domingo, 2 de noviembre de 2014

Los Libertadores Shophetim 17


Compasión de los israelitas por la tribu de Benjamín

1 Luego de haber asolado a Benjamín, incendiado sus ciudades, pasado a cuchillo a mujeres, hombres y todo ser viviente en las poblaciones que asaltaron los israelitas de la alianza de tribus contra Benjamín, juraron en Mitspah: “Ninguno de nosotros dará su hija en matrimonio a los benjaminitas”.

2 Luego fueron a Bethel y se sentaron ante el Arca de la Alianza y sintieron remordimiento y lloraron y gimieron diciendo: “¡Ah, bendito Yahvahé!, ¿por qué ha ocurrido esta guerra en medio de Yisraeil? ¡Hoy se ha perdido una de las tribus de Yisraeil!” 3 Y contaron sus muertos, y lloraron por todos los que habían perdido un brazo o una pierna en los combates.

4 Al día siguiente, toda la multitud de guerreros se levantó de madrugada, y levantaron allí un altar ofreciendo holocaustos y sacrificios de comunión.

5 El sacerdote Pinejás, hijo de Finees, habló entonces: “Escuchen varones de Yisraeil. Todos hicimos juramento ante Yahvahé que morirían aquellos que no se unieran al juramento de Mitspah; 6 pues bien, ninguno de Iabés de Galaad de la media tribu de Menasheh se unió al juramento que allí se hizo que ninguno de nosotros regresaría a su campamento; nadie volvería a su casa, hasta que los ofensores no hubieran pagado con su sangre. 7 No se angustien ustedes diciéndose unos a otros: ‘¿Qué haremos para proveer de mujeres a los que han sobrevivido en Benjamín, cuando todas sus mujeres han sido exterminadas y nosotros hemos jurado por Yah no darles como esposas a nuestras hijas?’ 8 Envíen hombres fuertes a Iabés de Galaad y pasen al filo de la espada a todos sus habitantes, incluidas las mujeres y los niños. 9 Ustedes actuarán de esta manera: consagrarán al exterminio a todos los varones y a las mujeres que hayan convivido con hombres, pero dejarán con vida a las vírgenes”.

Las vírgenes de Iabés de Galaad entregadas a los benjaminitas

10 Así lo hicieron y fueron y pasaron a cuchillo a todos los habitantes de Iabés de Galaad, perdonándole la vida solo a cuatrocientas jóvenes vírgenes, que no habían convivido con ningún hombre, y las llevaron al campamento de Silo, que está en el país de Canaán. 11 Los jefes de Yisraeil enviaron mensajeros a los benjaminitas que se habían refugiado en la Roca de Rimón para anunciarles la paz.

12 Entonces los seiscientos benjaminitas que se refugiaban en el desierto regresaron y los hombres de Yisraeil les dieron las mujeres que habían dejado con vida en Iabés de Galaad, pero no alcanzaron para todos.

13 Los ancianos de la comunidad dijeron: “No todos los hombres de Benjamín han alcanzado esposas; sin embargo, está cerca la fiesta de Adonai que todos los años se celebra en Silo, al norte de Bethel, vayamos con los benjaminitas para instruirles en qué hacer”. 14 Fueron entonces y les dijeron: “Vayan y tiendan una celada entre las viñas. 15 Estén alerta, y cuando las jóvenes de Silo salgan a danzar en coros, ustedes saldrán de las viñas y raptarán cada uno a una de las jóvenes de Silo. Luego se irán al país de Benjamín. 16 Y si sus padres o hermanos vienen a protestar contra nosotros, les diremos: ‘Sean condescendientes con ellos, ya que no hemos podido capturar en la guerra una mujer para cada uno. Además, ustedes no hubieran podido dárselas, porque en ese caso se habrían hecho culpables, porque hemos jurado que nadie en Yisraeil dará su hija como esposa a un benjaminita’”.


17 Así lo hicieron los benjaminitas: entre las jóvenes danzantes que habían secuestrado, tomaron las mujeres que necesitaban. Después se fueron de vuelta a su herencia. 18 Al mismo tiempo, los israelitas se regresaron cada uno a su tribu y a su clan; partieron de allí, y se fue cada uno a su herencia.

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