domingo, 23 de agosto de 2015

El Camino de los Apóstoles 36

Epístola a las Siete Congregaciones de Anatolia


1 Yojanán, a las siete congregaciones que están en Anatolia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete ángeles que están delante de su gloria; 2 y de Yehshua el Kristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el que está sobre todos los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 3 y nos hizo sacerdotes para Dios; a él sea gloria y alabanzas por los siglos de los siglos. Amén.

4 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

5 “Yo soy el Alfa y la Omega (el Alef y el Tav), principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.


6 Yo Yojanán, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Yehshua el Kristo, desde la isla llamada Patmos donde estoy, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Kristo. 7 Oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, 8 que decía: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en una carta lo que me escuchas, y envíala a las siete congregaciones que están en Anatolia: a Ephesos, Smyrna, Pérgamos, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodikeia.

9 Y me volví para ver quien hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 10 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre. 11 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos. 12 Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: “No temas; yo soy el primero y el último; 13 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

14 Escribe el mensaje que te comunico. 15 Las siete estrellas que has visto en mi diestra son los ángeles de las siete congregaciones de Anatolia, y los siete candeleros que has visto, son esas siete congregaciones.

El mensaje a Ephesos

16 Escribe al ángel de la congregación en Ephesos: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 17 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 18 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.

19 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 20 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 21 Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

El mensaje a Smyrna

23 Y escribe al ángel de la congregación en Smyrna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida, dice esto: 24 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Shaitán.

25 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el maligno echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

26 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

El mensaje a Pérgamos

27 Y escribe al ángel de la congregación en Pérgamos: El que tiene la espada aguda de su Palabra dice esto: 28 Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Shaitán. Eres fiel a mi nombre y no has renegado de mi palabra, ni siquiera en los días de Antipas, mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, ahí donde habita Shaitán.

29 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Yisraeil, induciéndoles a danzar ante los ídolos, a embriagarse y a cometer fornicación. 30 Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. 31 Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi Palabra.

32 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

El mensaje a Tiatira

33 Y escribe al ángel de la congregación en Tiatira: El Hijo de Dios, dice esto: 34 Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

35 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a ofrecer sacrificios a los ídolos. 36 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. 37 He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. 38 Yo daré a cada uno según sus obras.

39 Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Shaitán, yo os digo: No os impondré otra carga; 41 pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

40 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 41 como yo también la he recibido de mi Padre; 42 y le daré la estrella de la mañana.

43 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones.

El mensaje a Sardis

44 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 45 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas.

46 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré.

47 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

48 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 49 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones.

El mensaje a Filadelfia

50 Escribe al ángel de la congregación en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave del Reino, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: 51 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

52 He aquí, yo entregaré a aquellos de la sinagoga de Shaitán que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que yo te he amado.53 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 54 He aquí, yo vengo en el momento menos pensado; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

55 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de Dios, y el nombre de la ciudad de Dios, la nueva Yerushaláyim, la cual desciende del cielo, de Dios, y mi nombre nuevo.  

56 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones.

El mensaje a Laodikeia

58 Y escribe al ángel de la congregación en Laodikeia: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de todo lo formado por Dios, dice esto: 59 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 60 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 61 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

62 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 63 Yo reprendo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

64 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

65 Al que venciere, le daré que participe conmigo de la gloria, así como yo he vencido, y participo en la gloria del Padre.

66 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las congregaciones.


Luego que los discípulos hubieron redactado la epístola que les encargara Yojanán, le dieron lectura en alta voz y el apóstol le dio su consentimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total