Los
mandatos: Sexto mandato
1 Volvió a hablar el Pastor y me dijo: “Te
encargué en mi primer mandamiento que guardes la fe y el respeto y adoración a
Dios y que tuvieras dominio sobre ti mismo.
2 Pero ahora quiero mostrarte cuáles son
los poderes de la fe, del respeto y veneración a Dios y del dominio sobre uno
mismo, para que puedas comprender cuál es el poder y efecto que estos actos
tienen.
3 Porque sus efectos son dobles y hacen
referencia tanto a lo justo como a lo injusto. Por consiguiente, tú confía en
la justicia, pero no confíes en la injusticia; 4
porque el camino de la justicia es estrecho y llano, sin embargo el camino de
la injusticia es torcido. Debes esforzarte a andar por el camino estrecho y
llano y alejarte del torcido.
5 El camino torcido no tiene veredas
claras, sino lugares sin camino marcado, tiene piedras en que tropezar, y es
áspero y lleno de espinos. Así pues, es perjudicial para los que andan en él. 6 Pero los que andan en el camino recto,
andan en terreno llano y sin tropezar: porque no es ni áspero ni tiene espinos.
Ves, pues, que es más conveniente andar en este camino”.
Los
dos ángeles opuestos que alientan en el ser humano
7 Le dije entonces: “Contento estoy, señor,
de andar por ese camino”. El me aseguró: “Tú andarás, sí, por ese camino y todo
el que se vuelva a Kristo el Señor con toda su alma y con toda su inteligencia
andará en él. 8 Ahora escucha y presta atención a mis
palabras que te hablaré con respecto a la fe. 9 En
cada ser humano alientan dos ángeles, ambos opuestos uno del otro: uno de luz y
de justicia y otro de sombras y de maldad.
10 Le pregunté entonces: “Señor, ¿cómo puedo
distinguir sus actividades si ambos ángeles alientan en mí?”
La
obras de los dos ángeles opuestos
11 Me contestó: “Presta atención para que
entiendas cuáles son las obras de esos dos ángeles. El ángel de luz y de justicia
es delicado y tímido, manso y sosegado. 12 Por
lo tanto, cuando este se acerca a ti, de inmediato te habla de justicia, de
pureza de espíritu, de bondad, de todo acto que es justo y de las virtudes que
engrandecen al alma. 14 Cuando todas estas cosas entran en tu mente
y en tu inteligencia, sabes que el ángel de luz y justicia está contigo, que te
habla. Estas son las obras que inspiran el ángel de luz y de justicia. Confía
en él, pues, y en sus obras.
15 Ahora, ve las obras del ángel de sombras
y maldad también. Ante todo, es iracundo y rencoroso e insensato, y sus obras
son malas y nocivas para los hijos de Dios. 16
Siempre que éste entra en tu corazón, conócele por los sentimientos que pone en
tu ser”.
Cómo
discernir al ángel de sombras y maldad
17 Le expresé mis dudas al Pastor, diciendo:
“No sé cómo puedo discernir que es el ángel de sombras quien está alentando en
mí”.
18 Sonrió el Pastor y me contestó
pacientemente: “¡Nada más fácil para ti! Cuando te domine un acceso de
irascibilidad o rencor, él está en ti. 19
Luego, cuando te acucia la lujuria por los placeres desordenados y vicios que
destruyen tu mente y tu alma, y te domine la lascivia sexual; 20 cuando la ambición por las riquezas
crezca en ti, y sientas la codicia y la altanería y la jactancia; 21 cuando haces acepción de personas y
desprecias a unos y honras a otros según su condición o su origen; 22 cuando todas estas cosas, pues, entran en
tu corazón, sabe que el ángel de sombras y maldad está contigo. Tú, pues,
reconociendo sus obras, mantente apartado de él, y no confíes en él en nada,
porque sus obras son malas e impropias de los hijos de Dios.
23 Aquí, pues, tienes las obras de los dos
ángeles. Entiéndelas, y confía en el ángel de luz y justicia. Pero del ángel de
sombras y maldad mantente apartado, porque su enseñanza es dañina en todo
sentido; 24 porque hasta las personas con fe, si el
deseo de este ángel entra en su conciencia, este hombre, o esta mujer de fe, ha
de ser conducido al error y a caer en el pecado, es decir, a violar el Pacto de
Dios.
25 Observa la diferencia, en cambio, que
posee el ángel de luz y justicia, que hasta los malvados, cuando él entra en
ellos, llegan a hacer actos generosos. 26 Ves,
pues, que es bueno seguir al ángel de luz justicia y rechazar al ángel de
sombras y maldad.
27 Este mandamiento declara lo que hace
referencia a la fe, para que puedas confiar en las obras del ángel de luz y
justicia y, haciéndolas, puedas vivir para Dios. 28 Pero cree que las obras del ángel de
maldad son difíciles; así que, al no practicarlas, tendrás vida ante Dios”.

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