Bernabé
pide a Marcos que viaje a Roma
1 Yojanán Marcos había sido llamado por Bernabé
para que, partiendo de Chipre donde atendía a la comunidad seguidora del
Camino, fuera a Roma donde Bernabé, discípulo de Yehshua, predicaba entre los
judíos que habitaban en la ciudad y entre los goyim.
Bernabé
ruega a Kefa que viaje a Roma
3 Pretendía Bernabé que a Roma viajara
Kefa, porque era el lugar ideal para hacer que se expandiera la predicación
hacia todo el occidente. 4 Por eso llamó a Marcos, discípulo muy
querido de Kefa para prepararle el camino de su predicación. 5 Luego envió letras a Kefa rogándole que
fuera a Roma a darle fortaleza a la comunidad cristiana que ya se iba formando,
diciéndole que su amado Marcos estaba en su compañía y podría serle muy útil
como traductor y colaborador en la predicación.
6 Los discípulos en Jerusalén se alegraron
con las cartas de Bernabé donde les informaba del crecimiento en Roma de la
comunidad de conversos. Kefa decidió emprender el viaje a Roma. Se embarcó
hacia Chipre visitando y fortaleciendo las comunidades cristianas; después
viajo a Anatolia llegando hasta Ephesos.
Kefa
en Anatolia
7 Yojanán Zebebdi en ese tiempo se encontraba en
Ephesos en compañía de Silas que se había negado a seguir a Paulo hasta
Jerusalén, y Kefa fue a visitarles y conocer como crecía la comunidad de Kristo
en toda Anatolia. 8 Y Kefa permaneció en compañía de los dos
durante varios meses y recorrían las ciudades de Anatolia, de Kappadocia, de
Galatia y del Pontus para animar a los seguidores del Camino, tanto los judíos
conversos como los goyim que habían recibido las prédicas, y les fortalecían
transmitiéndoles las palabras de Yehshua.
La
visión de Kefa
9 Una tarde, estaba Kefa orando, vuelto su
rostro hacia Jerusalén, cuando tuvo una visión donde se le presentó Yehshua
envuelto en una gran luz. Y dijo el Señor: “Kefa, Kefa, levántate y parte ya
hacia Roma. No volverás a pisar de nuevo a Jerusalén y tú levantarás en Roma mi
gran congregación; 10 tú serás aliento de mis seguidores y roca
de fundamento de mis enseñanzas, pues para eso fuiste elegido. Transmite mi
palabra sin alterar mis enseñanzas”.
11 Entonces Kefa llamó a Yojanán y a Silas y
les dijo: “He recibido un mensaje del Señor estando orando y vuelto mi rostro
hacia la ciudad santa de Jerusalén; y el Señor me ha ordenado que parta de
inmediato hacia Roma. 12 Tú Yojanán te quedarás en Ephesos hasta
que el Señor lo decida”.
13 Silas le dice a Kefa: “Si es de tu
agrado, hermano Kefa, llévame contigo. Yo te serviré como ayudante fiel”. Kefa
le contestó: “Bendito seas, Silas, pues tú serás mi apoyo dentro de la nueva Babilonia
a donde debo dirigirme”.
Kefa
viaja a Roma con Silas
14 Tan pronto amaneció, Kefa partió con
Silas hacia Roma, donde Bernabé le aguardaba.
15 Claudio, el emperador había muerto y por
aquel tiempo, ya reinaba en Roma desde hacía dos años su sobrino Nerón.
16 Cuando llegaron a Roma, Kefa y Silas
fueron recibidos por Bernabé y Yojanán Marcos quienes le llevaron al encuentro
de la comunidad cristiana que ya iba creciendo en número en Roma y en otros
territorios 17 como resultado de la labor predicadora de
algunos cristianos que procedían de Jerusalén y de Ephesos y de los
judeo-cristianos que habitaban en Roma hasta que fueron expulsados por Claudio,
como sucedió con Aquila y Priscila, aquellos que enseñaron las verdades de la
doctrina a Apolos cuando se habían refugiado en Corintos.
18 Había entre muchos romanos una idea
equivocada de los seguidores del Camino pues no entendían la prédica espiritual
que se hacía de alimentarse con el cuerpo y la sangre de Yehshua, el Kristo 19 y, de este modo, acusaban a los
cristianos de prácticas aberrantes; pero todavía no había comenzado la
persecución a los seguidores de la Luz.
Kefa
da aliento a los cristianos de Roma
20 Entonces Kefa alentaba a los cristianos
diciéndoles: “No se angustien, hermanos, si algunos los calumnian, y les acusan
por ignorancia de practicar actos
abominables. 21 Aliméntese con el pan y el vino espiritual
que es el cuerpo y la sangre del Señor, entregados para el rescate de muchos y
perdón de los pecados. 22 Si les difaman, ustedes, en cambio,
mantengan una conducta de bondad, de amor y de entrega; de ese modo, al ver las
buenas obras de ustedes, aquellos que les acusan tendrán que dar gloria al Dios
único del Universo.
23 Vergüenza es ser asesino, o ladrón,
bandolero o delator. Sufrir por seguir el camino del Señor, en cambio, es motivo
de orgullo y de alegría”.


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