Libro de Yojanán Apóstol
El
paralítico de Betsata
1 Después de esto, se celebraba una fiesta
de los judíos y Yehshua subió a Jerusalén, 2 Junto
a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata,
que tiene cinco pórticos. 3 Bajo estos pórticos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua. 4 (Porque el Ángel de la Luz descendía cada
tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina,
después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal)
5 Había allí un hombre que estaba enfermo desde
hacía treinta y ocho años. 6 Al verlo tendido, y sabiendo que hacía
tanto tiempo que estaba así, Yehshua le preguntó: “¿Quieres curarte?”. 7 El respondió: “Señor, no tengo a nadie
que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo
voy, otro desciende antes”.
8 Yehshua le dijo: “Levántate, toma tu
camilla y camina”.
9 En seguida el hombre se curó, tomó su
camilla y empezó a caminar. Era un sábado, 10 y los
fariseos dijeron entonces al que acababa de ser curado: “Es sábado. No te está
permitido llevar tu camilla”.
11 Él les respondió: “El que me curó me
dijo: Toma tu camilla y camina”.
12 Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese
hombre que te dijo: Toma tu camilla y camina?”
13 Pero el enfermo lo ignoraba, porque Yehshua
había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
14 Después, Yehshua lo encontró en el Templo
y le dijo: “Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán
peores cosas todavía”.
15 El hombre fue a decir a los fariseos que
era Yehshua el que lo había curado.16 Ellos
atacaban a Yehshua, porque hacía esas cosas en sábado. 17 Él les respondió: “Mi Padre trabaja
siempre, y yo también trabajo”.
18 Pero para los sacerdotes esta era una
razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía
igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
La
autoridad del Hijo
19 Entonces Yehshua tomó la palabra
diciendo: “Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino
solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el
Hijo. 20 Porque el Padre ama al Hijo y le muestra
todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden
maravillados. 21 Así como el Padre resucita a los muertos
y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere. 22 Porque el Padre no juzga a nadie: él ha
puesto todo juicio en manos de su Hijo, 23 para
que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no
honra al Padre que lo envió. 24 Les aseguro que el que escucha mi palabra
y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al
juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida. 25 Les aseguro que la hora se acerca, y ya
ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la
oigan, vivirán. 26 Así como el Padre dispone de la Vida, del
mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella, 27 y le dio autoridad para juzgar porque él
es el Hijo del hombre.
28 No se asombren: se acerca la hora en que
todos los que están en las tumbas oirán su voz 29 y
saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los
que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.
Lo que
da testimonio de Yehshua
30 Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo
de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es
hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió. 31 Si yo diera testimonio de mí mismo, mi
testimonio no valdría. 32 Pero hay otro que da testimonio de mí, y
yo sé que ese testimonio es verdadero.
33 Ustedes mismos mandaron preguntar a Yojanán,
y él ha dado testimonio de la verdad. 34 No es
que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación
de ustedes. 35 Yojanán era la lámpara que arde y
resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.
36 Pero el testimonio que yo tengo es mayor
que el de Yojanán: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas
obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. 37 Y el Padre que me envió ha dado
testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, 38 y su palabra no permanece en ustedes,
porque no creen al que él envió.
39 Ustedes examinan las Escrituras, porque
en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, 40 y sin embargo, ustedes no quieren venir a
mí para tener Vida.
41 Mi gloria no viene de los hombres. 42 Además, yo los conozco: el amor de Dios
no está en ustedes. 43 He venido en nombre de mi Padre y ustedes
no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir.
44 ¿Cómo es posible que crean, ustedes que
se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de
Dios? 45 No piensen que soy yo el que los acusaré
ante el Padre; el que los acusará será Moshé, en el que ustedes han puesto su
esperanza. 46 Si creyeran en Moshé, también creerían en
mí, porque él ha escrito acerca de mí. 47 Pero
si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?”

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