El
Pastor revela el misterio de las montañas
1 Dijo el Pastor explicándome el misterio
de las doce montañas que primero había visto: “Pudiste ver cuán diferentes son
cada montaña unas de otras. Has visto que había una montaña negra, y viste
también otra que era desolada. 2 Ellas representan aquellos a quienes se
predicó la palabra. 3 Los primeros no tienen arrepentimiento,
rebeldes a la Palabra, negadores de la Divinidad con odio y desprecio, y,
además, 4 perseguidores y opresores de los hijos de
Dios. Para ellos en su obstinación no hay perdón.
5 Los segundos son almas estériles de
hipócritas y maestros de maldad; en ellos no fructifica la justicia porque
están vacíos de la fe y entregado a las ansias de riquezas y poder; 6 sin embargo no han renegado de Dios, ni
han perseguido ni oprimido a los hijos de Dios. 7 No
obstante, éstos tendrán que trascurrir por nuevos ciclos de vida y tener la
oportunidad de encontrar arrepentimiento.
La
montaña blanca
8 Le dije al Pastor: “También vi una
montaña bien diferente a la primera, porque era del todo blanca y de agradable
aspecto ¿qué pueblo representa esta?” 9 Y él
me contestó dándome la explicación del significado de aquella montaña: “¿No
conoces lo que ha dicho el Señor, que solo los que sean como niños ganarán la
gloria de Dios? 10 Pues bien, esa montaña de puro color
blanco, son aquellos que renovaron su vida de tal forma que era como si
hubieran vuelto a nacer, como niños sus almas son, 11 y no guardan astucia alguna, no conocen
lo que es maldad, sino que permanecen siendo niños para siempre. 12 Estos, pues, son recibidos con alegría en
la gloria de Dios, porque no contaminaron las enseñanzas recibidas ni
corrompieron el Pacto de Dios en nada, sino que 13
siguen siendo niños todos los días de su vida en su mentalidad.
14 Ellos son los que alcanzaron una elevada
espiritualidad y crecieron en sabiduría, sin fanatismos, sin vanidades ni
orgullo. 15 Todos los de vosotros que alcancen esta
condición, siendo como niños que no tienen malicia, serán considerados
gloriosos; 16 porque los niños son gloriosos a la vista
de Dios, y se hallan primero ante su vista.
17 Aún más. De esa blanca montaña se tomaron
piedras que eran muy redondas y no encajaron en la torre. 18 Estos son aquellos que todavía tienen que
alejar de ellos lo que queda de la vanidad de sus riquezas y de lo que queda en
ellos de soberbia de espíritu, 19 pero que son justos en cuanto a la
justicia y dignos en cuanto a las enseñanzas y felices en cuanto sienten amor
por todo lo que surgiera del plan universal de Dios.
20 Bienaventurados sois, pues, cuantos
habéis ahuyentado la maldad de vosotros y os habéis revestido de inocencia;
viviréis bendecidos por Dios más que todos los demás”.
La
montaña de espinos y zarzas y la de sonriente vegetación
21 Dije yo entonces: “¿Qué significado tiene
aquella otra montaña que vi, llena de espinos y zarzas y aquella otra de
sonriente vegetación y se mostraba próspera, llena de ganado y aves de todas
clases que se alimentaban de los frutos de esa montañas y mientras más se alimentaban
de sus frutos, más florecía la montaña?”
22 Contestó el Pastor: “Mira, se trata de
dos tipos de pueblos: los que dudan y tropiezan ante las dificultades de la
vida y, afanados por obtener riquezas, se apartan de los seguidores del Camino
y se enredan y caen; 23 y aquellos que son sencillos y humildes;
que sienten compasión por todos sus hermanos, los humanos 24 y ponen su esperanza en Dios convencidos
que de Él, viene la ayuda. 25 Pero os digo a los que sois como los
tales — yo, el ángel del arrepentimiento —, permaneced hasta el fin como sois,
y vuestra simiente nunca será borrada. 26
Porque el Padre de la Vida os ha valorado, y os ha contado entre su número, y
toda vuestra simiente morará con el Hijo de Dios; 27 porque recibisteis dones del Espíritu
Santo, por la sencillez de vuestras vidas”.
La
montaña de hierba verde y abrupta
28 Y agregó el Pastor: “De las otras
montañas ya te hablé antes, pero quiero hablarte de aquella que tenía la hierba
verde y era abrupta. 29 Esos son los que han creído pero son lentos
para aprender y obstinados, y procuran agradarse a sí mismos, 30 deseando saber todas las cosas y, con
todo, no saben nada en absoluto.
31 A causa de su obstinación, el
entendimiento se mantuvo alejado de ellos, y entró en ellos una insensatez sin
sentido; 32 y se alaban a sí mismos como si tuvieran
entendimiento, 33 y desean ser maestros que se han nombrado
a sí mismos, aunque carezcan de sentido. 34 Debido,
pues, a este orgullo de ellos, aunque se exaltan a sí mismos, han sido
vaciados; 35 porque la obstinación y la vana confianza
son un demonio poderoso.
36 De éstos, pues, muchos fueron desechados,
pero algunos se arrepintieron y creyeron y se sometieron a los que tenían
entendimiento, 37 habiéndose dado cuenta de su propia
insensatez. 38 Con todo, y para el resto que pertenece a
esta clase, se les ofrece arrepentimiento; 39
porque ellos no se hicieron malos, sino más bien insensatos y sin
entendimiento. Si éstos, por tanto, se arrepienten, gozarán la gracia de Dios;
pero 40 si no se arrepienten, tendrán su morada
con las mujeres de negro que obran mal contra ellos”.
La
montaña de fuentes de frescas aguas
41 El Pastor extendió su mano para mostrarme
la montaña que poseía muchas fuentes de frescas aguas y todos los seres
vivientes bebían de esas aguas. Entonces me dijo: “Esta que vez es una montaña
santa, pues 42 ella es el pueblo del Espíritu Universal,
del Padre, del Hijo y del Bendito Paráclito, los que han sido llamados para
transmitir las enseñanzas.
43 Son los apóstoles y los maestros que
predicaron la palabra a todo el mundo, y sus continuadores 44 que enseñan la Palabra del Bendecido
Yehshua, el Kristo, de manera sobria y pura, sin agregados de hombres, 45 sin retener parte alguna por mal deseo, y
sin imponer cargas nacidas de la mente humana. 46
Fueron y son todos los que han andado en el camino recto y en la verdad que
viene de la Luz del Paráclito. 47 Estos tendrán asiento entre los ángeles
que moran cerca de la Gloria Universal.
48 Pero cuídate de los que se enseñorean
como maestros sin tener luz; de los que se llaman siervos fieles del Señor, de
los que predican conforme a sus sentimientos y 49
deforman la figura de la Divinidad para presentarle como Dios de rencor, como
Dios de castigo que se complace en ponerles pruebas a los hombres para ver si
resisten o se quiebran. 50 Cuídate, Hermas de los presbites que
hacen negocio de su condición y viven para ocultar su hipocresía y su maldad.
51 Si Dios y nuestro Señor Kristo, que dominan
sobre todo el universo y su autoridad prevalece sobre todo el cosmos infinito, 52 no guardan rencor contra aquellos que
reconocen sus pecados, sino que el Padre y el Hijo que solo son uno mismo es
misericordioso por los pecadores 53 ¿por
qué el hombre, ser mortal y proclive al pecado, guardará rencor contra otro
hombre, como si tuvieran poder para destruirle o salvarle?
54 Quien se empeña en juzgar con severidad
al hermano que ha caído en errores, 55 sin
ofrecerle alientos y esperanzas y consejo de amor 56 y le impone castigos y penitencias como
si él tuviera facultad y autoridad cedida por el mismo Dios, 57 echadle a un lado y no le sigáis.


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