a los hombres y se aparten de sus espíritus de soberbia’”.

42 Y todos quedaron maravillados con aquel relato y no podían encontrarle revelación.

43 Y quería Yojanán escribir un libro para hablar del Tiempo de los Tiempos, pero se conoció que el emperador había muerto. 44 Entonces los exiliados tornaron a sus tierras y Yojanán regresó a Ephesos muy cargado en años.

Ultimas advertencias de Yojanán

45 Y llegó la hora cuando Yojanán sintió que entregaría su espíritu pero tuvo tiempo para recomendarle a sus seguidores, diciéndoles: “Hijitos míos, esperen al Señor Yehshua que vendrá con gloria, para rescatarles de la muerte. 46 No busquen su reino en el mundo porque su reino no es del mundo; su reino es la extensión donde mora el Espíritu Universal”.

47 Y murió en su lecho rodeado de sus discípulos, y Yehshua recibió su alma y la elevó a la gran dimensión donde brilla la Luz. 48 El último de los apóstoles que quedaba con vida había muerto.

Los discípulos judeocristianos deciden escribir el libro d Yojanán


49 Después de su muerte algunos de aquellos que le habían seguido y que procedían de los fariseos decidieron escribir el libro que Yojanán había deseado escribir. 50 Y ellos dijeron: “Podemos escribir el libro del día del Señor que Yojanán quería escribir y sean como modelo nuestro, Dany’el y Eliyahu y Elisha, los dos testigos de Yah; 51 incluyamos también la tradición de las escrituras y las palabras de los profetas y completemos el libro con las revelaciones que tuviera el apóstol”. 52 Y ellos redactaron el libro como si lo hubiera escrito el mismo Yojanán. 

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