1 Escucha, Dios de mi vida, mi justa
demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios
no hay falsedad.
2 Tú me harás justicia, porque tus ojos ven
lo que es recto: 3
si examinas mi corazón y me
visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrarás malicia en mí.
Mi boca no se excedió 4
ante los malos tratos de los
hombres; yo obedecí fielmente a tu palabra, 5 y mis
pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se
apartaron de tus huellas!
6 Yo te invoco, Dios mío, porque tú me
respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.
7 Muestra las maravillas de tu gracia, tú
que salvas de los agresores a los que buscan refugio a tu derecha.

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