viernes, 21 de noviembre de 2014

Yoshiyah 2


Visión de la pitonisa Huldáh

1 Hilcías y los enviados por Yoshiyah buscaron a una pitonisa con don de profecías que habitaba en la parte nueva de Jerusalén, llamada Huldáh que era la esposa del encargado de los vestuarios del rey y le transmitieron lo que pedía el rey. 2 Huldáh guardo silencio y mientras murmuraba una plegaria a la Luz del Universo cayó en éxtasis. 3 Entonces vio envueltos dentro de una poderosa luminiscencia a tres mensajeros de la Suprema Inteligencia, y uno de ellos que desprendía llamaradas en torno suyo tomó la palabra y dijo: “Huldáh escucha lo que la Suprema Inteligencia te quiere transmitir por intermedio nuestro. 4 Yo soy Yaho’el que habito en medio de la Luz y estos que me acompañan son Gavri’el mensajero de las revelaciones y Mija’el, brazo fuerte del Padre del Universo. Escucha nuestro mensaje para que se lo hagas conocer al hombre que te buscó.

Dios no envía maldiciones

5 No es el Padre de la Vida el que envía las maldiciones contenidas en el rollo que Hilcías, padre de Yirmiyahu, encontró, sino las acciones que por decisión de los hombres han generado las causas que determinan el bien o el mal futuro de los hombres y de las naciones. 6 Si Yoshiyah pudiera rectificar el pasado de seguro se cambiaría el futuro de su nación. De cierto te digo que sobrevendrán grandes males sobre todo Yisraeil y Judá; 7 mas ahora el rey debe actuar de acuerdo con la justicia del Dios del Universo para evitar mayores desgracias”.

Pecados de Yisraeil y Judá

8 Habló entonces Gavri’el y dijo: “Esta nación abandonó al Dios verdadero y han quemado incienso ante ídolos de la Sombra y sus ángeles malditos, corrompiendo las enseñanzas de la Suprema Inteligencia. 9 Por inclinarse ante fantasías para darles adoración, hicieron violencia sobre los pobres, sacrificaron niños al fuego de Moloc, mancillaron la inocencia, derramaron sangre, mintieron y cometieron mil impiedades, 10 se inclinaron ante los vicios que corroen el alma, edificaron templos a la apetencia de las riquezas y dieron muerte a los portadores de la Voz que les hablaron para que se corrigieran. 11 De este modo han llamado a su propia destrucción sin esperar la llegada del Tiempo de los Tiempos y sin la piedad de la Suprema Inteligencia”.

12 Dijo Mija’el: “Por la espada y el fuego intentaron lograr, sin poder, lo que debieron alcanzar por medio de la justicia y el amor. Desecharon a la Luz del Universo para entregarse a la Sombra haciendo todo lo malo. 13 Han entregado su primogenitura a las huestes de los grigoris que se rebelaron contra la Suprema Inteligencia, perdiendo con ello el derecho que se les dio de ser llamados pueblo escogido del Dios del Universo. 14 Por esto, la espada jamás se envainará en estas tierras”.

15 Habló de nuevo Yaho’el: “Al rey de Judá que ha enviado mensajeros para consultar la palabra de la Suprema Inteligencia, le dirás: Así dice la Luz del Universo, Dios sobre Yisraeil, acerca de las palabras que le leyeron. 16 Como se conmovió y se humilló delante de Dios al conocer las maldiciones del rollo encontrado y se llenó de temor conociendo los malos actos que hicieron sus padres; como se ha humillado ante mí, rasgado sus vestidos y ha llorado ante mí, yo le he escuchado. 17 Así le dirás a los mensajeros del rey: Dice el Padre de la Vida: Serás recibido en paz en el sepulcro y tus ojos no verán las calamidades que la falta de previsión de los que te antecedieron edificaron sobre estas tierras y sus habitantes”.

18 Huldáh transmitió las palabras de los mensajeros de la Luz a los enviados de Yoshiyah y estos se presentaron al rey y le dijeron lo que había dicho la mujer. Pero Yoshiyah no se quedó tranquilo con aquellas palabras y, más aún, sintió mayor angustia.

Profecía de Yirmiyahu

19 Entonces fue a donde Yirmiyahu, hijo de Hilcías, quien era considerado como profeta, preguntándole porque se volcaría la ira de Yahvahé contra Judá; y él le contestó: “Porque Judá se ha encaminado por los caminos de la maldad. 20 Así dice Adonai: ¿Qué injusticia encontraron en mí sus padres para que se alejaran de mí y fueran detrás de ídolos vanos, volviéndose así vanos ellos mismos? 21 Mi pueblo ha cometido dos maldades: me abandonaron a mí, la fuente de agua viva, para cavarse cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua. 22 ¡Que su propia maldad le corrija y sus apostasías le sirvan de escarmiento! Reconozca, entonces, y mire qué cosa tan mala y amarga es abandonar al Supremo Poder, tu Dios, y dejar de honrarle”.

23 Y dijo Yoshiyah: “Voy a levantar mi mano contra todo lo que quede de adoración a los ídolos, y terminaré con la destrucción de sus centros de adoración, quizá así se calme la ira de Yahvahé”.

Yoshiyah destruye los santuarios a los ídolos

24 Luego de esto, hizo venir a Jerusalén a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá y destruyó todos los santuarios de las lomas donde habían ofrecido sacrificios, desde Beerseba, en el sur, hasta Guebá, en el norte. Derribó el santuario de las puertas que estaba a la entrada de la puerta de Yehoshúa, gobernador de la ciudad. Estaba ubicado al lado izquierdo de la puerta de entrada a la ciudad.

25 Enseguida ordenó cerrar el santuario de Tofet en el valle de Ben-Hinnom donde se sacrificaban niños al odioso grigori Moloc, prohibiendo que de nuevo se hicieran esos detestables sacrificios y cumplir con lo que Yirmiyahu le había mostrado como palabra del Dios del Universo: 26 “Así me habló la Luz del Universo ─ dijo Yirmiyahu ─: han edificado los lugares altos del Tofet, que está en el valle de Ben-Hinnom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que Yo no les mandé, ni subió en mi corazón. Por tanto, he aquí vendrán días en que no se diga más Tofet, ni valle de Ben-Hinnom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar”.

27 Había altares que los reyes de Judá habían construido en el techo del palacio del perverso rey Ajaz quien se humilló ante Tiglath-Pileser, rey de Asiria diciéndole “Soy tu hijo y tu vasallo” y sacrificó a su propio hijo en las hogueras de Moloc.  También había altares levantados por Manasés abuelo del rey en los dos patios de templo. Yoshiyah los hizo destruir todos y reducirlos a polvo, y los escombros se tiraron al torrente Cedrón.

28 Fue Yoshiyah contra los santuarios que estaban en las lomas frente a Jerusalén, al sur del monte de los Olivos. Que se decía habían sido levantados por Salomón hijo de David dedicado a Astarté, ídolo de los sidonios, para Kamós, ídolo de Moab, y para Milcom, ídolo de los amonitas. Y puso aquellos santuarios bajo fuego y destruidos todas sus imágenes.

La falsa profecía de Yirmiyahu


29 Mirando por todos lados en Be-tel, Yoshiyah divisó tumbas en el cerro; ordenó sacar los huesos y los quemó en el altar. 30 Este acto fue resaltado por Yirmiyahu cuando escribió el libro que trataba sobre los reyes, diciendo: “Así se cumplió la palabra de Yahvahé, que un hombre de Dios había proclamado cuando Jeroboam estaba junto al altar durante una fiesta”. 31 Porque el profeta quería que se recordara a Yoshiyah como el más virtuoso de los reyes de Judá y porque quería romper el vasallaje hacia Asiria y Egipto. 32 Así había escrito en su primer libro hablando de un hombre de Dios sin nombre, de tiempos de Jeroboam, rey  de Yisraeil quien exclamó ante el altar levantado por Jeroboam: “Altar, altar, en la familia de David va a nacer un niño cuyo nombre será Yoshiyah. El matará sobre este altar a los sacerdotes que quemaron incienso en él. Y manchará el altar quemando sobre él huesos humanos”. 33 Pero Yoshiyah no sería el Mashíaj y el pueblo tendría que seguir aguardando por su llegada; porque Yirmiyahu no fue inspirado por la Luz y hablaba por obediencia al rey.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total