Las
piedras dispersas
1 Yo observaba maravillado la grandiosidad
de la torre que se levantaba sobre la Palabra del Hijo como roca de fundamento
y la veía hermosa y perfecta. 2 Sin embargo había un detalle que rompía
la armonía del paisaje y le pregunté entonces al Pastor: “Señor, la torre es
formidable y bien edificada pero 3 veo
que a su alrededor hay muchas piedras dispersas, y entre ellas piedras que,
según tú me has explicado, bien podrían ser empleadas en la edificación, 4 ¿por qué existe tal cúmulo de piedras
dispersas alrededor de la torre?”
5 Contestó el Pastor: “Esa torre hermosa
que ves es la gran comunidad de los seguidores de la Palabra; 6 pero muchos pastores que guían los
rebaños del Hijo han pretendido construir sus propias torres, torres endebles y
frágiles, 7 y se han adueñado de la Verdad según su
propio juicio, de modo que cada uno solo tiene una parte de la Verdad pero no
toda la Verdad.
8 De este modo se ha dificultado la visita
del dueño de los rebaños, porque sus pastores los han desparramado. 9 Te digo: ¡ay de los pastores! Porque si
resulta que los mismos pastores están esparcidos, ¿cómo van a responder de los
rebaños?
10 Cuando el dueño de los rebaños venga a
visitar su torre verá la dispersión de sus rebaños y clamará: ‘¡Enmendaos, pastores,
en tanto que la torre está en curso de edificación y no fomenten la
dispersión!’
11 Escuchen hombres: el Señor mora con los
hombres que aman la paz; porque Él ama la paz; 12 pero
de los contenciosos y de los que son dados a la división y a la interpretación
de la Palabra colocando el Mandato Viejo sobre el Nuevo Mandato y presentan a
la Suprema Inteligencia como Dios rencorosos e implacable, manteneos lejos.
El
vestido rasgado
13 Si tú, Hermas, entregas un vestido entero
al lavandero para que te lo lave, ¿aceptarás que te lo devuelva rasgado?
Ciertamente, no. Te indignarás y te llenarás de reproches contra el lavandero
descuidado y le dirás: ‘El vestido que te di estaba entero; ¿por qué lo has
rasgado y lo has hecho inútil? Como ves, a causa del desgarro que has hecho en
él ya no puede ser usado’. 14 ¿No dirás, pues, todo esto a un lavandero
a causa del desgarro que ha hecho en tu vestido?
15 Por tanto, si tú te enojas tanto a causa
de tu vestido, y te quejas porque no lo recibiste entero, ¿cómo crees que te
responderá el Señor si te entregó un vestido entero y tú lo dejaste
absolutamente inútil de modo que no pueda ser de beneficio para Él? 16 Dime y responde: ¿Acaso el Señor que
entregó a su comunidad un solo espíritu no va a desechar a aquellos que
dividieron a su comunidad y le dieron otro espíritu?”
17 Respondí yo: “Ciertamente, Él castigará
con muerte a los pastores que dispersaron los rebaños”.
Los
doce pastores
18 Replicó el Pastor: “No, ciertamente no. Él
llamará a la rectificación, porque no quiere condenar, sino corregir y perdonar,
19 aunque los pastores se hayan apartado del
Camino para conducir a los rebaños por veredas laterales al Camino principal. 20 Porque Él fue primero el Pastor que
convocó a sus rebaños y luego encomendó a los doce pastores para que condujeran,
tras su partida, a todo su rebaño, al que primero Él apacentó y después, a los
que estaban dispersos por el mundo, silvestres y abandonados. 21 Él, el Padre de la Vida limpia o no
limpiará; esto según arrepentimiento o no arrepentimiento.
Los
atributos de Dios
22 Escucha y repite: Dios es Uno y solo Uno;
una sola naturaleza, tres manifestaciones. 23
Adonai, Adonai, 24 Dios compasivo y clemente, lento para la
ira y abundante en misericordia y verdad; 25 que
guarda misericordia a millares, 26 el que perdona la iniquidad, la
transgresión y el pecado, 27 y que no tendrá por inocente al culpable.
28 Estos son los atributos de la Divinidad.
29 Doce fueron los pastores ¿dónde quedaron
sus enseñanzas?, ¿quién las recogió por escrito? 30 Mas solo uno que no era de los doce, ese
hizo de su palabra, palabra del Hijo. 31 ¿Acaso
doce no significa obediencia pero uno agregado significa rebelión y apostasía?”.
Buscar
la Luz del conocimiento
32 Pregunté de nuevo: “Dime, señor, ¿cómo se
pueden congregar toda las piedras dispersas dentro de esa única torre que me
mostraste?”
33 Contestó entonces Rapha’el ya despojado
de su figura de Pastor: “¡Ay, Hermas, qué difícil es para ti el entendimiento a
pesar de tus largos años 34 y del privilegio que has tenido de ver
con tus ojos humanos la faz de un ángel de la Luz! 35 Lo viejo muere en lo nuevo si lo nuevo
demuestra mayor sabiduría. Busca la Luz del conocimiento; 36 implora al Paráclito que ilumine tu mente
con la Sabiduría; 37 despójate de tu mente terrenal y elévate
en espíritu al encuentro del Espíritu Universal.
38 Cuando hayas alcanzado la Sabiduría
entenderás cuáles son los verdaderos mandatos de la Divinidad sin dejarte guiar
por pastores que piensan con su mente biológica 39 ni te
buscarás casa de madera o de piedra para albergar en ella a tu Dios, el Supremo
Ser, Suprema Inteligencia, que no puede ser abarcado en todo el universo.
Lo
existente defiende a Dios
40 No tienes que defender a tu Dios, sino
defender tu alma de caer en el error, porque todo lo existente defiende a Dios.
41 No quieras imponer tu fe a otros que
opinan distinto. Convence, no impongas, porque la imposición genera rebelión.
El
Espíritu Universal
42 Pregúntate esto a ti mismo: ¿Qué es el
Espíritu Universal? Es el Uno universal, al mismo tiempo es la tierra con sus
cuatro puntos cardinales y las siete esferas universales. 43 Es la Vida en toda su magnitud:
Inteligencia, Palabra y Sabiduría. 44 Es
Amor, que significa Justicia, Perdón, Benignidad, Paciencia y Comprensión. He
ahí el Espíritu Universal expresado en las Enseñanzas del Hijo. 45 Toma como mandato propio, los mandatos
que te he enseñado y las enseñanzas del Bendito por Siempre, Yehshua el Kristo.
Rescatar
a los desesperados
45 Por tanto, encarga a todos los hombres
que pueden obrar rectamente que no cesen en la práctica de las buenas obras;
porque es útil para ellos. 46 Digo, además, que todo hombre debe ser
rescatado de la desgracia; 47 porque el que tiene necesidad, y sufre
desgracias en su vida diaria, está en gran tormento y desesperación y la
desesperación da consejos torcidos a la mente humana, 48 porque
muchos hombres, a causa de calamidades y pobreza y miseria, como ya no lo
pueden resistir más, recurren a la violencia contra otros y contra ellos
mismos. 49 Por tanto, el que conoce la calamidad de
un hombre que sufre el desamparo, la
miseria y el desconsuelo y no lo rescata haciendo el bien, alentándole con el
amor y la fe, comete un gran pecado, 50 y se
hace culpable de la sangre del mismo.
51 Así la obra de edificación de la
comunidad erigida en la Palabra del Hijo no se ha completado. 52 Porque es a causa de vosotros que ha sido
interrumpida la obra de edificación. 53 A
menos que os apresuréis a obrar bien, la torre será completada entretanto, y
vosotros os quedaréis fuera”.
54 Dicho esto el ángel desapareció de mi
vista y allí quedé solo, meditando en sus palabras. Y esto lo certifico yo,
Hermas de Roda, y lo escribo en este libro para enseñanza y guía de los hijos
de Dios y canten alabanzas a la gloria de su santísimo nombre. Amén

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