XXI
El respeto y veneración
al Padre de la Vida, fuente de seguridad
1 El espíritu de los que respetan y
veneran a Yahvahé vivirá, porque han puesto su esperanza en aquel que los
salva. 2 El que respeta y venera al Padre de la
Vida no se intimida por nada, y no se acobarda, porque él es su esperanza.
3 ¡Feliz el alma del que respeta y
venera al Padre de la Vida! ¿En quién se sostiene y cuál es su apoyo?
4 Yahvahé contempla a aquellos que lo
aman: él es escudo poderoso y apoyo seguro, refugio contra el viento abrasador
y el ardor del mediodía, salvaguardia contra el tropiezo y auxilio contra la
caída. 5 Él levanta el ánimo e ilumina los ojos,
da salud, vida y bendición.
El
culto agradable a Dios
6 Ofrecer en sacrificio el fruto de la
injusticia es presentar una ofrenda defectuosa, y los dones de los impíos no
son aceptados.
7 El Altísimo no acepta las ofrendas de
los impíos, y no es por el número de prendas y ofertorios que perdona los
pecados.
8 Como inmolar a un hijo ante los ojos
de su padre, es presentar una ofrenda con bienes quitados a los pobres.
9 Un mendrugo de pan es la vida de los
indigentes: el que los priva de él es un sanguinario.
10 Mata a su prójimo el que lo priva del
sustento, derrama sangre el que retiene el salario del jornalero.
11 Si uno edifica y otro destruye, ¿qué
ganan con eso sino fatigas? 12 Si uno suplica y otro maldice, ¿qué
voz escuchará el Dueño de todo?
13 El hombre que ayuna por sus pecados y
luego vuelve a cometerlos: ¿quién escuchará su plegaria y qué ha ganado con
humillarse?
XXII
1 Escúchenme, hijos santos, y crezcan
como rosal que brota junto a la corriente de agua. 2 Exhalen suave fragancia como el
incienso y florezcan como el lirio; derramen aroma y entonen un canto, bendigan
al Dios de la Vida por todas sus obras. 3 Reconozcan que su Nombre es grande,
denle gracias, proclamando su alabanza, con cantos en los labios y con arpas, y
digan en la acción de gracias: 4 ¡Qué hermosas son todas las obras del Dios
de la Vida, y todo lo que él ordena se cumple a su tiempo! No hay por qué
decir: “¿Qué es esto? ¿Para qué está?”. Porque todo será comprendido en su
momento.
5 La Suprema Inteligencia lo ordena, y
se cumple su voluntad, y nadie puede menoscabar su obra salvadora.
6 Las obras de todo ser viviente están
ante él y nada puede ocultarse a su mirada.
7 Yahvahé abarca con la mirada los
límites del tiempo y no hay nada extraordinario para él.
8 No hay por qué decir: “¿Qué es esto?
¿Para qué está?”. Porque todo ha sido formado con un fin.
9 La bendición del Padre del Universo
desborda como un río y como un diluvio, empapa la tierra. 10 Sus caminos son rectos para los
santos, pero están llenos de obstáculos para los impíos.
11 Desde el principio, me convencí de
esto, reflexioné, y lo puse por escrito:
12 “Las
obras de Dios son todas buenas, y a su debido tiempo, él provee a toda
necesidad”.
13 No hay por qué decir: ‘Esto es peor
que aquello’, porque a su tiempo todo será reconocido como bueno. 14 Y ahora, de todo corazón y en alta
voz, canten himnos y bendigan el nombre de la Suprema Inteligencia”.
XXIII
1 Una penosa tarea ha sido impuesta a
todo hombre y un yugo pesado agobia a los hijos de los hombres, desde el día
que salen del vientre materno, hasta el día que retornan a la madre común. 2 Les da mucho que pensar y los llena de
temor la ansiosa expectativa del día de la muerte.
3 Desde el que está sentado en un trono
glorioso hasta el humillado en el polvo y la ceniza; 4 desde el que lleva púrpura y corona hasta
el que va vestido miserablemente, sólo sienten rabia y envidia, turbación e
inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y rivalidad; 5 y a la hora en que cada uno descansa
en su lecho, el sueño de la noche perturba sus pensamientos.
6 Descansa un poco, casi nada, y empieza
a debatirse como en pleno día, agitado por sus propias pesadillas, como quien
huye de un campo de batalla. 7 En el momento de sentirse a salvo, se
despierta y ve con sorpresa que su temor era infundado.
8 Esto le toca a todo ser viviente, sea
hombre o animal, pero a los pecadores, siete veces más: 9 muerte, sangre, rivalidad y espada,
adversidad, hambre, destrucción y flagelo.
10 Todo esto fue creado para los impíos, y
a causa de ellos sobrevino el diluvio.
11 Todo lo que sale de la tierra, retorna
a la tierra, y lo que sale de las aguas, vuelve al mar.
12 ¡Muerte, qué amargo es tu recuerdo
para el que vive tranquilo en medio de sus bienes, para el hombre
despreocupado, a quien todo le va bien y aún tiene vigor para disfrutar de la
vida! 13 ¡Muerte, tu sentencia es bienvenida para
el hombre necesitado y sin fuerzas, gastado por los años y lleno de ansiedades,
que se rebela y ha agotado su paciencia!
14 No temas a tu sentencia de muerte, recuerda
a los que te precedieron y te seguirán. 15 Esta es la sentencia del Padre del
Universo para todo ser viviente: ¿por qué oponerse a la voluntad del Altísimo? Aunque
vivas diez, cien o mil años, allá en lo Insondable no te echarán en cara lo que
hayas vivido.
16 Y ahora bendigan al Dios del universo que
hace grandes cosas por todas partes, al que nos exaltó desde el seno materno y
nos trató según su misericordia. 17 Que él nos dé la alegría del corazón,
y nos conceda la paz.18 Que su misericordia permanezca fielmente
con nosotros y que nos libre en nuestros días.



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