viernes, 9 de enero de 2015

Libro del Buen Mensaje del Señor Yehshua (18)

Libro de Yojanán Apóstol


Arresto de Yehshua

1 Después de haber dicho esto, Yehshua fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar una huerta y allí entró con ellos. 2 Yehudah, el traidor, también conocía el lugar porque Yehshua y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. 3 Entonces Yehudah, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas.

4 Yehshua, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó: “¿A quién buscan?”

5 Le respondieron: “A Yehshua, el de Natzeret”. Él les dijo: “Soy yo”. Yehudah, el que lo entregaba, estaba con ellos.

6 Cuando Yehshua les dijo: “Soy yo”, ellos retrocedieron y cayeron en tierra. 7 Les preguntó nuevamente: “¿A quién buscan?” Le dijeron: “A Yehshua, de Natzeret”.8 Yehshua repitió: “Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan”. 9 Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me confiaste”.

10 Entonces Shimón Kefa, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco.
11 Yehshua dijo a Shimón Kefa: “Envaina tu espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?”

Yehshua ante Anás


12 El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Yehshua y lo ataron. 13 Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Cayafás, Sumo Sacerdote aquel año. 14 Cayafás era el que había aconsejado a los sacerdotes: “Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo”.

Primera negación de Kefa

15 Entre tanto, Shimón Kefa, acompañado de otro discípulo, seguía a Yehshua. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Yehshua en el patio del Pontífice, 16 mientras Kefa permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Kefa.

17 La portera dijo entonces a Kefa: “¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?” Él le respondió: “No lo soy”.

18 Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Kefa también estaba con ellos, junto al fuego.

Yehshua ante el Sumo Sacerdote

19 El Sumo Sacerdote interrogó a Yehshua acerca de sus discípulos y de su enseñanza.

20 Yehshua le respondió: “He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. 21 ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho”.

22 Apenas Yehshua dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: “¿Así respondes al Sumo Sacerdote?”

23 Yehshua le respondió: “Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?”

24 Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Cayafás.

Nuevas negaciones de Kefa

25 Shimón Kefa permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: "¿No eres tú también uno de sus discípulos?". Él lo negó y dijo: “No lo soy”. 26 Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Kefa había cortado la oreja, insistió: “¿Acaso no te vi con él en la huerta?” 27 Kefa volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo.

Yehshua ante Pilato


28 Desde la casa de Cayafás llevaron a Yehshua al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida del Pesaj.  

29 Pilato salió a donde estaban ellos y les preguntó: “¿Qué acusación traen contra este hombre?” Ellos respondieron: 30 “Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado”.

31 Pilato les dijo: “Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, de acuerdo con la Ley de ustedes”. Los sacerdotes le dijeron: “A nosotros no nos está permitido condenar a muerte a nadie”.

32 Así debía cumplirse lo que había dicho Yehshua cuando indicó cómo iba a morir.

33 Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Yehshua y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”

34 Yehshua le respondió: “¿Dices esto por ti mismo, o porque otros te lo han dicho de mí?”

35 Pilato replicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?”

36 Yehshua respondió: “Mi reino no pertenece a este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los fariseos y sacerdotes. Pero mi reino no es de aquí”.

37 Pilato le dijo: “¿Entonces tú eres rey?” Yehshua respondió: “Tú lo has dicho: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”.

38 Pilato le preguntó: “¿Qué es la verdad?: Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los sacerdotes y los fariseos y les dijo: “Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. 39 Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión del Pesaj, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?”


40 Ellos comenzaron a gritar, diciendo: “¡A él no, a Bar Abbas!” Bar Abbas era un bandido.

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