Tomado
de Gabitos.com
No
le reces a Dios mirando al cielo,
¡mira
hacia adentro!
No
lo busques a Dios lejos de ti,
sino
en ti mismo.
No
le pidas a Dios lo que te falta:
¡búscalo
tú mismo!, y Dios lo buscará contigo,
porque
ya te lo dio como promesa
y
como meta para que tú lo alcances.
No
reproches a Dios por tu desgracia;
¡súfrela
con Él! Y Él sufrirá contigo;
y
si hay dos para un dolor, se sufre menos.
No
le exijas a Dios que te gobierne,
a
golpe de milagros, desde afuera;
¡gobiérnate
tú mismo!
con
responsable libertad, amando,
y
Dios te estará guiando
¡desde
adentro y sin que sepas cómo!
No
le pidas a Dios que te responda cuando
le
hablas; ¡respóndele tú!, porque
Él
te habló primero; y si quieres seguir oyendo
lo
que falta, escucha lo que ya te dijo.
No
le pidas a Dios que te libere,
desconociendo
la libertad que ya te dio.
¡Anímate
a vivir tu libertad!
y
sabrás que sólo fue posible
porque
tu Dios te quiere libre.
No
le pidas a Dios que te ame,
mientras
tengas miedo de amar
y
de saberte amado.
¡Ámalo
tú! y sabrás que si hay calor
es
porque hubo fuego, y que si tú
puedes
amar es porque Él te amó primero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario