viernes, 9 de enero de 2015

El Camino de los Apóstoles 18


Bernabé pide a Marcos que viaje a Roma

1 Yojanán Marcos había sido llamado por Bernabé para que, partiendo de Chipre donde atendía a la comunidad seguidora del Camino, fuera a Roma donde Bernabé, discípulo de Yehshua, predicaba entre los judíos que habitaban en la ciudad y entre los goyim.

Bernabé ruega a Kefa que viaje a Roma

3 Pretendía Bernabé que a Roma viajara Kefa, porque era el lugar ideal para hacer que se expandiera la predicación hacia todo el occidente. 4 Por eso llamó a Marcos, discípulo muy querido de Kefa para prepararle el camino de su predicación. 5 Luego envió letras a Kefa rogándole que fuera a Roma a darle fortaleza a la comunidad cristiana que ya se iba formando, diciéndole que su amado Marcos estaba en su compañía y podría serle muy útil como traductor y colaborador en la predicación.

6 Los discípulos en Jerusalén se alegraron con las cartas de Bernabé donde les informaba del crecimiento en Roma de la comunidad de conversos. Kefa decidió emprender el viaje a Roma. Se embarcó hacia Chipre visitando y fortaleciendo las comunidades cristianas; después viajo a Anatolia llegando hasta Ephesos.

Kefa en Anatolia

7 Yojanán Zebebdi en ese tiempo se encontraba en Ephesos en compañía de Silas que se había negado a seguir a Paulo hasta Jerusalén, y Kefa fue a visitarles y conocer como crecía la comunidad de Kristo en toda Anatolia. 8 Y Kefa permaneció en compañía de los dos durante varios meses y recorrían las ciudades de Anatolia, de Kappadocia, de Galatia y del Pontus para animar a los seguidores del Camino, tanto los judíos conversos como los goyim que habían recibido las prédicas, y les fortalecían transmitiéndoles las palabras de Yehshua.

La visión de Kefa


9 Una tarde, estaba Kefa orando, vuelto su rostro hacia Jerusalén, cuando tuvo una visión donde se le presentó Yehshua envuelto en una gran luz. Y dijo el Señor: “Kefa, Kefa, levántate y parte ya hacia Roma. No volverás a pisar de nuevo a Jerusalén y tú levantarás en Roma mi gran congregación; 10 tú serás aliento de mis seguidores y roca de fundamento de mis enseñanzas, pues para eso fuiste elegido. Transmite mi palabra sin alterar mis enseñanzas”.

11 Entonces Kefa llamó a Yojanán y a Silas y les dijo: “He recibido un mensaje del Señor estando orando y vuelto mi rostro hacia la ciudad santa de Jerusalén; y el Señor me ha ordenado que parta de inmediato hacia Roma. 12 Tú Yojanán te quedarás en Ephesos hasta que el Señor lo decida”.

13 Silas le dice a Kefa: “Si es de tu agrado, hermano Kefa, llévame contigo. Yo te serviré como ayudante fiel”. Kefa le contestó: “Bendito seas, Silas, pues tú serás mi apoyo dentro de la nueva Babilonia a donde debo dirigirme”.

Kefa viaja a Roma con Silas

14 Tan pronto amaneció, Kefa partió con Silas hacia Roma, donde Bernabé le aguardaba.

15 Claudio, el emperador había muerto y por aquel tiempo, ya reinaba en Roma desde hacía dos años su sobrino Nerón.

16 Cuando llegaron a Roma, Kefa y Silas fueron recibidos por Bernabé y Yojanán Marcos quienes le llevaron al encuentro de la comunidad cristiana que ya iba creciendo en número en Roma y en otros territorios 17 como resultado de la labor predicadora de algunos cristianos que procedían de Jerusalén y de Ephesos y de los judeo-cristianos que habitaban en Roma hasta que fueron expulsados por Claudio, como sucedió con Aquila y Priscila, aquellos que enseñaron las verdades de la doctrina a Apolos cuando se habían refugiado en Corintos.

18 Había entre muchos romanos una idea equivocada de los seguidores del Camino pues no entendían la prédica espiritual que se hacía de alimentarse con el cuerpo y la sangre de Yehshua, el Kristo 19 y, de este modo, acusaban a los cristianos de prácticas aberrantes; pero todavía no había comenzado la persecución a los seguidores de la Luz.

Kefa da aliento a los cristianos de Roma

20 Entonces Kefa alentaba a los cristianos diciéndoles: “No se angustien, hermanos, si algunos los calumnian, y les acusan por ignorancia  de practicar actos abominables. 21 Aliméntese con el pan y el vino espiritual que es el cuerpo y la sangre del Señor, entregados para el rescate de muchos y perdón de los pecados. 22 Si les difaman, ustedes, en cambio, mantengan una conducta de bondad, de amor y de entrega; de ese modo, al ver las buenas obras de ustedes, aquellos que les acusan tendrán que dar gloria al Dios único del Universo.


23 Vergüenza es ser asesino, o ladrón, bandolero o delator. Sufrir por seguir el camino del Señor, en cambio, es motivo de orgullo y de alegría”.

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