miércoles, 19 de agosto de 2015

El Camino de los Apóstoles 35


El Antikristo

1 Ocurrió que en algunas de las congregaciones de Anatolia. Algunos de los goyim que habían aceptado la Palabra, comenzaron a predicar palabras torcidas; 2 y decían que Yehshua no había encarnado como Hijo de Dios sino que se había manifestado en la tierra como un ángel con poder enviado por el Altísimo y era una creación del Padre.

3 Vinieron entonces ante Yojanán algunos discípulos y le dijeron: “Mira que han salido hombres dentro de nuestras congregaciones que son filósofos y sabios que 4 están predicando una nueva enseñanza distinta a la que tú y Paulo nos han transmitidos. Ellos aseguran que Yehshua no se manifestó en carne sino 5 que es un ángel de Dios y no el ungido el Kristo”.

6 Contestó Yojanán diciéndoles: “No todos los que están entre nosotros son de nosotros. 7 Quizá se llamen inspirados, pero la inspiración solo viene de Dios. Solo aquél que  crea que Yehshua se nos manifestó en la carne y que es Hijo de Dios está inspirado por Dios. 8 Vean hijitos que se cumple lo que se les ha anunciado antes, que aparecerán falsos profetas que negarán que Yehshua es el Hijo engendrado por el Padre. 9 Ellos están en contra del Hijo y del Padre. Ellos son el Antikristo”.

10 Como ya Yojanán había envejecido y se sentía débil para recorrer todas las congregaciones, escribió una carta para hacerla llegar a todos los que se mantenían en la Palabra y 11 para ratificar las enseñanzas y, al mismo tiempo, denunciar a los que torcían la Palabra comportándose como falsos profetas y contrarios a Kristo. 12 Y así fue, y todos acogieron con amor las palabras de Yojanán.

Domiciano renueva las persecuciones

13 Por aquel tiempo se conoció que el emperador Tito había muerto y en su lugar se alzó como emperador su hermano menor Domiciano. 14 Y era Domiciano un hombre cruel y celoso guardián de la adoración a los dioses romanos. 15 Entonces comenzarían las persecuciones exigiendo que todos en el imperio honraran a los dioses y rindieran veneración al culto de los emperadores.

16 Domiciano restableció la ley de maiestas que Tito había suprimido y volvió a la práctica de los informantes que habían actuado bajo el poder de Tiberio, Calígula y Nerón.

Antipas y los judíos acaudalados

17 Por aquel tiempo había unos judíos acaudalados que hacían buenos negocios y contaban con el apoyo de las autoridades romanas. 18 Ellos, cuidando sus negocios, cumplían con la ley maiestas y aceptaban la veneración de los dioses de Roma y del culto imperial. 19 Y se hicieron informantes y acusaban a todos, judíos y cristianos que no aceptaban el culto al emperador ni adoración a los dioses romanos.

20 Resultó que Antipas, discípulo de Yehshua estaba en Pérgamos fortaleciendo a la congregación en la verdad, cuando fue levantada en Pérgamos una imagen del ídolo Sárapis sentado sobre un trono y a sus pies cancerbero. 21 Y llegaron hasta él los fieles de la congregación diciéndole: “He aquí que unos judíos nos dicen que es bueno para nosotros honrar a Serapis 22 y que Dios no lo tendrá en cuenta si lo hacemos para evitar la persecución”.

23 Y dijo Antipas: “Ese es ídolo de Shaitán y solo debemos adoración al Padre del Universo y a su Hijo, Yehshua. Apártense de esos judíos ambiciosos e indignos que ni siquiera guardan respeto hacia la Torá”.

24 Y sus palabras fueron escuchadas por aquellos judíos acaudalados quienes rasgando sus vestiduras le reclamaron a Antipas: “Anciano irresponsable que a todos nos pones en peligro por tu terquedad”.

25 Y dijo Antipas: “Indignos son ustedes de llamarse judíos; ¿han olvidado el ejemplo dado por Sadrac, Mesac y Abed Negó, amigos de Dany’el que prefirieron ser llevados al horno hirviente antes que adorar la estatua de oro levantada por el rey Nabu-kudurru-usur? 26 Cobardes ustedes que se inclinan ante el ídolo de oro de sus negocios”.  

Detención y muerte de Antipas

27 Llenos de indignación ellos, con sus servidores se arrojaron sobre los cristianos y golpearon a Antipas. A sus gritos llegaron algunos guardias y los sacerdotes de Serapis. Entonces los informantes dijeron: 28 “Este hombre instiga para que no se respeten las decisiones de nuestro emperador Domiciano y no guarda el respeto por los dioses de Roma”.

28 Entonces los sacerdotes hicieron que los guardias arrastraran a Antipas y dándole golpes le llevaron ante el la imagen de su ídolo y le colocaron sobre la parrilla donde acostumbraban a quemar sus ofrendas a Serapis 29 y pusieron leños en la pira y así dieron muerte a Antipas.

Destierro en Patmos

30 Luego de esto se inició la persecución contra los judíos y contra los cristianos que se negaban a dar culto a los dioses de Roma y al mismo emperador. 31 Y tomaron a Yojanán y a muchos judíos y a muchos judíos cristianizados y a varios discípulos de Yojanán y les llevaron por fuerza a la isla llamada Patmos; y habitaron en la villa de Skala.

32  En aquella isla, Yojanán reunió a los seguidores de la Palabra y les infundía aliento y esperanzas y todos oraban al Señor Yehshua y trabajaban en las tierras para tener sustento para todos.

33  Y decidió Yojanán retirarse a un lugar solitario para orar y quiso ir hasta Jora; pero a medio camino divisó una hermosa gruta. 34 Viendo que el lugar era solitario y sus alrededores agradables, se detuvo allí para orar en soledad.

La visión en la gruta

34 Estando en sus oraciones, Yojanán tuvo una visión sorprendente. La gruta se había iluminado y escuchó a sus espaldas 35 una poderosa voz que le hablaba: “Yojanán Bar-Zebebdi, discípulo bien amado. Yo soy el Alef y el Tav, el que es y siempre he sido”. 36 Cuando miró hacia donde procedía la voz, que era potente como trueno, vio a Yehshua lleno de gloria, en medio de siete candelabros y portando en su diestra siete estrellas. 37 Entonces sintió pavor ante aquella visión; pero Yehshua se acercó a él y colocándole una  mano sobre su hombro, le dijo: 38 “No temas. Tú me conoces y sabes quién soy: el principio y el fin, el que soy y era y el que ha de venir cuando llegue el Tiempo de los Tiempos.

39 Quiero que escribas una carta a las congregaciones de Anatolia, por las cuales has estado orando. Escucha el mensaje que te doy, porque veo días difíciles para las congregaciones que tanto amas”. 40 Entonces Yehshua habló y le comunicó el mensaje para las siete congregaciones de Anatolia.

Yojanán dicta una carta a las siete congregaciones

41 Luego de esto, Yojanán volvió apresurado a Skala y llamó a los discípulos que le acompañaban en el destierro y les dijo: 42 “Hijitos míos, he tenido una revelación de nuestro Señor donde El me pide que escriba a las congregaciones de Anatolia. 43 Como ustedes conocen, ya mi vista es débil debido a mi ancianidad, así es que escuchen mis palabras y redacten la carta que me ordenó Yehshua, Alfa y Omega y Verdad y Vida.


44 Luego de escuchar las palabras de Yojanán, los discípulos redactaron la epístola para las siete congregaciones, la de Ephesos, la de Smyrna, la de Pérgamos, la de Tiatira, la de Sardis, la de Filadelfia y la de Laodikeia. Y esta es la carta que escribieron los discípulos de Yojanán:

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