La
amada del Señor
1 Yojanán de Zebebdi permanecía
en Anatolia y recorría las congregaciones acompañado de sus más cercanos
discípulos y de Antipas su ayudante, que había sido discípulo del Señor y
hombre fiel a la Palabra y sabio. 2 Cuando estaba por retornar a Ephesos, durante la noche se
quedó dormido y tuvo un sueño que no podía comprender. 3 En aquel sueño, Yojanán vio a
Uri’el, mensajero de la Luz; y Uri’el le dijo: “Ven que he de mostrarte la
amada del Señor”.
4 Y Uri’el le llevó a un monte
grande y alto, y le hizo ver una como la ciudad de Yerushaláyim, que descendía
desde las alturas; 5
y de ella se desprendía un extraordinario fulgor. 6 La ciudad poseía una muralla
poderosa en la que se abrían doce puertas, tres al norte, tres al sur, tras al
oriente y tres al poniente; sus calles eran de fino oro. 7 Y observó Yojanán que en la
ciudad no estaba el Templo, porque el Espíritu Universal era su Templo.
8 Entonces el ángel de la Luz
le dijo: “Abre tus ojos y entiende esta visión; porque llega el día en que la
gloria del Padre esté presente en cada alma 9 y se extienda por todas las esferas del universo”.
10 Despertó Yojanán y se sentía
angustiado al no poder entender el significado de su visión. Tampoco sus
discípulos, ni siquiera Antipas que era sabio y prudente, pudieron entender el
mensaje, cuando él les relatara su sueño.
Unos
judíos hablan de la destrucción del Templo
11 Llegando a Ephesos, vinieron
a su encuentro unos judíos que venían con sus vestiduras rasgadas y con una
expresión de tristeza en sus rostros, y junto a ellos venía también un grupo de
los seguidores de la Palabra.
12 Y ellos le dijeron: “Algo
terrible ha sucedido. Yerushaláyim ardió bajo fuego y sus hijos atormentados
por los romanos y a los que dejaron con vida los llevaron a la esclavitud; pero
aún más terrible, ¡oh Yah, glorioso!, 13 el glorioso templo fue devorado por las llamas y luego de
eso, Tito ordenó su demolición, desapareció el lugar santo y los soldados
romanos se apoderaron de los vasos, copas y candelabros de oro consagrados al
servicio de Yah y fueron llevados a Roma”.
La
Nueva Yerushaláyim
14 Entonces Yojanán entendió la
revelación del sueño que había tenido, y dijo: “Hermanos, hijos de Abraham, no
se angustien porque la casa levantada a Dios haya sido demolida. 15 Dios no habita en templos
hecho de madera o piedra por mano de los hombres. 16 Una Nueva Yerushaláyim nos la
reserva el Señor. Esa Nueva Yerushaláyim que desciende de las alturas 17 es el espíritu del Señor
Yehshua el Kristo y de todas sus congregaciones. 18 Él es el Lugar Santo y el
Supremo Sacerdote ante la gloria del Padre. Y sea así, Amén”.
Yojanán
fortalece a los presbytes de Ephesos
19 Y vinieron muchos años durante el poder de Vespasiano y de
Tito, después de él, cuando no hubo persecución para los seguidores del Kristo
Viviente.
20 Yojanán se reunió con los
presbytes de Ephesos y les hablaba para fortalecerse en el Camino y les decía:
“Hijitos míos, Yehshua es el Cordero de la expiación. 21 A El, ríndanle honor y
gloria. Aguarden su llegada con ardor de amor en sus pechos.
22 Paulo les advirtió que
estuvieran vigilantes, porque el temía que entre ustedes se presentarían lobos
rapaces, falsos apóstoles que hablando cosas perversas les desviaran de la
doctrina que ustedes desde el primer momento recibieron. 23 Pero ustedes no se dejaron
engañar y se apartaron de los que se presentaban como sabios enseñándoles
doctrinas torcidas 24
que negando que Yehshua, el Kristo, es el Hijo de Dios, encarnado de una mujer,
les apartaban de la gran Ley del Señor: Amarse los unos a los otros, como Yehshua
nos amó, a nosotros que fuimos sus discípulos”.
Kristo,
el Alef y el Tav
25 Y les enseñaba diciendo:
“Sepan que Yehshua, el Kristo, es el Alef y el Tav, la primera y la última
letra del hebreo; 26
es decir: Alef, la Unidad Divina, la extensión de la extensión; 27 es la conjunción de
Dios-Hombre y el principio de todas las obras del universo. 28 Tav, significa la Gran Verdad
y la Totalidad de todas las totalidades y el principio, el medio y el fin de
todo. 29 Esta es la enseñanza que les
transmito y que nos fue revelada en secreto por nuestro Divino Rabbi antes de
ser arrebatado a las alturas”.
Yehshua
es el esposo y las congregaciones, su esposa
30 Otras cosas exponía Yojanán a
sus discípulos y les decía: “Yehshua es el esposo y las congregaciones reunidas
bajo sus enseñanzas son la esposa. 31 El cordero, que es el Kristo inmolado, ama a su
congregación, como el novio ama a la novia. 32 Vean que a una boda son invitados los amigos del esposo;
así será cuando llegue el Tiempo de los tiempos, ellos, 33 los invitados, son los que
han predicado la Palabra y los que han muerto por el amor a Dios y al cordero
inmolado, Yehshua, Nuestro Señor, el Kristo. Entiendan mis palabras, queridos
hijos míos”.
La
visión de la gloria de Dios
34 Luego de esto, Yojanán tuvo
una nueva visión y vio a una gran multitud de ángeles que se encontraban en
torno a la grandeza de la Luz del Universo 35 que clamaban diciendo: “Todo el poder, la sabiduría, la
fortaleza, y la honra y la gloria y la alabanza sean para el Cordero de Dios
inmolado para el perdón de los pecados”. 36 Y decían: “Al Espíritu Universal, el Padre, el Hijo y el
Paráclito sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre
jamás”. 37 Contándole a sus discípulos
esta visión les dijo: “Digamos Amén a esta visión que es visión de la gloria
del Dios del Universo.
38 Yehshua el Kristo tiene las
llaves para entrar a la gloria del Padre y juzga según su bondad y amor 39 y concede la vida futura a
los que creen en El y son fieles a su palabra; 40 pero ¡Ay de los que incurren en la mentira y no se
arrepientes de sus pecados! Ellos conocerán la segunda muerte.
41 Cuando el cuerpo material
muere, esta es la muerte primera. La muerte segunda, cuando el alma del
incorregible es desechada en el Tiempo de los tiempos”.
Los
seguidores de Nikelaos
42 En la congregación de Pérgamos
aparecieron algunos que procedían de los goyim, y aunque aceptaban la Palabra
comenzaron a introducir ideas contrarias a las enseñanzas. 43 Ellos decían ser seguidores
del vencedor y predicaban que el Kristo era una encarnación de los dioses, 44 venido al mundo para hacer
puras las prácticas de la carne, el embriagarse, el fornicar y el adulterio. 45 Decían que el Kristo era una
manifestación de Asclepios, nacido de un dios y de una mortal y tenía el poder
de la sanación. 46
Y muchos en Pérgamos se dejaron llevar por sus enseñanzas y hasta en Ephesos
hubo algunos de sus seguidores.
47 Sucedió que los presbytes de
Ephesos, reunieron a toda la congregación y hablaron fuertemente contra los
errores y las falsas doctrinas de los que decían ser seguidores del Vencedor 48 y declararon: “Solo Kristo,
Hijo del Dios Altísimo, es el Vencedor y es la Luz que nos enseña a buscar la
espiritualidad, el camino de la salvación, sin dejarse tentar por los placeres
descompuestos de la carne. 49
Falsa es la doctrina de ese que dice llamarse Nikelaos, seguir sus pasos es
caminar hacia la perdición”.
50 Y agregaron: “Yehshua nació
por el Espíritu de Dios y su concepción no fue concepción carnal, sino
concepción por el espíritu”.
51 Entonces toda la congregación
se levantó y expulsó a los seguidores de Nikelaos, y así mismo ocurrió en
Pérgamos. 52 Sin embargo, algunos en la
congregación de Pérgamos continuaron siendo fieles a Nikelaos, pero en secreto.
53 Y hubo en Tiatira una mujer
llamada Sambathé, inspirada por Nikelaos que aconsejaba a los fieles a hacer
sacrificios a los ídolos y a inclinarse ante la estatua del Emperador y les
decía: “Solo de este modo, pueden continuar practicando la confianza en Yehshua
el Kristo. Si cometen pecado, pidan perdón en la noche y sus pecados serán
perdonados”.

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