El Antikristo
1 Ocurrió
que en algunas de las congregaciones de Anatolia. Algunos de los goyim que habían
aceptado la Palabra, comenzaron a predicar palabras torcidas; 2 y decían
que Yehshua no había encarnado como Hijo de Dios sino que se había manifestado
en la tierra como un ángel con poder enviado por el Altísimo y era una creación
del Padre.
3 Vinieron
entonces ante Yojanán algunos discípulos y le dijeron: “Mira que han salido
hombres dentro de nuestras congregaciones que son filósofos y sabios que 4 están
predicando una nueva enseñanza distinta a la que tú y Paulo nos han
transmitidos. Ellos aseguran que Yehshua no se manifestó en carne sino 5 que es
un ángel de Dios y no el ungido el Kristo”.
6 Contestó
Yojanán diciéndoles: “No todos los que están entre nosotros son de nosotros. 7 Quizá se
llamen inspirados, pero la inspiración solo viene de Dios. Solo aquél que crea que Yehshua se nos manifestó en la carne
y que es Hijo de Dios está inspirado por Dios. 8 Vean
hijitos que se cumple lo que se les ha anunciado antes, que aparecerán falsos
profetas que negarán que Yehshua es el Hijo engendrado por el Padre. 9 Ellos
están en contra del Hijo y del Padre. Ellos son el Antikristo”.
10 Como ya
Yojanán había envejecido y se sentía débil para recorrer todas las
congregaciones, escribió una carta para hacerla llegar a todos los que se
mantenían en la Palabra y 11 para ratificar las enseñanzas y, al mismo tiempo,
denunciar a los que torcían la Palabra comportándose como falsos profetas y
contrarios a Kristo. 12 Y así fue, y todos acogieron con amor las palabras de
Yojanán.
Domiciano renueva las persecuciones
13 Por aquel
tiempo se conoció que el emperador Tito había muerto y en su lugar se alzó como
emperador su hermano menor Domiciano. 14 Y era
Domiciano un hombre cruel y celoso guardián de la adoración a los dioses
romanos. 15 Entonces comenzarían las persecuciones exigiendo que
todos en el imperio honraran a los dioses y rindieran veneración al culto de
los emperadores.
16
Domiciano restableció la ley de maiestas
que Tito había suprimido y volvió a la práctica de los informantes que habían
actuado bajo el poder de Tiberio, Calígula y Nerón.
Antipas y los judíos acaudalados
17 Por
aquel tiempo había unos judíos acaudalados que hacían buenos negocios y
contaban con el apoyo de las autoridades romanas. 18 Ellos,
cuidando sus negocios, cumplían con la ley maiestas y aceptaban la veneración
de los dioses de Roma y del culto imperial. 19 Y se
hicieron informantes y acusaban a todos, judíos y cristianos que no aceptaban
el culto al emperador ni adoración a los dioses romanos.
20 Resultó
que Antipas, discípulo de Yehshua estaba en Pérgamos fortaleciendo a la
congregación en la verdad, cuando fue levantada en Pérgamos una imagen del
ídolo Sárapis sentado sobre un trono y a sus pies cancerbero. 21 Y
llegaron hasta él los fieles de la congregación diciéndole: “He aquí que unos judíos
nos dicen que es bueno para nosotros honrar a Serapis 22 y que
Dios no lo tendrá en cuenta si lo hacemos para evitar la persecución”.
23 Y dijo
Antipas: “Ese es ídolo de Shaitán y solo debemos adoración al Padre del
Universo y a su Hijo, Yehshua. Apártense de esos judíos ambiciosos e indignos
que ni siquiera guardan respeto hacia la Torá”.
24 Y sus
palabras fueron escuchadas por aquellos judíos acaudalados quienes rasgando sus
vestiduras le reclamaron a Antipas: “Anciano irresponsable que a todos nos pones
en peligro por tu terquedad”.
25 Y dijo
Antipas: “Indignos son ustedes de llamarse judíos; ¿han olvidado el ejemplo
dado por Sadrac, Mesac y Abed Negó, amigos de Dany’el que prefirieron ser
llevados al horno hirviente antes que adorar la estatua de oro levantada por el
rey Nabu-kudurru-usur? 26 Cobardes ustedes que se inclinan ante el ídolo de oro de
sus negocios”.
Detención y muerte de Antipas
27 Llenos
de indignación ellos, con sus servidores se arrojaron sobre los cristianos y
golpearon a Antipas. A sus gritos llegaron algunos guardias y los sacerdotes de
Serapis. Entonces los informantes dijeron: 28 “Este
hombre instiga para que no se respeten las decisiones de nuestro emperador
Domiciano y no guarda el respeto por los dioses de Roma”.
28 Entonces
los sacerdotes hicieron que los guardias arrastraran a Antipas y dándole golpes
le llevaron ante el la imagen de su ídolo y le colocaron sobre la parrilla
donde acostumbraban a quemar sus ofrendas a Serapis 29 y
pusieron leños en la pira y así dieron muerte a Antipas.
Destierro en Patmos
30 Luego de
esto se inició la persecución contra los judíos y contra los cristianos que se
negaban a dar culto a los dioses de Roma y al mismo emperador. 31 Y
tomaron a Yojanán y a muchos judíos y a muchos judíos cristianizados y a varios
discípulos de Yojanán y les llevaron por fuerza a la isla llamada Patmos; y
habitaron en la villa de Skala.
32 En aquella isla, Yojanán reunió a los
seguidores de la Palabra y les infundía aliento y esperanzas y todos oraban al
Señor Yehshua y trabajaban en las tierras para tener sustento para todos.
33 Y decidió Yojanán retirarse a un lugar
solitario para orar y quiso ir hasta Jora; pero a medio camino divisó una
hermosa gruta. 34 Viendo que el lugar era solitario y sus alrededores agradables,
se detuvo allí para orar en soledad.
La visión en la gruta
34 Estando
en sus oraciones, Yojanán tuvo una visión sorprendente. La gruta se había
iluminado y escuchó a sus espaldas 35 una
poderosa voz que le hablaba: “Yojanán Bar-Zebebdi, discípulo bien amado. Yo soy
el Alef y el Tav, el que es y siempre he sido”. 36 Cuando
miró hacia donde procedía la voz, que era potente como trueno, vio a Yehshua
lleno de gloria, en medio de siete candelabros y portando en su diestra siete
estrellas. 37 Entonces sintió pavor ante aquella visión; pero Yehshua
se acercó a él y colocándole una mano
sobre su hombro, le dijo: 38 “No temas. Tú me conoces y sabes quién soy: el principio
y el fin, el que soy y era y el que ha de venir cuando llegue el Tiempo de los
Tiempos.
39 Quiero
que escribas una carta a las congregaciones de Anatolia, por las cuales has
estado orando. Escucha el mensaje que te doy, porque veo días difíciles para
las congregaciones que tanto amas”. 40 Entonces
Yehshua habló y le comunicó el mensaje para las siete congregaciones de
Anatolia.
Yojanán dicta una carta a las siete congregaciones
41 Luego de
esto, Yojanán volvió apresurado a Skala y llamó a los discípulos que le
acompañaban en el destierro y les dijo: 42 “Hijitos
míos, he tenido una revelación de nuestro Señor donde El me pide que escriba a
las congregaciones de Anatolia. 43 Como ustedes conocen, ya mi vista es débil debido a mi
ancianidad, así es que escuchen mis palabras y redacten la carta que me ordenó
Yehshua, Alfa y Omega y Verdad y Vida.
44 Luego de
escuchar las palabras de Yojanán, los discípulos redactaron la epístola para
las siete congregaciones, la de Ephesos, la de Smyrna, la de Pérgamos, la de
Tiatira, la de Sardis, la de Filadelfia y la de Laodikeia. Y esta es la carta
que escribieron los discípulos de Yojanán:

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