jueves, 6 de agosto de 2015

Eucaristía: ¿Cuerpo y Sangre de Kristo?


Uno de los temas donde las congregaciones históricas del cristianismo y aquellas surgidas de la Protesta o Reforma eclesiástica del siglo XV presentan contradicciones y generan debates, es el denominado sacramento de la Eucaristía.

Eucaristía proviene del griego εὐχαριστία (eujaristía) que significa “acción de gracias” y aparece en los evangelios sinópticos (Mattai, Marcos y Loukás) que relatan la cena de Yehshua con sus apóstoles antes de su crucifixión. Tanto Mattai como Marcos refiriéndose al momento en que Yehshua toma la copa de vino, dicen que la tomó “dando gracias” εὐχαριστήσας (eujaristésas). Loukás emplea esa misma palabra, “dando gracias” pero referida al momento cuando Yehshua parte el pan. La eucaristía es por tanto una acción de gracias que se hace con la participación del pan y el vino en lo que se denomina “Cena del Señor”; es una acción de gracias que Yehshua pide que se haga en memoria suya.

Cuando Yehshua realiza un acto, como recibir el bautismo, o pide que se haga un acto,  como este de la cena, de hecho está sacramentando dicho acto; así, la acción de gracias, la eucaristía, al igual que el bautismo, constituye un sacramento cristiano. Ahora bien, esta eucaristía ¿es la encarnación en las especies del pan y del vino del cuerpo y de la sangre de Yehshua Kristo?

He aquí el tema doctrinal que genera los debates. Algunas congregaciones consideran que en el pan y en el vino, Kristo es representado de manera simbólica, en tanto católicos, ortodoxos, coptos, anglicanos y algunas denominaciones luteranas creen que en ambas especies se encuentra realmente tanto el cuerpo como la sangre de Kristo ofrecida como sacramento para entrar en comunión con él.

Hay dos modos hermenéuticos de interpretar el “este es mi cuerpo…esta es mi sangre” dicho por Yehshua, según los sinópticos. Uno es tomar el sentido literal al pie de la letra; el otro es entenderlo de modo alegórico. Si se interpreta literalmente se acepta que el pan es el cuerpo y el vino es la sangre de Kristo: “Tomen, este es mi cuerpo” (Marcos 14:22); “Esta es la copa del nuevo pacto en mi sangre” (Loukás 22:20).

En Yojanán 6:48-50 dice Yehshua: “Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de Él comiere, no muera”. Una afirmación concreta de Yehshua: “Él es el pan de vida”. Es una alegoría a su enseñanza que se da como alimento para alcanzar la vida eterna; sin embargo, a continuación se refiere a un hecho concreto, no alegórico: los que antes se alimentaron en el desierto con el maná, finalmente murieron. Luego se compara él mismo con el maná, como alimento, pan que desciende del cielo, pero este nuevo maná el que lo coma no morirá.

Inquietante es lo que proclama Yehshua en el versículo 51:

Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”.

El pan que él ofrecerá es su propia carne, su propio cuerpo que entregará, que morirá, para dar vida al mundo. Esto fue demasiado para los sensibles fariseos que le escuchaban: “¿Cómo puede éste darnos su carne para comer?” “Yo daré mi carne como pan” “Coman, este (pan) es mi cuerpo”. ¡Cuánta similitudes hay en estas dos afirmaciones de Yehshua, dichas previo al momento de su muerte.

En Yojanán 6:53-56, dice Yehshua: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en Él”.

Si se toman literalmente estas expresiones tendríamos que sentir repugnancia ante una idea tal de antropofagia y vampirismo. Aquí Yehshua está hablando de manera figurada, alegórica; no está diciendo que vengan a comer su cuerpo físico y a beber su sangre extraída de sus arterias, sino que se alimenten de sus enseñanzas y vivan por el sacrificio de su sangre para ser justificados ante el Padre; pero, al mismo tiempo puede estarse refiriendo al don que concederá a los que creen en él de recibir su cuerpo en el pan y su sangre en el vino de la acción de gracias, durante la cena consagrada.

Paulo advirtiendo contra la idolatría y el participar en sus festejos aclara a los corintios sobre la diferencia que existe entre esas cenas del paganismo y la bendita cena, y dice en la primera carta a los corintios 10:16:

“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo?

Luego agrega (19-21):

¿Quiero decir con esto que la carne sacrificada a los ídolos tiene algún valor, o que el ídolo es algo? No, afirmo sencillamente que los paganos ofrecen sus sacrificios a los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que ustedes entren en participación con los demonios. Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios; tampoco pueden sentarse a la mesa del Señor y a la mesa de los demonios”.

Participación puede ser traducida también como “recibir una parte de algo” es decir, Comunión.

Paulo vuelve sobre el tema en el siguiente capítulo de su misiva:

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, 24 dio gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía”. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva. Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor (I Cor 11, 23-27)

EL tema de la eucaristía o de la cena del Señor es recogido en Mattai 26:26-28:

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.

Los Testigos de Jehová tienen su particular interpretación de la “Cena del Señor”, establecida por Yehshua como mandato, según ello para que los cristianos celebren “la Conmemoración de la muerte de Cristo”. Este es un concepto manipulado. Para ellos “el pan y el vino son solo símbolos. El pan representa el cuerpo perfecto de Cristo”. Y para apuntalar su tesis afirman, sin ninguna evidencia dentro de los evangelios, que Yehshua “utilizó un pan que sobró de la cena de la Pascua, hecho sin levadura o fermento de ningún tipo”, lo que, según afirman, que “a menudo, la Biblia emplea la levadura como símbolo del pecado o la corrupción”, y el pan sin levadura es entonces un símbolo contrario al pecado y la corrupción, entonces ese pan “representa el cuerpo perfecto que Jesús sacrificó”.      
           
En la Biblia de los Testigos de Jehová ─ Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras ─  traduce a Mattai 26:26-28 de esta manera:

26  Mientras continuaron comiendo, Jesús tomó un pan y, después de decir una bendición, lo partió y, dándolo a los discípulos, dijo: “Tomen, coman. Esto significa mi cuerpo”. 27  También, tomó una copa y, habiendo dado gracias, la dio a ellos, diciendo: “Beban de ella, todos ustedes; 28  porque esto significa mi ‘sangre del pacto’, que ha de ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados.

En la versión griega de Mateo 26:26 se lee: Λάβετε (tomen, reciban)  φάγετε· (coman)  τοῦτό (este, esta, éste)  ἐστιν (es)  τὸ (el, la, los)  σῶμά (cuerpo)  μου (mío): “Tomen, coman. Esto es el cuerpo mío”. No se dice para nada “Esto significa mi…” Se dice textualmente: “Esto es el cuerpo mío”.

Los versículos 27 y 28 en griego koiné se lee: καὶ (y, también, Entonces, incluso)  λαβὼν (tomó)  ποτήριον (una copa)  καὶ (y, también, entonces, incluso)  εὐχαριστήσας  (dando gracias)  ἔδωκεν (él dio)  αὐτοῖς (a ellos)  λέγων (diciendo)  Πίετε (beban)  ἐξ (de)  αὐτοῦ (le, su, él, yo, ella, lo, lo mismo)  πάντες· (todos ustedes). τοῦτο (este, esta, esa)  γάρ (en verdad, en efecto)  ἐστιν (es)  τὸ (el, la, los)  αἷμά (sangre) μου (mía)  τῆς ( del, de la)  διαθήκης (pacto)  τὸ (el, la, los)  περὶ (para)  πολλῶν (muchos)  ἐκχυννόμενον (siendo derramada)  εἰς (por)  ἄφεσιν (perdón)  ἁμαρτιῶν (de los pecados).: “Entonces tomó una copa y dando gracias la dio a ellos, diciendo: Bébanla todos. Esto, en verdad es la sangre mía del pacto, por muchos derramada para perdón de los pecados”.

Loukás también se refiere al tema de la eucaristía o cena del Señor (22:19-20):

Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: “Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: “Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes.

La traducción que ofrece la llamada “Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras” del versículo 20 es la siguiente:

 20  También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes.

Los versículos de Loukás 19 y 20 en griego se leen: καὶ (y)  λαβὼν (habiendo tomado)  ἄρτον (el pan)  εὐχαριστήσας (habiendo dado gracias)  ἔκλασεν (lo rompió, partió)  καὶ (y)  ἔδωκεν (lo dio)  αὐτοῖς (a ellos)  λέγων (diciendo)  Τοῦτό (este, esta, esa)  ἐστιν (es)  τὸ (el, la, lo) σῶμά (cuerpo)  μου (mío)  τὸ (el, la, lo)  ὑπὲρ (para)  ὑμῶν (ustedes)  διδόμενον (es dado)·  τοῦτο (este)  ποιεῖτε (hacer)  εἰς (en)  τὴν (el)  ἐμὴν (de mi) ἀνάμνησιν (memoria).  20 καὶ (y) τὸ (el, la, lo)  ποτήριον (la copa)  ὡσαύτως (igualmente)  μετὰ (después)  τὸ (el, la, los)  δειπνῆσαι (habiendo cenado),  λέγων (diciendo)  Τοῦτο (este, esta, esto)  τὸ (el. La. Lo)  ποτήριον (copa)  (el)  καινὴ (nuevo) διαθήκη (pacto)  ἐν (en)  τῷ (el)  αἵματί (sangre)  μου (mía),  τὸ (el, la, los)  ὑπὲρ (para)  ὑμῶν (tu)  ἐκχυννόμενον (está siendo derramada). 

19 Y habiendo tomado el pan y dado gracias lo partió y lo dio a ellos, diciendo: “Este es el cuerpo mío que para ustedes es dado; hagan esto en memoria mía”. 20 También la copa, después de haber cenado, diciendo: “Esta es la copa del nuevo pacto en la sangre mía que por ustedes está siendo derramada”.

“Este es el cuerpo mío… esta es la sangre mía…” La implicación es muy fuerte para el gusto de los Testigos de Jehová y para su cuerpo gobernante (los “teócratas”), porque estas frases dan a entender que, efectivamente, Yehshua está diciendo, no en sentido figurado sino en sentido directo y afirmativo, que el pan sobre el cual dio gracias (εὐχαριστήσας-eucaristésas) es el cuerpo suyo, y que la copa es el nuevo pacto que contiene su propia sangre, por ello hacen una traducción libre y festinada de ambos textos con el objetivo de adecuarlos conforme a su doctrina introduciendo la palabra “significa” que no aparece en el texto griego ni siquiera de manera implícita.

Para negar que en el pan y en el vino está realmente el cuerpo y la sangre de Kristo, tal como creen las ekklesías históricas, católicas, ortodoxas, y coptas, dan una explicación más estúpida que pueril. Y afirman:

Hay quienes creen que Jesús convirtió realmente el pan en su carne, y el vino en su sangre. Sin embargo, el cuerpo de Jesús seguía entero cuando él ofreció el pan. ¿Puede decirse entonces que comieron de verdad los apóstoles la carne de Jesús y bebieron su sangre? No, pues eso habría sido un acto de canibalismo y una violación de la ley de Dios”.

Por supuesto que el cuerpo de Kristo continuó entero y no se convirtió en pan. Al interpretar el mensaje contenido en los versículos citados de Mattai y de Loukás, no se puede partir de lo material. Se trata de una proposición eminentemente espiritual. No estoy declarando que el pan absorbiera el cuerpo espiritual de Yehshua, ni que el vino, su sangre. Kristo se compara, se hace él mismo, semejante al pan; él es el nuevo maná descendido de las alturas. Él es el “pan de vida”; así lo recoge Yojanán citando palabras de Yehshua: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. (Yojanán 6:31)

No entienden, o no quieren que otros entiendan, qué es lo espiritual. No se trata de un acto de canibalismo el que comete aquel que crea que el cuerpo y la sangre de Kristo esté realmente en las dos especias, pan y vino; en todo caso se trataría de una forma espiritual de “teofagia”, término que nunca emplearían ya que ellos abrazan el arrianismo que niega la divinidad de Kristo. Él podría muy bien transmitir su espiritualidad hacia dos objetos materiales, dos alimentos para que después de su partida fuera rememorado y s mantuviera su presencia entre su congregación, palpitante y vivo como alimento espiritual, no como un símbolo simple y de poco valor doctrinal.

Ahora bien, ¿está realmente presente en el pan y el vino de la cena de acción de gracias, tanto el cuerpo como la sangre de Kristo?

Si revisamos los escritos cristianos de los siglos I y II, nos percataremos que los cristianos de aquellos tiempos apostólicos consideraban que Kristo se hacía presente en la eucaristía. Así en el documento más antiguo del que se tiene noticias sobre los primitivos rituales cristianos, la Didajé (del griego Διδαχή, enseñanza o doctrina) se dice:

Reuníos el día del Señor y romped el pan y dad gracias después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro (Didajé XIV: 1).

Ignacio de Antioquía (25 o 28- 98 y el 110) escribió:

Tened, pues, buen cuidado de no celebrar más que una sola eucaristía, porque una sola es la carne de nuestro Señor Jesucristo, y uno solo el cáliz para la reunión de su sangre, y uno solo el altar, y de la misma manera hay un solo obispo con los presbíteros y diáconos”.

En su epístola a los esmirneanos acusando a los que sostienen “doctrinas extrañas respecto a la gracia” de Kristo, dijo:

“…ellos no admiten que la eucaristía sea la carne de nuestro Salvador Jesucristo, cuya carne sufrió por nuestros pecados, y a quien el Padre resucitó por su bondad”.

Estos dos ejemplos nos ilustran que desde muy al principio de la expansión del cristianismo, ya los cristianos aceptaban la presencia de Kristo en las especies del pan y el vino durante la consagración que de los mismos se hacía durante la cena del Señor o la cena de acción de gracias que se acostumbraba celebrar en domingo.

Ahora bien, tengamos en cuenta que el único de los evangelistas que cita la frase de “hagan esto en memoria mía” atribuida a Yehshua durante la cena es Loukás y el emplea la palabra griega de Ἀνάμνησιν como “memoria”, pudiendo también haber seleccionado la palabra Μνήμη (mnéme) que también significa “memoria”; o haberse decidido por el empleo de la palabra Αναμιμνησκω (anamimnesko) que quiere decir “recordar”. ¿Fue esta una decisión tomada al azar? En las escrituras nada se escribe al azar, sino que cada palabra se selecciona con el objeto de darle un significado especial o característico; y Loukás se decidió por Ἀνάμνησιν. ¿Con qué propósito?

Consideremos la palabra “anamnesis”; una palabra empleada por Platón con fuerte significado tanto filosófico como metafísico (aunque la metafísica fue desarrollada posteriormente por su discípulo Aristóteles) y que en sí implica, no solo la memoria, sino también la reminiscencia, es decir, la facultad del alma que le permite traer a la memoria imágenes que no se tienen presentes. De acuerdo con Platón la anamnesis es la capacidad del alma para hacer presentes las experiencias que ha tenido en una encarnación anterior.

Loukás era un gentil educado dentro de la cultura griega hasta que se encontró con Paulo y convertirse al cristianismo. Se supone que fue un hombre ilustrado, era médico y posiblemente familiarizado con la filosofía de Platón.

Según su filosofía, Platón consideró que la anamnesis (memoria) es la capacidad que tiene el alma para recordar los conocimientos que ésta olvida al entrar a un nuevo cuerpo; de este modo toda alma humana ha debido necesariamente contemplar las esencias, pues de no ser así no hubiera podido entrar en el cuerpo de un hombre. Porque el alma que no ha vislumbrado la verdad, no puede revestir la forma humana.

Loukás seleccionó a propósito la palabra anamnesis, no para expresar el solo deseo de Yehshua de ser recordado tras su muerte, sino para magnificar la trascendencia del espíritu de Kristo y su permanencia entre los creyentes.

Así, la frase de Loukás 22:19 se puede parafrasear de la siguiente manera: “Hagan esto en memoria (en anamnesis) mía para que mi esencia que han contemplado pueda entrar al interior de ustedes”; o de otro modo: “Hagan esto para que mi esencia (como memoria, como anamnesis) esté presente en esta especie”.

Haciendo resumen de lo expresado en la Buena Nueva de Yojanán en Yojanán 6:31; 6:48-51 y 6:53-56, así como las citas paulinas de 1 Cor. 10:16; 10: 19-21 y 11: 23-27, podemos asegurar, como artículo de fe inspirado por el Paracletos, que la eucaristía es la manifestación de Kristo a través de un sacrificio simbólico realizado durante la Cena de Acción de Gracia.


En el pan y el vino está la presencia, por tanto, de Kristo como verdad reminiscente, sin transformación de ambas especies, como anamnesis espiritual bajo el accionar del Espíritu Santo. Es la esencia de Kristo transformada en alimento y bebida espiritual. No es el cuerpo físico ni la sangre de Kristo disueltos, transubstanciados en el pan y el vino, porque el pan no pierde su condición material y el vino mantiene su color, su aroma y su sabor. Tanto el pan como el vino son vehículos, medios para manifestar la anamnesis cristiana. No son simples símbolos para expresar un concepto o una creencia. 

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