lunes, 12 de enero de 2015

Revelaciones de Hermas 22


El Pastor revisa las piedras

1 Tal como me había dicho el Pastor al cabo de dos días me condujo hasta la torre y quiso inspeccionar todas las piedras que se habían quitado del edificio, y me dijo: “Veamos ahora cuales de estas piedras pueden ser utilizadas en la construcción de la torre”.

3 Así comenzó a inspeccionar todas las piedras, primero, las negras que estaban tal como habían sido descartadas. El Pastor ordenó que fueran echadas a un lado.

3 Algunas piedras estaban cubiertas de moho y escogió algunas de ellas y las moldeó y las entregó a las bellas doncellas que antes había visto, y ellas las colocaron en la torre en una posición media. El resto las echó junto con las piedras negras.

4 Algunas de las piedras tenían rajaduras, pero las que tenían muchas rajas las apartó porque no podían moldearse.

5 Otras piedras resultaron ser muy pequeñas y muchas de estas estaban negras y algunas con grandes rajas y fueron descartadas por el Pastor.

5 Revisó luego las piedras, antes separadas, que eran medio blancas y medio negras y muchas de ella ahora estaban del todo negras; así que desechó estas y tomó las que habían blanqueado y las doncellas  las encajaron en la pared de la torre. 7 Pero fueron colocadas hacia fuera, porque estaban sanas, de modo que podían unirse a las que habían sido colocadas en medio; porque ni una sola de ellas era demasiado pequeña.

8 Había piedras que eran demasiado duras y no se podían moldear por tanto fueron apartadas. Las piedras que aunque duras podían ser moldeadas fueron llevadas por las bellas mujeres y colocadas en medio del edificio, 9 porque eran algo débiles.

10 Luego siguió inspeccionando las que tenían manchas, y algunas de éstas se habían vuelto negras y fueron echadas con el resto; pero las restantes eran brillantes y sanas, y fueron encajadas por las vírgenes en el edificio; pero fueron colocadas hacia fuera debido a su fuerza.

11 Entonces fue a inspeccionar las piedras blancas y redondas, y me dijo: “¿Qué haremos con estas piedras?” Yo le respondí: “¿Cómo puedo saberlo yo, señor?” Me preguntó nuevamente: “¿No te das cuenta de nada con respecto a las mismas?”

Y le dije: “Señor, no entiendo en este arte, ni soy cantero, ni puedo decir nada”.

12 Me mostró aquellas piedras redondas y me dijo: “¿No ves que son muy redondas? Si quisiera hacerlas cuadradas tendría que quitarles mucho con el cincel. Sin embargo, algunas necesariamente tienen que colocarse en la pared de la torre”.

13 Le dije entonces: “Si esto es así, ¿por qué te contrarias, y por qué no escoges las que quieras y las empotras en la torre?”

14 El escogió de entre las grandes y brillantes algunas y las picó; y las bellas doncellas las tomaron y las incrustaron en las partes exteriores del edificio. Las restantes que habían quedado se las llevaron y las pusieron en la llanura de donde habían sido traídas, 15 pero no fueron desechadas porque dijo: “Queda todavía parte de la torre que debe ser construida. El dueño de la torre, además, desea muchísimo que estas piedras sean ensambladas en la torre debido  a que son muy brillantes”.

Las piedras desechadas entregadas a las mujeres de negro

16 Así que fueron llamadas doce mujeres, de muy hermosa figura, vestidas de negro, ceñidas y con los hombros desnudos, con el pelo colgando. 17 Y estas mujeres, pensé yo, tenían un aspecto arisco. 18 Y el Pastor ordenó que tomaran las piedras que habían sido desechadas de la torre, y las llevaran a las mismas montañas de las cuales habían sido traídas; y ellas las tomaron entusiasmadas, y se llevaron todas las piedras y las pusieron en el lugar de donde habían sido sacadas.

Estucado de la torre y limpieza de los alrededores

19 Y después que habían sido quitadas todas las piedras, y no quedaba una sola alrededor de la torre, el Pastor me dijo: “Demos la vuelta a la torre y veamos que no haya defecto en ella”.

20 Y yo di la vuelta con él. Y cuando él vio que la torre era muy hermosa en su construcción, se puso en extremo contento; porque la torre estaba tan bien edificada que, cuando yo la vi, deseé con ansia la edificación de la misma; 21 porque estaba edificada como si fuera de una sola piedra, encajada toda junta. Y la obra de piedra parecía como si hubiera sido excavada de la roca; porque me parecía como si fuera todo una sola piedra.

22 La obra se veía muy elegante. Entonces el Pastor me pidió: “Busca y trae yeso y arcilla fina, para poder estucar las piedras que conforman la pared de la torre para que se vea lisa. E hice lo que me mandó, y se lo traje. 23 Entonces el dio el estuco a las piedras que estaban colocadas en la torre y ordenó que se limpiaran y barrieran todos los alrededores de la edificación.

24 Y las hermosas mujeres tomaron escobas y barrieron, y quitaron todos los escombros alrededor de la torre, y lo rociaron con agua, y el terreno alrededor de la torre quedó animado y muy hermoso. 25 Al observar como todo había quedado alrededor de la torre el Pastor dijo: “Todo ha quedado limpio ahora. Si viene ahora el dueño de la torre para inspeccionarla no tendrá nada que reprocharnos”.

Hermas exige la explicación de las visiones

26 Cuando dijo esto hizo ademán de retirarse, pero yo le retuve agarrando su zurrón y le dije: “No, señor, no te vayas sin antes explicarme todo lo que esta visión que me mostraste significa”. Él me dijo: “Estoy ocupado durante un rato; luego te lo explicaré todo”. 27 Yo le insistí que no se fuera sin antes darme una explicación. 28 Junto a nosotros estaban las doce hermosas mujeres y se mostraban muy amables conmigo, especialmente las cuatro que eran más gloriosas en apariencia.

29 Entonces el Pastor comenzó a hablarme: “¿Viste la multitud que está edificando la torre? Ellos son los ángeles gloriosos de la Luz del Universo. 30 ¿Viste también esos cinco hombres en medio de los cuales estaba un hombre de aspecto glorioso y poderoso, que estaban alrededor de la torre y rechazaban las piedras para la edificación? 31 Aquel hombre que viste majestuoso, el que es dueño de la torre, ese es Nuestro Señor, el Hijo del Altísimo; 32 y los cinco que le acompañan son los divinos ángeles mayores, Yaho’el, Gavri’el, Mija’el, Uri’el y Rapha’el, que le guardan a su derecha.

33 Pregunté entonces: ¿Cuál es el significado de la torre?” Y él me dijo: “¡Cómo! ¿No te has dado cuenta; no se te había explicado antes? 34 Esa torre es la gran comunidad de los que adoran el Nombre del Señor, del Kristo divino”.

Las doce hermosas doncellas

35 Volví a preguntar: “¿Quiénes son entonces estas muy hermosas doncellas?” Estas mujeres, puras y hermosas son espíritus de los poderes del Hijo de Dios 36 y sin esos espíritus no tendrás la fuerza que proviene de Kristo y en vano reconocerás el Nombre del Hijo de Dios. 37 Serás como esas piedras que fueron desechadas, estas llevaban el Nombre pero no estaban recubiertas por los poderes espirituales. 38 Todo el que lleva el nombre del Hijo de Dios, debería llevar los nombres de éstos espíritus divinos también; 39 porque incluso el Hijo mismo lleva los nombres de estas que ves como hermosas doncellas.

Las piedras desechadas

40 Todas las piedras que viste se introducían al interior de la torre y entregadas por las manos de las doncellas y esperando la edificación, han sido revestidas con el poder de las doncellas. 41 Es por esto que ves la torre como hecha de una sola piedra con la roca. Así, los que han creído en el Padre de la Vida por medio de su Hijo, están revestidos de esos poderes espirituales y ya son todos de un igual color. 42 Ellos tienen cabida en la torre”.

43 Nuevamente pregunté: “Esas piedras que fueron desechadas, luego de haber entrado por la puerta y colocadas en la pared de la torre por las doncellas, ¿por qué fueron entonces descartadas?”

44 Me dijo: “Ya que inquieres con insistencia te daré la explicación para que entiendas el misterio. Todas esas piedras recibieron el nombre de Kristo y hasta recibieron la fuerza que dan las doncellas; de este modo fueron aceptados como hijos de Dios porque obraban con justicia; 45 sin embargo, al cabo de un tiempo vacilaron y se dejaron seducir por esas mujeres que viste vestidas de negro y tenían los hombros desnudos y el pelo suelto, y eran de hermosa figura. 46 Al verlas desecharon la fuerza que recibieran de las bellas doncellas y se abrazaron al poder de las de negro. Por ello fueron apartados de la morada de la Luz de Dios y dejados al arbitrio de esas mujeres. 47 Los que no erraron sus caminos siguiendo la dulzura de esas mujeres han quedado como fundamento de la comunidad y el pueblo de Dios”.

Los nombres de las doncellas

48 Luego agregó: “Sé que ardes en deseos de conocer los nombres de las doncellas y los que poseen las mujeres de negro. Escucha, pues. 49 Las hermosas doncellas que viste y te he dicho que son la fuerza espiritual del Hijo de Dios, son puras y vírgenes. 50 Las cuatro primeras que guardaban los cuatro extremos de la torre son: la primera es Fe; la segunda, Continencia; la tercera, Poder; y la cuarta, Paciencia. 51 Los nombres de las que se colocaban entre ellas, son Humildad, Inocencia, Pureza, Alegría, Verdad, Entendimiento, Concordia y Amor. 52 El que une a su alma estas fuerzas espirituales y el Nombre de  Kristo, Nuestro Señor, ese tendrá asiento en la morada que Dios ha destinado para los justos.

Los nombres de las mujeres de negro


53 Te diré también los nombres de las mujeres de negro. Entre ellas también hay cuatro con más poder que las restantes: la primera es Incredulidad; la segunda, Intemperancia; la tercera, Desobediencia; la cuarta, Mentira; 54 y las que siguen son llamadas Tristeza, Maldad, Lascivia, Irascibilidad, Falsedad, Locura, Calumnia, Rencor. 55 Aquel que esté marcado con esos nombres verá la morada de la eterna vida, pero no entrará en ella. 56 Tendrá que transcurrir por nuevo ciclos de vida, la vuelta a las montañas de donde fue tomado, o aguardar hasta el Tiempo de los Tiempos y desaparecer como si nunca hubiera existido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total