1 Contén tu ira, Dios mío. No me juzgues
con extrema severidad, porque yo pongo delante de Ti mis pecados e intento
corregir mis errores.
2 He sido débil y me he dejado llevar por
mis arrebatos y faltado a tu Santo Pacto.
3 Mas mis manos no se han manchado con sangre
de inocentes, ni he bebido el sudor de los humildes.
4 No torcí el alma de los justos ni a
ninguno insté a seguir tras mis errores; 5 pero
he sido tibio en mi entrega a tus enseñanzas.
6 He pecado de orgullo y pecado de vanidad.
7 No extendí mi mano de ayuda cuando
alguien lo necesitaba, ni me conmoví con el dolor ajeno.
8 Nada hice por conservar la obra de tus
manos y guardé silencio cuando los poderosos envilecieron la tierra,
intoxicaron las aguas y la atmósfera, y diezmaron las especies nacidas de tu
impulso.
9 Sin embargo Tú me enviaste al ángel del
arrepentimiento y me mostraste el libro de tus enseñanzas; 10 me conminaste a profundizar en tu mensaje
y fuiste generoso conmigo.
11 No me convertiste en polvo; no me aplastaste
contra la tierra y me permitiste rectificar; porque 12 Tú no eres Dios que guarda rencor y das a
los que yerran la esperanza de la rectificación 13 y
setenta veces siete estás dispuesto al perdón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario