viernes, 21 de agosto de 2015

Nombre de Dios


Concederle excesiva importancia a un nombre llevándole hasta la exageración, y convertirle en objeto de hipertrofiada veneración, aunque sea ese el supuesto nombre de Dios, es un acto idolátrico. Todo nombre propio en su origen tiene un valor simbólico, como representación de rasgos asociados a una realidad o identidad.

¿Cuál es el nombre del Dios de los judíos y de los cristianos? En muchas de las traducciones de la Tanaj se traduce como nombre de Dios la transliteración de las cuatro letras místicas hebreas יְהוָ֥ה (YHVH) como Yahveh o Jehová. Los judíos ante estas cuatro letras decían “Adonay” con el significado de “Señor”, “amo”, “mi Señor de Señores”, o las pronunciaban diciendo “Hashem” esto es “El Nombre”. En las traducciones al griego de los textos hebreos como la Septuaginta, יְהוָ֥ה se acostumbra escribir como Kýrios (Κύριός), es decir, “Señor”. Algunas versiones de la Biblia, traducen el Tetragrámaton  YHVH usando títulos como “el todo poderoso” o “el Señor”.

Con estas sustituciones que se hacen del Tetragrámaton ante la dificultad de conocer su verdadero sentido, no está de acuerdo el Cuerpo Gobernante de la Watch Tower. Así declaran:

Al sustituir el nombre divino por títulos, los traductores cometen un grave error. Hacen que Dios parezca lejano e impersonal. La Biblia, por el contrario, nos anima a todos a cultivar una relación de “intimidad con Jehová” (Salmo 25:14). Piense en un amigo íntimo. Si usted no supiera siquiera cómo se llama, ¿se sentiría muy unido a él? Pues ocurre algo parecido en el caso de Dios. ¿Cómo vamos a tener una amistad estrecha con él si no sabemos que se llama Jehová?

La versión del versículo que aparece en la Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras es la siguiente:

Salmo 25:14 “La intimidad con Jehová pertenece a los que le temen, también su pacto, para hacer que lo conozcan”.

Una traducción incorrecta ya que en el texto hebreo no se menciona “intimidad”, sino “secreto” ס֣וֹד  יְ֭הוָה (sowd YHVH). La versión más acertada de este versículo aparece en la Biblia de las Américas:

Los secretos del Señor (ס֣וֹד יְ֭הוָה) son para los que le temen לִירֵאָ֑יו (liré-aw) y Él les dará a conocer su pacto”.

Dios solo puede parecer “lejano e impersonal” a quien no lo perciba como una identidad plena de amor; a quien no sea capaz de establecer con Él un vínculo de espiritualidad. No importa que se le dé un nombre propio para conocerle. Dar nombres es propiedad humana. La mente humana requiere de los sustantivos para relacionarse con su medio. Es suficiente con solo decir “Dios”; con solo decir “Padre”; con solo decir “Suprema Inteligencia”.

Decir que por no conocer un nombre que pueda darse para Dios, no podemos  sentirnos “muy unido a Él”, es igualar a Dios con un ser humano. Es la mentalidad antropomórfica del Cuerpo de Gobierno de la Watch Tower que no alcanza a ver la Divinidad. Dios no necesita un nombre dado por los hombres porque Él no es como los hombres. Él es espíritu inefable, y pura Inteligencia. Identificar a Dios, el Padre, la Luz del Universo, la Suprema Inteligencia con una figura masculina es no tener conciencia de Dios, no tener el más rudimentario conocimiento de Él.   

Los Secretos de Dios solo están al alcance de quienes le adoran en espíritu, de quienes le ven tal y como es, no con los ojos de la carne, sino con los ojos del espíritu. Los secretos de Dios no se revelan a aquellos que solo escudriñan las escrituras para tener palabras de hombre con que representarle.

Y agregan los gerifaltes del Cuerpo de Gobierno de la Watch Tower: “Además, la gente  que no emplea este nombre tampoco llega a conocer su maravilloso significado. Y preguntan: “¿Qué quiere decir el nombre divino?”

Responden diciendo: “Dios lo explicó a su fiel siervo Moisés. Cuando este preguntó cómo se llamaba, Jehová contestó: “Yo resultaré ser lo que resultaré ser” (Éxodo 3:14). O como dice la traducción de Rotherham: “Yo Llegaré a Ser lo que yo quiera”. Así que Jehová puede llegar a ser todo lo que haga falta para cumplir sus propósitos”. Es decir, Dios es variable para resultar lo que en un futuro resulte ser.

Error. Dios es inmutable; siempre es, no cambia con el tiempo, no transforma su idea, porque no es como el ser humano que en la niñez resulta ser de una manera, diferente a cuando alcanza la pubertad, distinta manera de ser en la adultez y completamente diferente en la ancianidad.

No obstante, la traducción que la “Biblia” de la Watch Tower hace de Ex 3:14 es errónea. En esta perícopa, Yaho’el, el ángel de Dios, hablando por Dios[1] evade la pregunta que sobre su nombre le hace Moshé y dice:

“אֶֽהְיֶ֖ה (e-yeh) Yo soy  אֲשֶׁ֣ר (a-ser) quien  אֶֽהְיֶ֑ה (e-yeh) Yo soy”.

Yo Soy quien Yo Soy”, es decir, ahora y siempre. El mismo en la eternidad, resultando ser lo que siempre fue, es y será. Agrega después refiriéndose a la identificación que de sí mismo ha dado:

“זֶה־ (zeh) este es  שְּׁמִ֣י (semí) mi nombre  לְעֹלָ֔ם (leolam) para siempre וְזֶ֥ה (wazeh) y este será  זִכְרִ֖י (zikri) memoria mía לְדֹ֥ר (lador) de generación דֹּֽר (dor) a generación”. “Yo Soy… este es mi nombre para siempre…”

Así se ha traducido Ex 3:14-15 en la Biblia de las Américas:

Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: "YO SOY me ha enviado a vosotros." Dijo además Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: “El Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros.” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.

O en la Nueva versión internacional:

Yo soy el que soy —respondió Dios a Moisés—. Y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas: “Yo soy me ha enviado a ustedes.  Además, Dios le dijo a Moisés: — Diles esto a los israelitas: “El Señor, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a ustedes. Éste es mi nombre eterno; éste es mi nombre por todas las generaciones.

El Nombre de Dios es incognoscible

Dios es innominable y es la Totalidad que abarca todas las totalidades y nada le abarca a Él[2]. Él está vacío de todos los nombres, y al mismo tiempo a todos los abarca[3]. Entonces, ¿qué nombre puede identificarle y abarcarle? Porque un nombre es una definición y no es posible definir a Dios, al menos no definible empleando el lenguaje humano.

Y es precisamente esta condición de indefinible la que mejor explica la grandeza, y si se quiere, el misterio de la Divinidad. Y ese misterio está presente en el significado críptico del Tetragrámaton asociado al nombre Dios empleado en los escritos hebreos: יְהוָ֥ה (YHVH)  אֱלֹהִ֖ים (elokhin) y que aparece por primera vez en el relato mítico de la “creación” del hombre en Génesis 2:4-7:

4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que YHVH Dios hizo la tierra y los cielos, 5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque YHVH Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, 6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. 7 Entonces YHVH Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Sin embargo planteémonos una interrogante: ¿Es la expresión יְהוָ֥ה (YHVH) un nombre propio o un adjetivo calificativo referido al nombre אֱלֹהִ֖ים (elokhin)? Sin embargo Ieshaiá en Is 1:2 dice: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla (יְהוָ֖ה) YHVH: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí”; usando  aparentemente el Tetragrámaton como sustantivo. ¿Justifica este uso dado por Ieshaiá del Tetragrámaton el poder afirmar que el nombre propio de Dios es יְהוָ֖ה, o uno de sus transliterados nombres de Yahveh o Jehová? De ningún modo. Ieshaiá pudo haber considerado que YHVH pudiera ser un título de la Divinidad expresado con un adjetivo sustantivado tal como: “Poderoso”. Así el versículo de Ieshaiá podría traducirse sin cambiar de ningún modo el mensaje, de esta manera: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla (יְהוָ֖ה) el Poderoso: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí”.

Dios se identifica a sí mismo en las escrituras diciendo que Él es יְהוָ֖ה אֱלֹהֵ֣י אֶֽהְיֶ֖ה (YHVH elokhin e-yeh): “YHVH Dios Yo Soy” y lo hace para distinguirse de los dioses adorados por los cananeos. Él es lo desconocido (יְהוָ֖ה) y el que es y está presente a diferencia de los ídolos.

Algunos estudiosos de las escrituras ven el Tetragrámaton como una forma verbal derivada del verbo ser. Otros quieren interpretar las cuatro letras místicas dándole un sentido esotérico. Rejko Jodorowsky dice al respecto:

La Yod representa la masculinidad arquetípica y la He (superior) representa la feminidad arquetípica. La Vav, que se parece a una Yod alargada, representa la masculinidad física, mientras que la segunda He, la He inferior, la feminidad física. Así pues, Tetragrámaton significa que el secreto último de la Divinidad es que lo Divino es la unión de todas las dualidades (es decir, lo masculino y los femenino) tanto física como espiritualmente. Lo Divino lo es todo, y todo procede de la Divinidad y le pertenece.  

Ciertamente en Dios se concreta como un pléroma perfecto las dos condiciones masculina/femenina, engendra y concibe; de Él se genera la fuerza del Universo y de Él nace la vida. Sin embargo Dios no es solo una dualidad masculina/femenina. Él es lo inefable, lo inconcebible, lo no creado, lo siempre existente y la Suprema Inteligencia.

Más cercana a una visión de Dios es la interpretación mística simbólica que alguien diera a las cuatro letras del Tetragrámaton presentándolas de esta manera: “He significa Misterio, sabiduría infinita. Vav es Causa y efecto, es el término medio, la relación entre activo y pasivo, el verbo y la voz. Yod finalmente es Matriz el principio y génesis de la vida”. Sin embargo esta es una interpretación dada artificialmente al significado cabalístico de las letras hebreas.

Ciertamente Dios es arcano y sabiduría infinita al mismo tiempo; es también la causa y el efecto de todo lo existente y el principio y la génesis de la vida. Pero también Dios es infinitud, constancia, Verdad Absoluta, amor, justicia y piedad. Dios es esencia pura, espíritu abarcador de todo lo existente y presente en todo lo visible y lo invisible y, al mismo tiempo por encima de todo lo visible y lo invisible. Dios es energía, y vibración perpetua.

Aún hasta la pronunciación del Tetragrámaton ha quedado en el olvido, si es que antes la hubiera tenido, aunque es posible que nunca hubiera se hubiera pronunciación adecuada y solo se pronunciara una por una el nombre de cada una de sus letras, Yod, Hei, Vav, Hei. Cuando los judíos hacían lecturas del Tanaj, ante el Tetragrámaton la pronunciaban como Adonay, con el significado de Señor o Amo. Para darle una pronunciación, los masoretas, rabinos y escribas estudiosos entre los siglos VII y X de la era cristiana crearon una palabra híbrida intercalando entre las cuatro consonantes, los signos vocálicos correspondientes de la palabra Adonay formando así el nombre Yahovah. A partir de entonces se tuvo un sonido para el Tetragrámaton, y solo eso.

Yahovah, Jehovah y Yahveh fueron tenidos como el nombre de Dios; sin embargo, estos sustitutos no representan la verdadera pronunciación del vocablo y esta quedó en el completo olvido, en la total ignorancia, como quedó sin explicación su significado.

¿Qué quiere decir Jehovah o Yahveh? Nada, no se conoce. Sin embargo un nombre es la identificación y el símbolo de un ente real. En la antigüedad el nombre era la expresión y la caracterización de un sujeto. Por ejemplo Yitzchak (Isaac) significa “hará reír” porque Sara se había reído burlonamente al escuchar que quedaría embarazada. Abraham, nombre dado según la Torá por el mismo Dios con la significación de “padre de muchos pueblos”. Ya'akov, su nombre quería decir “sostenido por el talón” referido a su nacimiento y luego cambiado a Yisra’el que quiere decir “el que pelea junto al Dios El”. Entonces de acuerdo con esta tradición, el supuesto nombre de Dios que aparece como el Tetragrámaton debería tener un significado que expresara su identidad., un nombre que abarcara la realidad de la Divinidad.

Tal vez, el desconocido escribano que transcribió primeramente por escrito los relatos orales que formaría la Torá, quiso transmitir de alguna manera el arcano de Dios expresándole con el vocablo impronunciable יְהוָ֖ה (YHVH) dándole un significado especial a cada letra y combinándolas con algunas del vocablo “Yo Soy” אֶֽהְיֶ֑ה. Si embargo ¿quién puede afirmarlo? Quizá la Suprema Inteligencia quiso que la pronunciación y el significado del vocablo quedaran en el misterio para confusión y reto de la posteridad.

El nombre de Dios es impronunciable en lenguas humanas, porque su nombre se esconde en los misterios de su Sabiduría, en lo insondable de su esencia. El nombre de Dios se encuentra dentro del alma de los hombres, alentando en la inspiración y en la oración, presente en la espiritualidad que hace a Dios cercano.

Nombre incognoscible. Ni Yahveh, y mucho menos Jehová, es el nombre eterno de Dios. Ambas formas son formaciones artificiales e híbridas y en Dios no hay artificialidad ni hibridación. Por tanto, el cristiano no debe hacer uso de nombres vanos para identificar a Dios, la Luz del Universo, La Suprema Inteligencia.



[1] Suprema Inteligencia. Encuentro 1:21-22: Y Yaho’el le contestó: “Así dice el que es Eterno: Yo Soy el Que Soy, el que Siempre Fue y Siempre Será; así le dirás a los israelitas, Yo Soy, la Suprema Inteligencia, me ha enviado a ustedes. Dirás a los israelitas: Adonai, el Elokhin de Abraham, de Yitzchak de Ishma’el y de Ya’acov es quien te envía. Ese es el nombre oculto del Elokhin que forjó el Universo y generó la vida, su nombre se esconde detrás de las cuatro letras, YHWH- Yod-Heh-Vav-Heh (יהוה), mas su nombre no es comprendido por los hombres.
[2] Suprema Inteligencia. En el Principio 1: 29: “Es innominable. Es llamado Fuerza engendrante. Es la Totalidad y abarca a las Totalidades de las Totalidades y nada lo abarca, porque es Intelecto total, Pensamiento, Intención, Discernimiento, Discurso, Potencia y Suprema Inteligencia”.
[3] Suprema Inteligencia. Enseñanzas del Maestro 3: 9-10: Yo estoy vacío de todos los nombres y a todos los abarco. Yo estoy vacío de todas las formas y a todas las abarco. Yo soy el principio y el fin de todas las formas.

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