1
¡Sálvanos,
Padre, porque ya no hay gente buena, ha desaparecido la lealtad entre los
hombres!
2
No
hacen más que mentirse unos a otros, hablan con labios engañosos y doblez de
corazón.
3
Dios
de Justicia, Arranca de raíz a los hipócritas y fanfarrones, a los que dicen:
4
“En
la lengua está nuestra fuerza; nuestros labios nos defienden, ¿Quién se atreve
a darnos órdenes?”
5
“Por
los sollozos del humilde y los gemidos del pobre, ahora me levantaré — dice Adonai
— y daré mi ayuda al que suspira por ella”.
6
Las
promesas de Dios son puras, ¡como plata purificada en el crisol, refinada en el
horno siete veces!
7 Tú nos
protegerás, Dios Eterno, nos librarás para siempre de esa gente; 8 por
todas partes merodean los malvados y se encumbran los hombres más indignos.

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