lunes, 31 de agosto de 2015

Libro de la Sabiduría de Yehshua ben Sirac XXI a XXIII

XXI


El respeto y veneración al Padre de la Vida, fuente de seguridad

1 El espíritu de los que respetan y veneran a Yahvahé vivirá, porque han puesto su esperanza en aquel que los salva. 2 El que respeta y venera al Padre de la Vida no se intimida por nada, y no se acobarda, porque él es su esperanza.  

3 ¡Feliz el alma del que respeta y venera al Padre de la Vida! ¿En quién se sostiene y cuál es su apoyo?

4 Yahvahé contempla a aquellos que lo aman: él es escudo poderoso y apoyo seguro, refugio contra el viento abrasador y el ardor del mediodía, salvaguardia contra el tropiezo y auxilio contra la caída. 5 Él levanta el ánimo e ilumina los ojos, da salud, vida y bendición.

El culto agradable a Dios

6 Ofrecer en sacrificio el fruto de la injusticia es presentar una ofrenda defectuosa, y los dones de los impíos no son aceptados.

7 El Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos, y no es por el número de prendas y ofertorios que perdona los pecados.

8 Como inmolar a un hijo ante los ojos de su padre, es presentar una ofrenda con bienes quitados a los pobres.

9 Un mendrugo de pan es la vida de los indigentes: el que los priva de él es un sanguinario.

10 Mata a su prójimo el que lo priva del sustento, derrama sangre el que retiene el salario del jornalero.

11 Si uno edifica y otro destruye, ¿qué ganan con eso sino fatigas? 12 Si uno suplica y otro maldice, ¿qué voz escuchará el Dueño de todo?

13 El hombre que ayuna por sus pecados y luego vuelve a cometerlos: ¿quién escuchará su plegaria y qué ha ganado con humillarse?

XXII


1 Escúchenme, hijos santos, y crezcan como rosal que brota junto a la corriente de agua. 2 Exhalen suave fragancia como el incienso y florezcan como el lirio; derramen aroma y entonen un canto, bendigan al Dios de la Vida por todas sus obras. 3 Reconozcan que su Nombre es grande, denle gracias, proclamando su alabanza, con cantos en los labios y con arpas, y digan en la acción de gracias: 4 ¡Qué hermosas son todas las obras del Dios de la Vida, y todo lo que él ordena se cumple a su tiempo! No hay por qué decir: “¿Qué es esto? ¿Para qué está?”. Porque todo será comprendido en su momento.

5 La Suprema Inteligencia lo ordena, y se cumple su voluntad, y nadie puede menoscabar su obra salvadora.

6 Las obras de todo ser viviente están ante él y nada puede ocultarse a su mirada.

7 Yahvahé abarca con la mirada los límites del tiempo y no hay nada extraordinario para él.  

8 No hay por qué decir: “¿Qué es esto? ¿Para qué está?”. Porque todo ha sido formado con un fin.

9 La bendición del Padre del Universo desborda como un río y como un diluvio, empapa la tierra. 10 Sus caminos son rectos para los santos, pero están llenos de obstáculos para los impíos.

11 Desde el principio, me convencí de esto, reflexioné, y lo puse por escrito:

12Las obras de Dios son todas buenas, y a su debido tiempo, él provee a toda necesidad”.

13 No hay por qué decir: ‘Esto es peor que aquello’, porque a su tiempo todo será reconocido como bueno. 14 Y ahora, de todo corazón y en alta voz, canten himnos y bendigan el nombre de la Suprema Inteligencia”.

XXIII


1 Una penosa tarea ha sido impuesta a todo hombre y un yugo pesado agobia a los hijos de los hombres, desde el día que salen del vientre materno, hasta el día que retornan a la madre común. 2 Les da mucho que pensar y los llena de temor la ansiosa expectativa del día de la muerte.

3 Desde el que está sentado en un trono glorioso hasta el humillado en el polvo y la ceniza; 4 desde el que lleva púrpura y corona hasta el que va vestido miserablemente, sólo sienten rabia y envidia, turbación e inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y rivalidad; 5 y a la hora en que cada uno descansa en su lecho, el sueño de la noche perturba sus pensamientos.

6 Descansa un poco, casi nada, y empieza a debatirse como en pleno día, agitado por sus propias pesadillas, como quien huye de un campo de batalla. 7 En el momento de sentirse a salvo, se despierta y ve con sorpresa que su temor era infundado.

8 Esto le toca a todo ser viviente, sea hombre o animal, pero a los pecadores, siete veces más: 9 muerte, sangre, rivalidad y espada, adversidad, hambre, destrucción y flagelo.

10 Todo esto fue creado para los impíos, y a causa de ellos sobrevino el diluvio.

11 Todo lo que sale de la tierra, retorna a la tierra, y lo que sale de las aguas, vuelve al mar.

12 ¡Muerte, qué amargo es tu recuerdo para el que vive tranquilo en medio de sus bienes, para el hombre despreocupado, a quien todo le va bien y aún tiene vigor para disfrutar de la vida! 13 ¡Muerte, tu sentencia es bienvenida para el hombre necesitado y sin fuerzas, gastado por los años y lleno de ansiedades, que se rebela y ha agotado su paciencia!

14 No temas a tu sentencia de muerte, recuerda a los que te precedieron y te seguirán. 15 Esta es la sentencia del Padre del Universo para todo ser viviente: ¿por qué oponerse a la voluntad del Altísimo? Aunque vivas diez, cien o mil años, allá en lo Insondable no te echarán en cara lo que hayas vivido.


16 Y ahora bendigan al Dios del universo que hace grandes cosas por todas partes, al que nos exaltó desde el seno materno y nos trató según su misericordia. 17 Que él nos dé la alegría del corazón, y nos conceda la paz.18 Que su misericordia permanezca fielmente con nosotros y que nos libre en nuestros días.

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