Manifestaciones
de la sabiduría de Yehshua
1 Mariam veía como Yehshua crecía en gracia
y salud física y se maravillaba observando las manifestaciones de su
inteligencia que asombraba hasta el mismo principal de la sinagoga.
2 Y fue el principal de la sinagoga al
hogar de Joseph y Mariam y les habló diciendo: “Bendecidos son ustedes, pues me
maravilla la inteligencia de su hijo Yehshua. Ha aprendido a leer y lo hace con
gran soltura. 3 Sepan que todos los que le escuchan se
sorprenden porque, siendo un niño aún, conoce la Torá y se expresa de ella como
no lo hacen los ancianos”.
4 Resultó que por aquellos días pasaron por
la aldea algunos soldados romanos y buscaban que sus caballos abrevaran allí;
pero nadie les entendía y ellos no hablaban la lengua del lugar. 5 Viendo a Yehshua pasar cerca le llamaron
y le hablaron y Yehshua les dijo donde podrían abrevar a sus bestias.
6 Al ver Mariam que Yehshua le había
hablado a los soldados en su lengua, le preguntó: “¿Cómo pudiste entender a
esos hombres que te hablaron en su lengua?” 7
Sonrió Yehshua y contestó: “No sé, madre; solo sé que les entendía como si me
hablaran en nuestra propia lengua”.
Peregrinaje
a Jerusalén
8 Llegó el tiempo en que todos en Galilea
viajaban a Jerusalén para celebrar el Pesaj. Joseph tomó a sus hijos y a
Yehshua y les llevó con él para subir a Jerusalén y Mariam, según la costumbre,
subía en el grupo de las mujeres. 9 Como
con la caravana iban niños y ancianos el viaje a Jerusalén tomó cinco días,
justos para llegar a celebrar el Pesaj.
10 Y todos llevaban pan ácimo para el camino
y aves y carneros para realizar sus ofrendas.
11 Cuando concluyeron los días dedicados al
Pesaj, los peregrinos tornaron a su tierra. Luego de un día de andar, Mariam
preocupada salió en busca de Yehshua. 12 Y fue
donde los parientes y no le encontró entre ellos. Le dijeron: “No te angusties
mujer, quizá él regresa con los hombres junto con sus hermanos y Joseph”.
13 Buscó Mariam a Joseph que estaba
descansando tirado sobre una manta junto con sus hijos, porque ya era de noche.
Mariam preguntó: ¿Dónde está Yehshua?” Sorprendido quedó Joseph porque pensaba
que el niño viajaba junto con la madre. 14 Pero
Yehshua se había quedado en Jerusalén y estaba junto con los maestros de la
Ley. 15 Encargó Joseph que sus hijos regresaran a
Natzeret con los parientes y junto con Mariam, regresó a Jerusalén.
16 Buscaron por todas las plazas y por todas
las calles a Yehshua y aunque daban sus señales nadie les daba razón de él.
Yehshua
entre los doctores de la Ley
17 Cuando había terminado la festividad,
Yehshua se encontró con un doctor de la Ley y le hizo preguntas que asombraron
al sabio y mucho más sus respuestas 18 pues
no podía comprender como un niño de doce años tuviera tanto saber.
19 Y llegaron otros doctores y maestros y
llevaron a Yehshua a una estancia del Templo y debatían con él sobre muchos
temas y sobre la Ley de Moshé y sus respuestas les maravillaban 20 y le dijeron: “Ya tienes edad para ser
considerado bar Mitzvah, esto es, “hijo de la Ley” pero eres un hijo bien
adelantado. 21 Dinos pues, de donde te vienen estos
conocimientos”.
22 Y contestó Yehshua: “Tengo ojos para
leer, oídos para escuchar y mente para pensar”.
Mariam
y Joseph buscan a Yehshua
23 Luego de tres días de angustia sin
conocer el paradero de Yehshua y ya a punto de la desesperación, sobrevino en
Mariam una iluminación 24 y dijo a Joseph: “He tenido una
revelación y he visto a mi hijo rodeado de sabios en un lugar del Templo”.
25 Corrió Mariam al Templo y encontró a
Yehshua tal como lo había visto en su revelación, sentado entre los doctores
preguntándoles y respondiéndoles. 26 Al
ver a Yehshua, Mariam le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has tratado de esta
suerte? 27 Tu padre y yo te buscamos con extrema
angustia por toda la ciudad y ya estábamos desesperados”.
28 Yehshua al ver a Mariam le repuso: “¿Acaso
no saben ustedes que es necesario que atienda los asuntos de mi Padre?” 29 Sin embargo ellos no comprendían qué
quería decir. 30 Uno de los doctores de la Ley fue junto a
Mariam y le preguntó: “¿Mujer, acaso este es tu hijo?” Ella contestó: “Sí,
señor, es mi hijo”. 31 Entonces el hombre le dijo: “¡Bendito sea
tu nombre por tal maternidad!”
32 Y Yehshua bajó con sus padres a Natzeret,
y los obedecía en todas las cosas. Mariam guardó dentro de su mente todas
aquellas palabras que le dijera su hijo. 33 Y
Yehshua fue creciendo en edad, en sabiduría y en gracia de Dios y de los
hombres y ayudaba a Joseph en su oficio de carpintero.

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