Joseph
educa a Yehshua
1 Mucho meditó Joseph sobre lo que había
hecho Yehshua en Jerusalén y en las palabras que le dijera a Mariam. 2 Y Joseph era Sharet, es decir, Servidor
en la sinagoga y tenía gran preparación y conocimiento de la Torá 3 y en sus meditaciones comenzó a
comprender el plan del Altísimo y por qué él fue elegido como padre de Yehshua.
4 Y decidió enseñarle a Yehshua todos sus
conocimientos sobre las escrituras y todo lo que conocía de su oficio de
carpintero y de maestro de obras, 5
porque Joseph era muy instruido en la sabiduría y en el arte de la construcción.
6 Y Yehshua comenzó a trabajar con Joseph,
aprendiendo a construir arados y a levantar construcciones, 7 y Joseph se complacía viendo que Yehshua
aprendía con más rapidez sus enseñanzas que sus propios hijos.
8 Y creció Yehshua bajo la gracia del Padre
de la Vida. Y Mariam se gozaba contemplando las maravillas que hacía su hijo
que ella no podía comprender pero veía que en él estaba la mano de la Sabiduría.
9 Y
comprendió que en verdad, él era Hijo de Dios y su fe crecía.
Enfermedad
y muerte de Joseph
10 Sucedió que Joseph enfermó y cayó en cama
y su enfermedad agravaba cada día. Yehshua y sus hermanos, los hijos de Joseph,
se ocupaban de hacer los encargos que Joseph tenía pendientes y pasaban algunos
días lejos de la aldea haciendo aquellas tareas.
11 Cuando Yehshua y sus hermanos regresaron
a Natzeret, Mariam corrió al encuentro de ellos y le dijo: “¡Bendito sea el
Padre de la Vida, pues ustedes han llegado a tiempo! Miren que Joseph, padre de
ustedes, está a las puertas del she’ol y anhelaba despedirse de ustedes”.
13 Fueron entonces Yehshua y sus hermanos
con Mariam y encontraron que Joseph estaba a punto de morir; 14 y todos lloraban, porque Joseph había
sido un padre amoroso para todos.
15 Al ver a Yehshua, Joseph pidió que se
quedara junto a su lecho. Y Joseph y Yehshua hablaron, pero ninguno escuchó lo
que hablaron, 16 Entonces Yehshua puso su mano sobre la
frente de Joseph y le dijo: “Joseph de Natzeret, has sido bendecido por el
Padre y Él te llama hasta su gloria, ve pues a su encuentro 17 porque para ti no se ha abierto el She’ol
y la Luz de la Divinidad te conducirá”.
18 Y Joseph entregó su espíritu y se le
hicieron lo que era costumbre con los muertos y vinieron todos los de la
sinagoga y le dieron sepultura.
Yehshua
se despide de Mariam
19 Cuando transcurrieron los días del luto,
Yehshua llamó a Mariam y le dijo: “Mujer bendita, ahora yo tengo que partir a recoger
las enseñanzas necesarias para levantar el edificio que tengo que construir”. 20 Ni Mariam, ni los hijos de Joseph
entendieron lo que quería decir Yehshua y se preguntaban ¿acaso este va a
recibir instrucciones de los maestros de obras?
21 Y dijo Yehshua: “Mi hora se aproxima y
tengo que ir a cumplir el encargo que me ha dado mi Padre. No quedas desprotegida
pues ahí tienes el oro que nos entregaron los sabios caldeos”.
22 Los hijos de Joseph se dijeron: “Quizá
nuestro padre Joseph le encargó trabajar en alguna obra de construcción”.
22 Entonces, pasados unos días, Yehshua
abandonó la aldea y se dirigió a pie hacia las tierras de Judea y no supieron
de él hasta transcurridos tres años.


No hay comentarios:
Publicar un comentario