domingo, 16 de noviembre de 2014

Dios nos libera


1 Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, tú, que en la angustia me diste un desahogo: ten piedad de mí y escucha mi oración.

2 Y ustedes, señores, ¿hasta cuándo ultrajarán al que es mi Gloria, amarán lo que es falso y buscarán lo engañoso? 3 Sepan que el Dios de la Vida hizo maravillas por su amigo: él me escucha siempre que lo invoco.  

4 Tiemblen, y no pequen más;  reflexionen en sus lechos y guarden silencio, 5 ofrezcan solo los sacrificios que son debidos: renuncia de lo vano y conmiseración por los afligidos,  y tengan confianza en el Supremo Poder.

6 Hay muchos que preguntan: "¿Quién nos mostrará la felicidad, si la luz de tu rostro, Padre, Luz del Universo, se ha alejado de nosotros?"

7 Pero tú has puesto en mi corazón más alegría que cuando abundan el trigo y el vino. 8 Me acuesto en paz y en seguida me duermo, porque sólo tú, Oh Dios benéfico, aseguras mi descanso y me guardas con tus ángeles benditos.


9 Porque tú me liberas de las angustias y me auxilias en mis necesidades. ¡Ah, Liberador mío, cuán grande es tu poder!

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