domingo, 25 de enero de 2015

Mariam de Natzeret VIII


Joseph educa a Yehshua

1 Mucho meditó Joseph sobre lo que había hecho Yehshua en Jerusalén y en las palabras que le dijera a Mariam. 2 Y Joseph era Sharet, es decir, Servidor en la sinagoga y tenía gran preparación y conocimiento de la Torá 3 y en sus meditaciones comenzó a comprender el plan del Altísimo y por qué él fue elegido como padre de Yehshua.

4 Y decidió enseñarle a Yehshua todos sus conocimientos sobre las escrituras y todo lo que conocía de su oficio de carpintero y de maestro de obras, 5 porque Joseph era muy instruido en la sabiduría y en el arte de la construcción. 

6 Y Yehshua comenzó a trabajar con Joseph, aprendiendo a construir arados y a levantar construcciones, 7 y Joseph se complacía viendo que Yehshua aprendía con más rapidez sus enseñanzas que sus propios hijos.

8 Y creció Yehshua bajo la gracia del Padre de la Vida. Y Mariam se gozaba contemplando las maravillas que hacía su hijo que ella no podía comprender pero veía que en él estaba la mano de la Sabiduría. 9  Y comprendió que en verdad, él era Hijo de Dios y su fe crecía.

Enfermedad y muerte de Joseph

10 Sucedió que Joseph enfermó y cayó en cama y su enfermedad agravaba cada día. Yehshua y sus hermanos, los hijos de Joseph, se ocupaban de hacer los encargos que Joseph tenía pendientes y pasaban algunos días lejos de la aldea haciendo aquellas tareas.

11 Cuando Yehshua y sus hermanos regresaron a Natzeret, Mariam corrió al encuentro de ellos y le dijo: “¡Bendito sea el Padre de la Vida, pues ustedes han llegado a tiempo! Miren que Joseph, padre de ustedes, está a las puertas del she’ol y anhelaba despedirse de ustedes”.

13 Fueron entonces Yehshua y sus hermanos con Mariam y encontraron que Joseph estaba a punto de morir; 14 y todos lloraban, porque Joseph había sido un padre amoroso para todos.


15 Al ver a Yehshua, Joseph pidió que se quedara junto a su lecho. Y Joseph y Yehshua hablaron, pero ninguno escuchó lo que hablaron, 16 Entonces Yehshua puso su mano sobre la frente de Joseph y le dijo: “Joseph de Natzeret, has sido bendecido por el Padre y Él te llama hasta su gloria, ve pues a su encuentro 17 porque para ti no se ha abierto el She’ol y la Luz de la Divinidad te conducirá”.

18 Y Joseph entregó su espíritu y se le hicieron lo que era costumbre con los muertos y vinieron todos los de la sinagoga y le dieron sepultura.

Yehshua se despide de Mariam

19 Cuando transcurrieron los días del luto, Yehshua llamó a Mariam y le dijo: “Mujer bendita, ahora yo tengo que partir a recoger las enseñanzas necesarias para levantar el edificio que tengo que construir”. 20 Ni Mariam, ni los hijos de Joseph entendieron lo que quería decir Yehshua y se preguntaban ¿acaso este va a recibir instrucciones de los maestros de obras?

21 Y dijo Yehshua: “Mi hora se aproxima y tengo que ir a cumplir el encargo que me ha dado mi Padre. No quedas desprotegida pues ahí tienes el oro que nos entregaron los sabios caldeos”.

22 Los hijos de Joseph se dijeron: “Quizá nuestro padre Joseph le encargó trabajar en alguna obra de construcción”.


22 Entonces, pasados unos días, Yehshua abandonó la aldea y se dirigió a pie hacia las tierras de Judea y no supieron de él hasta transcurridos tres años.

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