domingo, 30 de agosto de 2015

EL LIBRO DE LA BUENA NOTICIA

 Según Loukás discípulo de Paulo de Tarso


NOTA INTRODUCTORIA

Con ciertas dudas se incluyó en el compendio de escritos de La Suprema Inteligencia, el llamado Evangelio de Loukás. En primer lugar, Loukás es un gentil convertido al cristianismo por la prédica de quien sería su maestro, el fariseo cristianizado Saulo de Tarso, quien nunca conoció a Yehshua cuando este estaba en su carne.

Loukás apenas conocía la Palestina, de aquí sus evidentes errores al tratar el medio en el que se desenvolvía la prédica de Yehshua.

El mismo reconoce que para componer su libro tuvo que consultar muchos de los escritos que recogían los hechos de Yehshua Kristo e investigar entre los testigos directos de la vida de Yehshua. Así se alimentó incluso de algunos mitos junto con evidencias ciertas. Su fuente principal será Mattai cuyo evangelio es un compendio judaizante dirigido a los judíos de Yerushaláyim (Jerusalén) unido a las enseñanzas de la Tanaj que debió recibir de su contacto con Paulo.

Evidentemente, no conoció a los principales discípulos de Yehshua, salvo tal vez, a Yojanán, Kefa y Ya’acov de Alfeo. De Mariam la de Magdala, tiene un concepto muy diferente al de los otros evangelistas y es evidente que no trabó conocimiento con ella.

En La Suprema Inteligencia se recoge la mayor parte del libro de Loukás, descartando los temas tomados de las tradiciones farisaicas y míticas. No se incluye su genealogía de Yehshua (Lc NT 3:23-38), ni el relato sobre nacimiento de Yojanán el Bautista (Lc NT 1:5-25,59-80) a quien presenta como pariente de Yehshua, sin embargo es evidente que el Bautista no conocía a Yehshua antes de su encuentro con él en el Jordán.

No se incluyen los supuestos ayes de Yehshua con ciudades como Corazín que nunca es mencionada como escenario de las señales de Yehshua (Lc NT 10:13-16). Este tema es tomado de Mattai. Ni Marcos ni Yojanán hacen la menor referencia a ese asunto.

No obstante, aunque ninguno de los evangelistas menciona a los setenta discípulos enviados por Yehshua a predicar el reino, este relato se mantiene en la selección hecha de Loukás por respeto a la tradición que lo acepta.

La alusión a Jonás en la frase “La generación mala y adúltera demanda señal…” es tomada de Mattai quien la cita dos veces en Mt 12:31 y Mat 16:4, se suprime porque solo pretende “justificar” la figura de Yehshua de manera directa o indirecta con el Tanaj; se trata de uno de los préstamos que Loukás toma de Mattai. Por otra parte, Marcos (Marcos 8:12) no hace alusión alguna a Jonás y al mito del gran pez en cuyo interior el profeta estuvo por tres días. Se debe tener en cuenta que Yojanán Marcos era discípulo de Kefa, discípulo y seguidor de Yehshua y de Bernabé que también fue discípulo de Yehshua; en tanto Loukás fue un discípulo del fariseo cristianizado Saulo de Tarso. Yojanán no trata para nada el tema.

Por otra parte el pasaje nada aporta a las doctrinas enseñadas por Yehshua y puede ser omitida sin dañar el mensaje.

Capítulo 1

Dedicatoria a Teófilo

1 Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, 3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, 4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

Anuncio del nacimiento de Yehshua

5 El ángel Gavri’el fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Natzeret, 6 a una virgen desposada con un varón que se llamaba Joseph, de la casa de David; y el nombre de la virgen era Mariam.


6 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres”.

7 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

8 Entonces el ángel le dijo: “Mariam, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 9 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Yehshua. 10 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 11 y reinará sobre la casa de Ya’acov para siempre, y su reino no tendrá fin”.

12 Entonces Mariam dijo al ángel: “¿Cómo será esto? pues no conozco varón”.

13 Respondiendo el ángel, le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. 14 Y he aquí tu parienta Elisheva, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; 15 porque nada hay imposible para Dios”.

16 Entonces Mariam dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. Y el ángel se fue de su presencia.

María visita a Elisheva

17 En aquellos días, levantándose Mariam, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; 18 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisheva.

19 Y aconteció que cuando oyó Elisheva la salutación de Mariam, la criatura saltó en su vientre; y Elisheva fue llena del Espíritu Santo, 20 y exclamó a gran voz, y dijo: “Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. 21 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? 22 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. 23 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor”.

24 Entonces Mariam dijo: “Engrandece mi alma al Señor; 25 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. 26  Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

27  Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,

28  Y su misericordia es de generación en generación a los que le adoran y respetan.

29  Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

30 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.

31 A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.

32 Socorrió a Yisraeil su siervo, acordándose de la misericordia

33   De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

34 Y se quedó Mariam con ella como tres meses; después se volvió a su casa.

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