miércoles, 28 de enero de 2015

Palabras del Predicador (Kohelet) 3


Todo tiene su tiempo

1 Todo tiene su tiempo, hay un momento para todo lo que se quiera debajo del sol.

2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado; 3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo para destruir, y tiempo para construir; 4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo para guardar luto, y tiempo para bailar; 5 tiempo para esparcir piedras, y tiempo para recogerlas; tiempo para abrazarse, y tiempo para separarse; 6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo para guardar, y tiempo para tirar; 7 tiempo para rasgar, y tiempo para coser; tiempo para callar, y tiempo para hablar; 8 tiempo para el amor, y tiempo para el odio; tiempo para hacer guerra, y tiempo para hacer la paz.

La incomprensibilidad de la obra de Dios

9 ¿Qué provecho obtiene el hombre, de tanto trabajar? 10 Yo he visto las cargas que Dios ha puesto sobre los hijos de los hombres para que se ocupen de ellas. 11 El en el momento preciso todo lo formó hermoso; y colocó en la mente del hombre la idea de la eternidad, aun cuando los hombres no alcancen a entender lo que Dios ha hecho y hará en toda su amplitud.

12 He comprendido que nada es mejor para el ser humano que alegrarse, y disfrutar de su vida; 13 y sé que Dios le ha concedido al humano que coma y beba, y disfrute las obras de su trabajo, 14 también he aprendido que todo a lo que Dios ha dado forma será para siempre; nada hay que añadirle y nada se le ha de quitar; y lo hace Dios, para que los hombres le guarden reverencia. 15 Nada existe que no haya existido antes; y nada existirá que no exista ya.

Injusticias de la vida

16 Algo más he visto bajo el sol: donde debiera haber bondad hay impiedad; y en lugar de la justicia hay iniquidad. 17 Y dije en mi corazón: Dios juzgará al hombre honrado y al impío; porque hay un tiempo para todo lo que ocurre y para todo lo que se hace.


18 Dije también en mi corazón: Es así, por la conducta del humano que Dios le pone límites, para que comprenda que él mismo es como los animales. 19 Hombres y animales tienen un mismo destino: como mueren los unos, así mueren los otros, y el aliento de vida es el mismo para todos. Nada de más tiene el hombre que no tenga el animal; porque todo es solo ilusión. 20 Todos terminan en el mismo lugar, porque del polvo surgieron, y al polvo todos volverán.


21 ¿Quién puede asegurar que el espíritu de los hombres ascienda hasta el universo, y que el espíritu del animal baje a las profundidades de la tierra? 22 Por tanto, he comprendido que no hay cosa mejor para el hombre que disfrutar de su trabajo, porque esto es lo que le corresponde; porque ¿quién lo traerá para que vea lo que habrá de ocurrir después de su muerte? 

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