Libro de Yojanán Apóstol
Arresto
de Yehshua
1 Después de haber dicho esto, Yehshua fue
con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar una
huerta y allí entró con ellos. 2
Yehudah, el traidor, también
conocía el lugar porque Yehshua y sus discípulos se reunían allí con
frecuencia. 3
Entonces Yehudah, al frente de
un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos
sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas.
4 Yehshua, sabiendo todo lo que le iba a
suceder, se adelantó y les preguntó: “¿A quién buscan?”
5 Le respondieron: “A Yehshua, el de Natzeret”.
Él les dijo: “Soy yo”. Yehudah, el que lo entregaba, estaba con ellos.
6 Cuando Yehshua les dijo: “Soy yo”, ellos
retrocedieron y cayeron en tierra. 7 Les
preguntó nuevamente: “¿A quién buscan?” Le dijeron: “A Yehshua, de Natzeret”.8 Yehshua repitió: “Ya les dije que soy yo.
Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan”. 9 Así debía cumplirse la palabra que él
había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me confiaste”.
10 Entonces Shimón Kefa, que llevaba una
espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja
derecha. El servidor se llamaba Malco.
11 Yehshua dijo a Shimón Kefa: “Envaina tu
espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?”
Yehshua
ante Anás
12 El destacamento de soldados, con el
tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Yehshua y lo ataron. 13 Lo llevaron primero ante Anás, porque era
suegro de Cayafás, Sumo Sacerdote aquel año. 14 Cayafás
era el que había aconsejado a los sacerdotes: “Es preferible que un solo hombre
muera por el pueblo”.
Primera
negación de Kefa
15 Entre tanto, Shimón Kefa, acompañado de
otro discípulo, seguía a Yehshua. Este discípulo, que era conocido del Sumo
Sacerdote, entró con Yehshua en el patio del Pontífice, 16 mientras Kefa permanecía afuera, en la
puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló
a la portera e hizo entrar a Kefa.
17 La portera dijo entonces a Kefa: “¿No eres
tú también uno de los discípulos de ese hombre?” Él le respondió: “No lo soy”.
18 Los servidores y los guardias se
calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Kefa también
estaba con ellos, junto al fuego.
Yehshua
ante el Sumo Sacerdote
19 El Sumo Sacerdote interrogó a Yehshua
acerca de sus discípulos y de su enseñanza.
20 Yehshua le respondió: “He hablado
abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se
reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. 21 ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a
los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho”.
22 Apenas Yehshua dijo esto, uno de los
guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: “¿Así respondes al
Sumo Sacerdote?”
23 Yehshua le respondió: “Si he hablado mal,
muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?”
24 Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo
Sacerdote Cayafás.
Nuevas
negaciones de Kefa
25 Shimón Kefa permanecía junto al fuego. Los
que estaban con él le dijeron: "¿No eres tú también uno de sus
discípulos?". Él lo negó y dijo: “No lo soy”. 26 Uno de los servidores del Sumo Sacerdote,
pariente de aquel al que Kefa había cortado la oreja, insistió: “¿Acaso no te
vi con él en la huerta?” 27
Kefa volvió a negarlo, y en
seguida cantó el gallo.
Yehshua
ante Pilato
28 Desde la casa de Cayafás llevaron a Yehshua
al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no
contaminarse y poder así participar en la comida del Pesaj.
29 Pilato salió a donde estaban ellos y les
preguntó: “¿Qué acusación traen contra este hombre?” Ellos respondieron: 30 “Si no fuera un malhechor, no te lo
hubiéramos entregado”.
31 Pilato les dijo: “Tómenlo y júzguenlo
ustedes mismos, de acuerdo con la Ley de ustedes”. Los sacerdotes le dijeron: “A
nosotros no nos está permitido condenar a muerte a nadie”.
32 Así debía cumplirse lo que había dicho Yehshua
cuando indicó cómo iba a morir.
33 Pilato volvió a entrar en el pretorio,
llamó a Yehshua y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”
34 Yehshua le respondió: “¿Dices esto por ti
mismo, o porque otros te lo han dicho de mí?”
35 Pilato replicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus
compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que
has hecho?”
36 Yehshua respondió: “Mi reino no pertenece
a este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, los que están a mi servicio
habrían combatido para que yo no fuera entregado a los fariseos y sacerdotes.
Pero mi reino no es de aquí”.
37 Pilato le dijo: “¿Entonces tú eres rey?” Yehshua
respondió: “Tú lo has dicho: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al
mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi
voz”.
38 Pilato le preguntó: “¿Qué es la verdad?:
Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los sacerdotes y los fariseos y
les dijo: “Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. 39 Y ya que ustedes tienen la costumbre de
que ponga en libertad a alguien, en ocasión del Pesaj, ¿quieren que suelte al
rey de los judíos?”
40 Ellos comenzaron a gritar, diciendo: “¡A
él no, a Bar Abbas!” Bar Abbas era un bandido.



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