domingo, 2 de noviembre de 2014

Revelaciones de Hermas 9


Los mandatos: Sexto mandato

1 Volvió a hablar el Pastor y me dijo: “Te encargué en mi primer mandamiento que guardes la fe y el respeto y adoración a Dios y que tuvieras dominio sobre ti mismo.

2 Pero ahora quiero mostrarte cuáles son los poderes de la fe, del respeto y veneración a Dios y del dominio sobre uno mismo, para que puedas comprender cuál es el poder y efecto que estos actos tienen.

3 Porque sus efectos son dobles y hacen referencia tanto a lo justo como a lo injusto. Por consiguiente, tú confía en la justicia, pero no confíes en la injusticia; 4 porque el camino de la justicia es estrecho y llano, sin embargo el camino de la injusticia es torcido. Debes esforzarte a andar por el camino estrecho y llano y alejarte del torcido.

5 El camino torcido no tiene veredas claras, sino lugares sin camino marcado, tiene piedras en que tropezar, y es áspero y lleno de espinos. Así pues, es perjudicial para los que andan en él. 6 Pero los que andan en el camino recto, andan en terreno llano y sin tropezar: porque no es ni áspero ni tiene espinos. Ves, pues, que es más conveniente andar en este camino”.

Los dos ángeles opuestos que alientan en el ser humano

7 Le dije entonces: “Contento estoy, señor, de andar por ese camino”. El me aseguró: “Tú andarás, sí, por ese camino y todo el que se vuelva a Kristo el Señor con toda su alma y con toda su inteligencia andará en él. 8 Ahora escucha y presta atención a mis palabras que te hablaré con respecto a la fe. 9 En cada ser humano alientan dos ángeles, ambos opuestos uno del otro: uno de luz y de justicia y otro de sombras y de maldad.

10 Le pregunté entonces: “Señor, ¿cómo puedo distinguir sus actividades si ambos ángeles alientan en mí?”

La obras de los dos ángeles opuestos

11 Me contestó: “Presta atención para que entiendas cuáles son las obras de esos dos ángeles. El ángel de luz y de justicia es delicado y tímido, manso y sosegado. 12 Por lo tanto, cuando este se acerca a ti, de inmediato te habla de justicia, de pureza de espíritu, de bondad, de todo acto que es justo y de las virtudes que engrandecen al alma. 14 Cuando todas estas cosas entran en tu mente y en tu inteligencia, sabes que el ángel de luz y justicia está contigo, que te habla. Estas son las obras que inspiran el ángel de luz y de justicia. Confía en él, pues, y en sus obras.

15 Ahora, ve las obras del ángel de sombras y maldad también. Ante todo, es iracundo y rencoroso e insensato, y sus obras son malas y nocivas para los hijos de Dios. 16 Siempre que éste entra en tu corazón, conócele por los sentimientos que pone en tu ser”.

Cómo discernir al ángel de sombras y maldad

17 Le expresé mis dudas al Pastor, diciendo: “No sé cómo puedo discernir que es el ángel de sombras quien está alentando en mí”.

18 Sonrió el Pastor y me contestó pacientemente: “¡Nada más fácil para ti! Cuando te domine un acceso de irascibilidad o rencor, él está en ti. 19 Luego, cuando te acucia la lujuria por los placeres desordenados y vicios que destruyen tu mente y tu alma, y te domine la lascivia sexual; 20 cuando la ambición por las riquezas crezca en ti, y sientas la codicia y la altanería y la jactancia; 21 cuando haces acepción de personas y desprecias a unos y honras a otros según su condición o su origen; 22 cuando todas estas cosas, pues, entran en tu corazón, sabe que el ángel de sombras y maldad está contigo. Tú, pues, reconociendo sus obras, mantente apartado de él, y no confíes en él en nada, porque sus obras son malas e impropias de los hijos de Dios.

23 Aquí, pues, tienes las obras de los dos ángeles. Entiéndelas, y confía en el ángel de luz y justicia. Pero del ángel de sombras y maldad mantente apartado, porque su enseñanza es dañina en todo sentido; 24 porque hasta las personas con fe, si el deseo de este ángel entra en su conciencia, este hombre, o esta mujer de fe, ha de ser conducido al error y a caer en el pecado, es decir, a violar el Pacto de Dios.

25 Observa la diferencia, en cambio, que posee el ángel de luz y justicia, que hasta los malvados, cuando él entra en ellos, llegan a hacer actos generosos. 26 Ves, pues, que es bueno seguir al ángel de luz justicia y rechazar al ángel de sombras y maldad.


27 Este mandamiento declara lo que hace referencia a la fe, para que puedas confiar en las obras del ángel de luz y justicia y, haciéndolas, puedas vivir para Dios. 28 Pero cree que las obras del ángel de maldad son difíciles; así que, al no practicarlas, tendrás vida ante Dios”.

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