martes, 6 de enero de 2015

Mariam de Natzeret VII


Manifestaciones de la sabiduría de Yehshua

1 Mariam veía como Yehshua crecía en gracia y salud física y se maravillaba observando las manifestaciones de su inteligencia que asombraba hasta el mismo principal de la sinagoga.

2 Y fue el principal de la sinagoga al hogar de Joseph y Mariam y les habló diciendo: “Bendecidos son ustedes, pues me maravilla la inteligencia de su hijo Yehshua. Ha aprendido a leer y lo hace con gran soltura. 3 Sepan que todos los que le escuchan se sorprenden porque, siendo un niño aún, conoce la Torá y se expresa de ella como no lo hacen los ancianos”.

4 Resultó que por aquellos días pasaron por la aldea algunos soldados romanos y buscaban que sus caballos abrevaran allí; pero nadie les entendía y ellos no hablaban la lengua del lugar. 5 Viendo a Yehshua pasar cerca le llamaron y le hablaron y Yehshua les dijo donde podrían abrevar a sus bestias.

6 Al ver Mariam que Yehshua le había hablado a los soldados en su lengua, le preguntó: “¿Cómo pudiste entender a esos hombres que te hablaron en su lengua?” 7 Sonrió Yehshua y contestó: “No sé, madre; solo sé que les entendía como si me hablaran en nuestra propia lengua”.

Peregrinaje a Jerusalén

8 Llegó el tiempo en que todos en Galilea viajaban a Jerusalén para celebrar el Pesaj. Joseph tomó a sus hijos y a Yehshua y les llevó con él para subir a Jerusalén y Mariam, según la costumbre, subía en el grupo de las mujeres. 9 Como con la caravana iban niños y ancianos el viaje a Jerusalén tomó cinco días, justos para llegar a celebrar el Pesaj.

10 Y todos llevaban pan ácimo para el camino y aves y carneros para realizar sus ofrendas.

11 Cuando concluyeron los días dedicados al Pesaj, los peregrinos tornaron a su tierra. Luego de un día de andar, Mariam preocupada salió en busca de Yehshua. 12 Y fue donde los parientes y no le encontró entre ellos. Le dijeron: “No te angusties mujer, quizá él regresa con los hombres junto con sus hermanos y Joseph”.

13 Buscó Mariam a Joseph que estaba descansando tirado sobre una manta junto con sus hijos, porque ya era de noche. Mariam preguntó: ¿Dónde está Yehshua?” Sorprendido quedó Joseph porque pensaba que el niño viajaba junto con la madre. 14 Pero Yehshua se había quedado en Jerusalén y estaba junto con los maestros de la Ley. 15 Encargó Joseph que sus hijos regresaran a Natzeret con los parientes y junto con Mariam, regresó a Jerusalén.

16 Buscaron por todas las plazas y por todas las calles a Yehshua y aunque daban sus señales nadie les daba razón de él.

Yehshua entre los doctores de la Ley

17 Cuando había terminado la festividad, Yehshua se encontró con un doctor de la Ley y le hizo preguntas que asombraron al sabio y mucho más sus respuestas 18 pues no podía comprender como un niño de doce años tuviera tanto saber.

19 Y llegaron otros doctores y maestros y llevaron a Yehshua a una estancia del Templo y debatían con él sobre muchos temas y sobre la Ley de Moshé y sus respuestas les maravillaban 20 y le dijeron: “Ya tienes edad para ser considerado bar Mitzvah, esto es, “hijo de la Ley” pero eres un hijo bien adelantado. 21 Dinos pues, de donde te vienen estos conocimientos”.

22 Y contestó Yehshua: “Tengo ojos para leer, oídos para escuchar y mente para pensar”.

Mariam y Joseph buscan a Yehshua

23 Luego de tres días de angustia sin conocer el paradero de Yehshua y ya a punto de la desesperación, sobrevino en Mariam una iluminación 24 y dijo a Joseph: “He tenido una revelación y he visto a mi hijo rodeado de sabios en un lugar del Templo”.

25 Corrió Mariam al Templo y encontró a Yehshua tal como lo había visto en su revelación, sentado entre los doctores preguntándoles y respondiéndoles. 26 Al ver a Yehshua, Mariam le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has tratado de esta suerte? 27 Tu padre y yo te buscamos con extrema angustia por toda la ciudad y ya estábamos desesperados”.

28 Yehshua al ver a Mariam le repuso: “¿Acaso no saben ustedes que es necesario que atienda los asuntos de mi Padre?” 29 Sin embargo ellos no comprendían qué quería decir. 30 Uno de los doctores de la Ley fue junto a Mariam y le preguntó: “¿Mujer, acaso este es tu hijo?” Ella contestó: “Sí, señor, es mi hijo”. 31 Entonces el hombre le dijo: “¡Bendito sea tu nombre por tal maternidad!”


32 Y Yehshua bajó con sus padres a Natzeret, y los obedecía en todas las cosas. Mariam guardó dentro de su mente todas aquellas palabras que le dijera su hijo. 33 Y Yehshua fue creciendo en edad, en sabiduría y en gracia de Dios y de los hombres y ayudaba a Joseph en su oficio de carpintero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total