1 ¿Hasta cuándo me tendrás olvidado, Dios
mío? ¿Eternamente? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?
2 ¿Hasta cuándo mi alma estará acongojada y
habrá pesar en mi corazón, día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo prevalecerá
sobre mí?
3 ¡Mírame, respóndeme, Padre, Dios mío!
Ilumina mis ojos, para que no caiga en el sueño de la muerte, 4 para que mi enemigo no pueda decir: “Lo he
vencido”, ni mi adversario se alegre de mi fracaso.
5 ¡Háblame, Padre de la Vida! Dame tu aliento
para no desfallecer. No me dejes abandonado porque Tú, Luz del Universo, eres mi
refugio y en tu seno busco amparo.
6 ¿Me negarás tu misericordia? ¿Me apartarás
de tu luz porque soy pecador?
7 Yo te imploro perdón por mis errores, por
mis rebeldías; pero conozco que estás lleno de piedad y tendrás misericordia por
mí.
5 Yo confío en tu misericordia: que todo mi ser
se alegre porque me salvaste. ¡Cantaré al Dios de la Vida porque me ha
favorecido!

No hay comentarios:
Publicar un comentario