A lo largo de diecinueve centurias, la cruz ha sido el
símbolo por excelencia del cristianismo. Muchos cristianos consideran a la cruz
como un simple símbolo, en tanto que muchos otros la consideran no solo como
símbolo, sino también como objeto de veneración. Paulo habló de la “locura de
la cruz”: “La predicación de la cruz es
una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan —para nosotros—
es fuerza de Dios”.
La cruz ha estado presente como mensaje de gloria y de
perdón entre todos los cristianos; presente hasta que un buen día… ¡Oh,
sorpresa! Aparece un iluminado, el hombre más inspirado de cuantos ha originado
la cristiandad en todos los siglos. Y este hombre, que vio lo que nadie antes
vio; que comprendió, lo que no comprendieron ni los padres apostólicos, ni toda
la patrística de los cuatro primeros siglos del cristianismo; lo que no
pudieron comprender ni Calvino, ni Lutero, ni ninguno de los iniciadores de la
Reforma Protestante, este hombre alcanzó la gran revelación reservada, por
arcanos divinos, solo a él y a su corporación multinacional: el símbolo de la
cruz es un objeto procedente del paganismo y casi diabólico.
Con sus “extensos” conocimientos del griego koiné. Este
hombre, Joseph Franklin Rutherford, denominado Juez; vio la palabra stauros que
se acostumbraba a traducir durante 18 siglos como cruz, no quería decir cruz,
sino estaca, una estaca recta y sin hacer más indagaciones, en octubre de 1931
ordenó eliminar la cruz coronada que desde 1891 adornaba la portada de la revista
Zion's Watch Tower fundada por Charles Taze Russell su predecesor al frente de
la corporación. Luego, el 31 de enero de 1936 publicó, uno de sus muchos libros, el titulado Riches (Riquezas) donde afirmaba
tranquilamente:
“Él [Jesús] fue
crucificado, no en una cruz de madera como las que se exhiben en muchas
imágenes y cuadros hechos por los hombres; Jesús fue crucificado clavado su
cuerpo en un madero”.
Ciertamente en griego no existía la palabra cruz, tal
como se utilizaba en latín (crux), de modo que los autores cristianos
originales, Marcos, Loukás, Yojanán y Paulo de Tarso en sus escritos en griego
tuvieron que emplear un sinónimo equivalente al de la cruz como instrumento de
muerte indigna, así se vieron obligados a emplear el vocablo griego σταυρός
(stauros) que significa una estaca, un poste vertical o un pedazo de palo, del
que se colgaba al condenado. Sin embargo, ellos escribían para un público
conocedor del suplicio que empleaban los romanos para ejecutar a esclavos,
criminales indignos y extranjeros, los cuales podrían entender que cuando se
mencionaba la palabra stauros, esta sería identificada como cruz.
El
Greek-English Lexicon de Henry George Liddell y Robert Scott, traduce la
palabra σταυρός de la siguiente manera:
a I: estaca en posición vertical o grupo
de estacas dirigidas a servir como fundación. II Cruz, como el instrumento de la crucifixión, su forma fue representado
por la letra griega T. b: Estaca para
empalar a un cadáver. Esta misma fuente señala que “el último escritor griego citado por haber usado σταυρός para
significar claramente una estaca vertical es Jenofonte, que murió en el año de
354 a. C”.
Otro
dato al respecto: si se considera que tal como se recoge en la Epístola de
Bernabé, alrededor del año 100, la palabra σταυρός ya significaba claramente
una cruz con travesaño, tal y como como dijo Bernabé en IX.7 “… la cruz había de tener la gracia en la
figura de la T” y en XII.2 vuelve a hacer referencia a la cruz en T al
decir: “el Espíritu inspira en el corazón
de Moshé que fabricara una figura de la
cruz y del que había de sufrir en ella; pues si no confiaren — dice — en
Él, serán derrotados para siempre. Coloca, pues, Moisés arma sobre arma en
medio del campamento y, poniéndose más alto que todos los demás, extendía sus brazos”.
Los datos históricos que se poseen demuestran que en Roma
la crucifixión habitual era la de la cruz commisa en forma de T, obligando a
los condenados a cargar sobre sus hombros un yugo de madera conocido como furca
o patíbulum hasta el lugar donde se realizaría la ejecución. No obstante cuando
se hacían crucifixiones masivas, como ocurrió con los hombres de Espartaco o
durante la conquista de Jerusalén por las tropas de Tito, se hacía uso de la
crucifixión en una estaca.
La cruz, como instrumento de muerte, fue modificándose
desde las antiguas formas persas y fenicias donde los condenados podrían ser
empalados, es decir obligándoles a sentarse sobre una estaca aguzada (skolops),
o podían ser fijados a un árbol o a un poste (xylon), hasta la inclusión del
patíbulum romano. Un trozo de madera que era empleado para servir de cierre a
las puertas. Séneca (4 a. C. – 65 d. C.) en uno de sus escritos habló de las diferentes
formas de crucifixión que eran empleadas por los romanos: “Veo cruces en ese lugar no todas del mismo tipo (non
unius quidem generis), sino
construidas de distintas maneras por unos y otros: hay quienes cuelgan a sus
víctimas cabeza abajo (capite quidam conversos in terram suspendere), otros las empalan por sus genitales (alii
per obscena stipitem egerunt), a
otros les extienden los brazos sobre el patíbulo (alii brachia patibulo
explicuerunt)” (Séneca, Lucio Anneo, Consolatio ad Marcian, XX. 3).
En De Vita Beata, 7. 19.3, dice además Séneca:
“Aunque ellos se esfuerzan
por soltarse de sus cruces ─ esas cruces a que cada uno de ellos está clavada cada una de sus propias manos ─
sin embargo ellos, cuando fueron traídos al castigo los suspendieron a cada uno en un solo stipes; pero éstos otros que
trajeron sobre si su propio castigo se les extiende sobre tantas cruces como se
desea. Aún ellos son calumniadores e
ingeniosos apilando insultos sobre otros. ¡Yo podría creer que ellos eran
libres de hacerlo, ya que algunos de ellos llegaron hasta a escupir sobre los espectadores
desde sus propios patíbulos!”
Queda claro, con estos ejemplos, que en la época en que
vivía Yehshua se utilizaban cruces de tipos diferente incluida la crux commisa y apenas era empleada la
crux simplex formada solo por una estaca clavada en el suelo, tal como la que
han imaginado los Testigos de Jehová para atacar al cristianismo.
La cruz commisa constaba de dos postes o vigas sin pulir.
Uno, el más largo (llamado stipes),
estaba sólidamente plantado de antemano en el lugar de la ejecución, que no era
transportado por el reo dado que su peso era de alrededor de unos 130 kg, es
decir unas 300 libras. Éste ensamblaba con el madero transversal, el patíbulum que el condenado tenía que
llevarle sobre sus hombros con un peso de alrededor de 50 kg. El patíbulo que
debió cargar Yehshua camino del Gulgaltá (Gólgota)
probablemente era de madera de pino o de olivo, árboles muy comunes en los
alrededores de Jerusalén.
¿Qué tipo de cruz cargó Yehshua en camino al lugar de su
ejecución? ¿Acaso una estaca recta? ¿Acaso otro tipo de madero? Finalmente,
¿sería fijado a una crux simplex o a otra forma de crux? Los evangelistas no
dan detalles sobre el tipo de crux donde Yehshua fuera fijado, posiblemente
porque esto era evidente para sus contemporáneos.
Mattai es muy breve en cuanto al relato de la crucifixión
de Yehshua. Dice entonces:
Mat. 27:31,35: Después de haberse burlado de él, le
quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a
crucificar (σταυρῶσαι)… Después de
crucificarlo (σταυρώσαντες), los
soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron.
Marcos es también conciso y la única
referencia que hace de la crux aparece en Mar. 15:21:
“Como pasaba por allí Shimón de Cirene, padre
de Alejandro y de Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz (σταυρὸν) de Yehshua”.
Loukás es un poco menos conciso que
los anteriores y habla de que al cireneo “lo cargaron, (pusieron sobre él) con la cruz”.
Loukás NT 23:26,
33,52 y 53: “Cuando lo llevaban,
detuvieron a un tal Shimón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron (pusieron sobre él) con la cruz (ἐπέθηκαν αὐτῷ τὸν σταυρὸν) para que la llevara detrás de Jesús… Cuando llegaron al lugar llamado
"del Cráneo", lo crucificaron
(ἐσταύρωσαν) junto con los malhechores, uno a su derecha
y el otro a su izquierda… (Joseph) Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de
Yehshua. Después de bajarlo (καθελὼν), lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca,
donde nadie había sido sepultado.
La cruz o la estaca es colocada sobre
el cananeo, esto puede sobrentenderse como, “colocada sobre sus hombros”, más
que arrastrarla.
Yojanán ofrece más detalles en el
capítulo 19, versículos 17-20:
Y él, cargando (βαστάζων) su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gulgaltá;
y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Yehshua en
medio. Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual
decía: “Yehshua de Natzeret, Rey de los
judíos”. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Yehshua
fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en
hebreo, en griego y en latín.
Hay un detalle significativo en estas
citas. Loukás dice que al cireneo “le
pusieron sobre él” la cruz de Yehshua (23:26) y Yojanán (19:17) indica que
Yehshua “cargó” su cruz, o sea que
llevaba sobre él, el peso de la cruz, es decir, sobre sus hombros, no
arrastraba una cruz, la cargaba. La traducción que ofrecen los Testigos de
Jehová de estos versículos es como sigue:
Loukás NT 23:26: Ahora bien, al llevárselo de allí, echaron
mano de Simón, cierto natural de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima el madero de
tormento para que lo cargara detrás de Jesús.
Yojanán 19:17: Y, cargando
el madero de tormento* para sí mismo,+ él salió+ al llamado
Lugar del Cráneo,* que en hebreo se llama Gólgota”.
Si el “madero de tormento” ─ para
emplear el término con que los Testigos de Jehová traducen “stauros” ─ fue puesto encima del cireneo, es decir, sobre
sí, sobre su propia persona, o sea, sobre sus hombros, no debía ser un madero
con longitud tal que sobrepasara la estatura normal de un hombre, sino mucho
más pequeño. Lo mismo se puede decir sobre el madero cargado por Yehshua camino del Gulgaltá. Yehshua no arrastraba el madero, lo cargaba sobre sí. Indudablemente,
los evangelistas describían el método romano de hacer cargar al reo con el
patíbulum, no el stipes que estaría fijo en el lugar de la ejecución.
Por otro lado, cuando se habla de la
crucifixión de Yehshua no se hace mención alguna que expresara la idea de que
el madero tuvo que ser levantado para incrustarle en un hueco del suelo
previamente abierto por la escolta militar que conducía a Yehshua y a los otros
dos condenados. Es seguro que ese detalle hubiera sido relatado por los
evangelistas al igual que mencionaron sobre el despojo de sus vestiduras. El
stipes ya estaba fijo en el suelo antes de que Yehshua llegara al lugar.
El patíbulum al que es fijado Yehshua,
luego se levanta en alto para ser
ensamblado al poste erecto, formando bien una Crux Commissa o una Crux
Immissa tal como la que aparece en las pinturas cristianas. En ningún caso,
por los indicios señalados, se trata de una Crux
Simplex. Además, Loukás da otro indicio, cuando relata la intervención de
Joseph de Armathajim para darle sepultura al cuerpo de Yehshua, dice, “Después de
bajarlo, lo envolvió en una sábana”, y la traducción de este mismo
versículo aparecida en la “Biblia” de los Testigos de Jehová” es como sigue:
“Y lo bajó+ y
lo envolvió en lino fino, y lo puso en una tumba+ cortada en la roca, en la
cual nadie había yacido aún”.
En ambas versiones se emplea la forma
verbal καθελὼν (kathelón), bajarlo, lo
que da la idea de que el cuerpo estaba fijado en un plano alto, suspendido de
alguna viga colocada en alto. Bajaron el cuerpo, no lo desprendieron que sería
la expresión más correcta si el cuerpo estuviera fijo a una estaca de tormento.
Mattai muestra que Yehshua estaba
colgado en un plano alto, ya que hubo necesidad de emplear una caña para
hacerle beber el vinagre que se le ofrecía:
Uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en
vinagre y la puso en la punta de una caña para darle de beber. (Mat. 27:48)
Luego que el reo era clavado al
patíbulum, este se alzaba para ensamblarle en el stipes, el tronco recto
clavado en el suelo. Esta idea está presente en Yojanán 3:14-15 donde se citan
palabras de Yehshua:
“De la misma manera que Moisés levantó en
alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado en alto, para que todos
los que creen en Él, tengan vida eterna”.
La traducción de los Testigos de
Jehová es similar:
“Y así como Moisés alzó la serpiente+ en el desierto, así
tiene que ser alzado el Hijo del
hombre,+ 15 para que todo el que cree en
él tenga vida eterna”.
De nuevo el concepto de “ser
levantado”, izado aparece en Yojanán 8:28:
“Cuando hayáis
levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago
nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo
que hablo”.
Muy es aproximada la versión de los
Testigos de Jehová:
“Por lo tanto, dijo Jesús: “Una vez que hayan alzado+ al Hijo del hombre,+ entonces sabrán que yo
soy [ese],+ y que no hago nada por mi propia iniciativa;*+ sino que hablo estas
cosas así como el Padre me ha enseñado”.
Debe notarse el empleo del pronombre
demostrativo “ese” que agregan al “Yo Soy” para eliminar el sentido de
divinidad de Yehshua que le igual al Padre o al Dios hebreo con el uso del Yo
Soy.
Pero todavía hay más detalles que
pueden argumentarse para rechazar la cruz simple como la cruz o madero donde
fue fijado Yehshua.
Kaiser Suze [De pura lógica: Jesús no murió clavado en un madero (estaca)]
haciendo un juego de lógica para darle respuesta al tamaño que debió medir el
madero donde Yehshua fue fijado, dice:
“Pongamos que Jesús
media 1,75 cm (es un suponer). Aunque tuviera las piernas ligeramente
flexionadas, pongamos una longitud de 1.60. Sumemos la longitud de los brazos
extendidos hacia arriba (como lo dibujan los TJ) que serían un metro más.
Añadamos un espacio aun por encima donde colgaron el letrero de "rey de
los judíos), otros 40 cm. Tengamos en cuenta que Jesús no fue colgado a la
altura de las personas porque sabemos que para darle de beber tuvieron que usar
una lanza, pongamos que los pies de Jesús estaban elevados unos 150 cm sobre el
suelo. Por otro lado, tengamos en cuenta que el madero debía estar enterrado en
el suelo lo suficiente para que no se volcara con el peso del reo, quizás otros
150 cm.
Si sumamos todos
estas medidas nos sale un madero de 6 metros. Dejémoslo en 4 metros para que no
venga ningún "tiquismiquis" diciendo que exageramos. Tengamos en
cuenta que estamos hablando de un madero de un grosor suficiente para aguantar
el peso de una persona adulta.
¿¿Os podéis
imaginar lo que podría pesar este madero?? ¿¿150 Kilos?? ¿¿Quizás más?? ¿¿Os
imagináis a Jesús llevando semejante peso cuesta arriba hasta Golgotha??”
Otra evidencia de que Yehshua fuera
crucificado en una cruz T se muestra cuando Pilato se asombra de que Yehshua ya
hubiera muerto a pocas horas de su crucifixión, tal como lo relata Marcos:
Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por
eso, al atardecer, Joseph de Armathajim — miembro notable del Sanedrín, que
también esperaba el Reino de Dios — tuvo la audacia de presentarse ante Pilato
para pedirle el cuerpo de Yehshua. Pilato
se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó
si hacía mucho que había muerto. Informado por el centurión, entregó el cadáver
a Joseph (Mar. 15: 42-45).
Pilato conocía que un crucificado en una cruz con
patíbulum demoraba días para morir a diferencia de los colgados en un madero
recto con sus manos clavadas sobre su cabeza, los cuales morían en pocos
minutos por asfixia. Es por esta razón que Pilato ordenó quebrarle las piernas
a los crucificados para adelantar su muerte, pues los sacerdotes judíos no
deseaban que permanecieran colgados al siguiente día que era shabbat.
Entonces
los judíos, por cuanto era la víspera del Pesaj para que los cuerpos no quedasen en la cruz en shabbat, pues
era el gran día del Shabbat, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados. Y vinieron los
soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido
crucificado con Yehshua. (Yojanán
19:31-32).
Pruebas científicas refieren que la crucifixión
realizada en una estaca, con los brazos sobre la cabeza, precipitaría la
asfixia si no se tuviese algún apoyo o una vez que las piernas fuesen rotas.
Según el doctor Frederick Zugibe en un trabajo publicado en la revista Der Spiegel Historia, una crux simplex
precipitaría la asfixia en poco tiempo, en el plazo de horas o incluso de
minutos, dependiendo de si se tuviese algún apoyo en los pies para poder
incorporarse y respirar.
De acuerdo con Víctor Tagua, biólogo e
investigador de genética molecular de la Universidad de Sevilla: Una persona con las manos atadas por
encima de la cabeza tiene graves dificultades para respirar. Los
músculos intercostales están completamente extendidos, las costillas plenamente
extendidas y el pecho se llena de aire pasivamente. Para poder espirar y
expulsar el aire viciado rico en CO2, la víctima tendría que izarse
a sí misma para liberar la presión de esos músculos y exhalar. El esfuerzo
agota a la víctima, que acaba muriendo por agotamiento.
Concluyendo: No se puede sustentar
que Yehshua muriera en una cruz simple solo basándose en la etimología de una
palabra, como es el caso este de stauros. Existe un fenómeno de transformación
semántica en todos los idiomas, denominado “cambio léxico semántico” debido a la
evolución del uso del lenguaje que imprime, nuevos uso a las palabras, tal como
la polisemia o generación de diferentes significados para una palabra dada.
Un sustantivo puede ir ganando significados
diferentes o acepciones diferentes cuando su sentido va incorporando nuevas
formas, así stauros. que originalmente significaba entablado, pasó a denominar
una estaca de tormento, y luego con el uso, al modificarse el método de dar
muerte mediante estacado, la palabra stauros se hizo genérica, para todo
instrumento de muerte con componentes semejantes, es decir para significar
cualquier tipo de cruz, ya sea una crux simplex, commissa o de forma en T, o
una crux immissa.
Pero no se trata de un simple uso
semántico el que dan a la palabra stauros los regidores de los Testigos de
Jehová desde sus cuarteles en Brooklyn; se trata de algo más serio. El objetivo
trazado es la demolición del cristianismo para sustituirle por un credo falso,
cargado de errores y de dogmas contrarios a todas las enseñanzas de Kristo.
Para demoler el cristianismo, los
Testigos de Jehová, comienzan por negar la divinidad de Kristo, al que
presentan como una simple creatura del Dios que ellos se han inventado y al que
llaman Jehová. Continúan negando al Espíritu Santo, haciendo de él un simple “espíritu
de Dios”. Luego se lanzan contra la celebración de la Navidad diciendo que es
de origen pagano como pagana es la adoración al Dios Uno y Trino; después y
para rematar se lanzan contra el más significativo símbolo cristiano, la cruz
considerando que su uso como símbolo también tiene origen pagano y es
simplemente un trozo de palo.
Su objetivo no es el que proclaman
de restaurar el cristianismo a sus orígenes, sino transformarlo hasta la
destrucción y sustituirlo no por el cristianismo de Kefa, de Paulo o del resto
de los apóstoles, sino por el cristianismo judeizante y “atalayista” de Joseph
Franklin Rutherford. Shaitán, el enemigo de Dios es muy astuto.




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