El
Pastor revisa las piedras
1 Tal como me había dicho el Pastor al cabo
de dos días me condujo hasta la torre y quiso inspeccionar todas las piedras
que se habían quitado del edificio, y me dijo: “Veamos ahora cuales de estas piedras
pueden ser utilizadas en la construcción de la torre”.
3 Así comenzó a inspeccionar todas las
piedras, primero, las negras que estaban tal como habían sido descartadas. El
Pastor ordenó que fueran echadas a un lado.
3 Algunas piedras estaban cubiertas de moho
y escogió algunas de ellas y las moldeó y las entregó a las bellas doncellas
que antes había visto, y ellas las colocaron en la torre en una posición media.
El resto las echó junto con las piedras negras.
4 Algunas de las piedras tenían rajaduras,
pero las que tenían muchas rajas las apartó porque no podían moldearse.
5 Otras piedras resultaron ser muy pequeñas
y muchas de estas estaban negras y algunas con grandes rajas y fueron
descartadas por el Pastor.
5 Revisó luego las piedras, antes separadas,
que eran medio blancas y medio negras y muchas de ella ahora estaban del todo
negras; así que desechó estas y tomó las que habían blanqueado y las
doncellas las encajaron en la pared de
la torre. 7 Pero fueron colocadas hacia fuera, porque
estaban sanas, de modo que podían unirse a las que habían sido colocadas en
medio; porque ni una sola de ellas era demasiado pequeña.
8 Había piedras que eran demasiado duras y
no se podían moldear por tanto fueron apartadas. Las piedras que aunque duras
podían ser moldeadas fueron llevadas por las bellas mujeres y colocadas en
medio del edificio, 9 porque eran algo débiles.
10 Luego siguió inspeccionando las que
tenían manchas, y algunas de éstas se habían vuelto negras y fueron echadas con
el resto; pero las restantes eran brillantes y sanas, y fueron encajadas por
las vírgenes en el edificio; pero fueron colocadas hacia fuera debido a su
fuerza.
11 Entonces fue a inspeccionar las piedras
blancas y redondas, y me dijo: “¿Qué haremos con estas piedras?” Yo le respondí:
“¿Cómo puedo saberlo yo, señor?” Me preguntó nuevamente: “¿No te das cuenta de nada
con respecto a las mismas?”
Y le dije: “Señor, no entiendo en este
arte, ni soy cantero, ni puedo decir nada”.
12 Me mostró aquellas piedras redondas y me
dijo: “¿No ves que son muy redondas? Si quisiera hacerlas cuadradas tendría que
quitarles mucho con el cincel. Sin embargo, algunas necesariamente tienen que
colocarse en la pared de la torre”.
13 Le dije entonces: “Si esto es así, ¿por
qué te contrarias, y por qué no escoges las que quieras y las empotras en la
torre?”
14 El escogió de entre las grandes y
brillantes algunas y las picó; y las bellas doncellas las tomaron y las incrustaron
en las partes exteriores del edificio. Las restantes que habían quedado se las
llevaron y las pusieron en la llanura de donde habían sido traídas, 15 pero no fueron desechadas porque dijo:
“Queda todavía parte de la torre que debe ser construida. El dueño de la torre,
además, desea muchísimo que estas piedras sean ensambladas en la torre
debido a que son muy brillantes”.
Las
piedras desechadas entregadas a las mujeres de negro
16 Así que fueron llamadas doce mujeres, de
muy hermosa figura, vestidas de negro, ceñidas y con los hombros desnudos, con
el pelo colgando. 17 Y estas mujeres, pensé yo, tenían un
aspecto arisco. 18 Y el Pastor ordenó que tomaran las
piedras que habían sido desechadas de la torre, y las llevaran a las mismas
montañas de las cuales habían sido traídas; y ellas las tomaron entusiasmadas,
y se llevaron todas las piedras y las pusieron en el lugar de donde habían sido
sacadas.
Estucado
de la torre y limpieza de los alrededores
19 Y después que habían sido quitadas todas
las piedras, y no quedaba una sola alrededor de la torre, el Pastor me dijo:
“Demos la vuelta a la torre y veamos que no haya defecto en ella”.
20 Y yo di la vuelta con él. Y cuando él vio
que la torre era muy hermosa en su construcción, se puso en extremo contento;
porque la torre estaba tan bien edificada que, cuando yo la vi, deseé con ansia
la edificación de la misma; 21 porque estaba edificada como si fuera de
una sola piedra, encajada toda junta. Y la obra de piedra parecía como si
hubiera sido excavada de la roca; porque me parecía como si fuera todo una sola
piedra.
22 La obra se veía muy elegante. Entonces el
Pastor me pidió: “Busca y trae yeso y arcilla fina, para poder estucar las
piedras que conforman la pared de la torre para que se vea lisa. E hice lo que
me mandó, y se lo traje. 23 Entonces el dio el estuco a las piedras
que estaban colocadas en la torre y ordenó que se limpiaran y barrieran todos
los alrededores de la edificación.
24 Y las hermosas mujeres tomaron escobas y
barrieron, y quitaron todos los escombros alrededor de la torre, y lo rociaron
con agua, y el terreno alrededor de la torre quedó animado y muy hermoso. 25 Al observar como todo había quedado
alrededor de la torre el Pastor dijo: “Todo ha quedado limpio ahora. Si viene
ahora el dueño de la torre para inspeccionarla no tendrá nada que
reprocharnos”.
Hermas
exige la explicación de las visiones
26 Cuando dijo esto hizo ademán de
retirarse, pero yo le retuve agarrando su zurrón y le dije: “No, señor, no te
vayas sin antes explicarme todo lo que esta visión que me mostraste significa”.
Él me dijo: “Estoy ocupado durante un rato; luego te lo explicaré todo”. 27 Yo le insistí que no se fuera sin antes
darme una explicación. 28 Junto a nosotros estaban las doce
hermosas mujeres y se mostraban muy amables conmigo, especialmente las cuatro
que eran más gloriosas en apariencia.
29 Entonces el Pastor comenzó a hablarme:
“¿Viste la multitud que está edificando la torre? Ellos son los ángeles gloriosos
de la Luz del Universo. 30 ¿Viste también esos cinco hombres en
medio de los cuales estaba un hombre de aspecto glorioso y poderoso, que
estaban alrededor de la torre y rechazaban las piedras para la edificación? 31 Aquel hombre que viste majestuoso, el que
es dueño de la torre, ese es Nuestro Señor, el Hijo del Altísimo; 32 y los cinco que le acompañan son los
divinos ángeles mayores, Yaho’el, Gavri’el, Mija’el, Uri’el y Rapha’el, que le
guardan a su derecha.
33 Pregunté entonces: ¿Cuál es el significado
de la torre?” Y él me dijo: “¡Cómo! ¿No te has dado cuenta; no se te había
explicado antes? 34 Esa torre es la gran comunidad de los que
adoran el Nombre del Señor, del Kristo divino”.
Las
doce hermosas doncellas
35 Volví a preguntar: “¿Quiénes son entonces
estas muy hermosas doncellas?” Estas mujeres, puras y hermosas son espíritus de
los poderes del Hijo de Dios 36 y sin esos espíritus no tendrás la fuerza
que proviene de Kristo y en vano reconocerás el Nombre del Hijo de Dios. 37 Serás como esas piedras que fueron
desechadas, estas llevaban el Nombre pero no estaban recubiertas por los
poderes espirituales. 38 Todo el que lleva el nombre del Hijo de
Dios, debería llevar los nombres de éstos espíritus divinos también; 39 porque incluso el Hijo mismo lleva los
nombres de estas que ves como hermosas doncellas.
Las
piedras desechadas
40 Todas las piedras que viste se
introducían al interior de la torre y entregadas por las manos de las doncellas
y esperando la edificación, han sido revestidas con el poder de las doncellas. 41 Es por esto que ves la torre como hecha
de una sola piedra con la roca. Así, los que han creído en el Padre de la Vida
por medio de su Hijo, están revestidos de esos poderes espirituales y ya son
todos de un igual color. 42 Ellos tienen cabida en la torre”.
43 Nuevamente pregunté: “Esas piedras que
fueron desechadas, luego de haber entrado por la puerta y colocadas en la pared
de la torre por las doncellas, ¿por qué fueron entonces descartadas?”
44 Me dijo: “Ya que inquieres con
insistencia te daré la explicación para que entiendas el misterio. Todas esas
piedras recibieron el nombre de Kristo y hasta recibieron la fuerza que dan las
doncellas; de este modo fueron aceptados como hijos de Dios porque obraban con
justicia; 45 sin embargo, al cabo de un tiempo
vacilaron y se dejaron seducir por esas mujeres que viste vestidas de negro y
tenían los hombros desnudos y el pelo suelto, y eran de hermosa figura. 46 Al verlas desecharon la fuerza que
recibieran de las bellas doncellas y se abrazaron al poder de las de negro. Por
ello fueron apartados de la morada de la Luz de Dios y dejados al arbitrio de
esas mujeres. 47 Los que no erraron sus caminos siguiendo
la dulzura de esas mujeres han quedado como fundamento de la comunidad y el
pueblo de Dios”.
Los
nombres de las doncellas
48 Luego agregó: “Sé que ardes en deseos de
conocer los nombres de las doncellas y los que poseen las mujeres de negro.
Escucha, pues. 49 Las hermosas doncellas que viste y te he
dicho que son la fuerza espiritual del Hijo de Dios, son puras y vírgenes. 50 Las cuatro primeras que guardaban los
cuatro extremos de la torre son: la primera es Fe; la segunda, Continencia; la
tercera, Poder; y la cuarta, Paciencia. 51 Los
nombres de las que se colocaban entre ellas, son Humildad, Inocencia, Pureza,
Alegría, Verdad, Entendimiento, Concordia y Amor. 52 El que une a su alma estas fuerzas
espirituales y el Nombre de Kristo,
Nuestro Señor, ese tendrá asiento en la morada que Dios ha destinado para los
justos.
Los
nombres de las mujeres de negro
53 Te diré también los nombres de las
mujeres de negro. Entre ellas también hay cuatro con más poder que las
restantes: la primera es Incredulidad; la segunda, Intemperancia; la tercera,
Desobediencia; la cuarta, Mentira; 54 y las
que siguen son llamadas Tristeza, Maldad, Lascivia, Irascibilidad, Falsedad,
Locura, Calumnia, Rencor. 55 Aquel que esté marcado con esos nombres
verá la morada de la eterna vida, pero no entrará en ella. 56 Tendrá que transcurrir por nuevo ciclos
de vida, la vuelta a las montañas de donde fue tomado, o aguardar hasta el
Tiempo de los Tiempos y desaparecer como si nunca hubiera existido.

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