1 Yoshiyah supo de las grandes revueltas que
ocurrían en Asiria y creyó llegado el momento para iniciar sus planes de
reconquistar el reino del norte, avanzando hasta Samaría y llegar por el sur
hasta Beerseba. 2 Mas primero tenía que unificar
al pueblo bajo una misma religión, y el rollo de Devarim encontrado le sería de
gran utilidad para ese propósito.
Yoshiyah ordena redactar la Torá
3 De este modo fue con Yirmiyahu y le dijo: “¿Acaso
el mensaje de Yahvahé que nos dio Huldá no me advirtió de que yo debía rectificar
el pasado y que yo debiera actuar de acuerdo con la justicia del Dios del
Universo para evitar mayores desgracias? 4 Entonces te encomiendo que amplíes el libro
encontrado, poniendo en él las tradiciones que se han guardado oralmente, así
como las leyes que la Suprema Inteligencia te inspire y aquellas que en su
momento yo te dicte. 5 Así, cuando esté terminado tu
trabajo haremos conocer las leyes dictadas por Yahvahé y sea de obediencia para
todos los descendientes de Ya’acov.
6 Y dijo más Yoshiyah: “Pongamos por escrito
todos los relatos que se cuentan y algunos que ya están escritos para formar
aquellos libros que Moshé nuestro padre no pudo escribir sobre todos los hechos
de Yahvahé desde el inicio de los días 7 y sean consagrados
como inspiración de la Suprema Inteligencia”.
Yoshiyah consagra el Templo
8 Cuando ya se había completado el libro de la
Ley, Yoshiyah ordenó que todos los ancianos de Judá y Jerusalén debían
presentarse ante él; y les dijo: “Hemos reparado el templo y como así se dijo
que la casa de Yahvahé sería establecida por él, hemos encontrado que él
decidió que este templo de Jerusalén sea su casa y la única donde debemos
adorarle y traerle holocaustos; porque en esta, su casa, fue encontrado el
libro de las leyes de Moshé, por siempre bendito”.
9 Luego Yoshiyah, seguido de los ancianos, de
los sacerdotes y de los levitas se dirigió al Templo, y una gran muchedumbre
les seguía. De pie ante las puertas del templo hizo el rey que se leyera el
libro nuevo de la Ley ante todos los que enfrente de él se encontraban. 10 Y dijo Yoshiyah después que se leyera el
libro: “Yo juro por Yahvahé que seguiré sus caminos y guardaré con todo mi
espíritu y mi alma que cumpliré con las leyes que en este libro se han escrito
y 11 ordeno que todos los que habitan en Jerusalén,
en toda Judá y en Benjamin que se obliguen como hijos de Ya’acov por juramento
a cumplir con lo decidido por Adonai, el Dios de sus padres”.
12 A los 14 días del mes de Nisán hizo que se
celebrara el Pesaj y se inmolara la ofrenda del Pesaj. Ordenó luego a los
levitas que enseñaban en todo Yisraeil, diciendo: 13 “Pongan el arca de la alianza dentro de lo
sagrado del templo, para que no vuelvan a cargarla sobre los hombros. Desde
ahora han de servir a Yahvahé, Dios nuestro, y a su pueblo Yisraeil. 14 Sacrifiquen ahora el Pesaj y después de santificarse,
preparen a sus hermanos en la obediencia al Dios del Universo, para que cumplan
con la palabra de Adonai transmitida por medio de Moshé”.
Ambiciones territoriales de Yoshiyah
15 Por aquellos días los embajadores de Judá en
Asiria, le informaron a Yoshiyah que Ninua había sido conquistada por Nabuapla-usur
rey de Babilonia. Y vio el rey esta noticia como un anuncio de buen augurio que
Yahvahé le ofrecía.
16 Llamó Yoshiyah a su ejército y dijo a sus
capitanes: “La hora ha llegado en que quitemos la vergüenza sobre Yisraeil,
porque Yahvahé me ha dado señales y ya Judá no seguirá de vasallo de Asiria”.
17 En ese tiempo el rey de Egipto, Uahibra
Psametiko, logró expulsar a Asiria de Egipto y logró apoderarse de las tierras
de Canaán y allí se fortaleció.
18 El ejército de Judá avanzó al norte ocupando
gran parte de Samaria, pues las fuerzas asirias allí se habían debilitada;
luego volviéndose hacia el sur, el rey ocupó Beerseba, llegando hasta la Shefelah
para conquistar la ciudad de Laquís; luego reconstruyó sus murallas. 19 Entonces se detuvo en la Shefelah porque más
allá aquellas tierras estaban bajo el poder de Egipto y las defendía un
numeroso ejército.
20 Psametiko, rey de Egipto, envió mensaje a
Yoshiyah, preocupado por los avances que hacía el rey de Judá en Samaria, le
exigió vasallaje, tal como había sido de Asiria, porque temía que Nabuapla-usur
se fortaleciera y llegara a ser una amenaza para Egipto. 21 Pero Yoshiyah confiando en el amparo de
Yahvahé no le dio respuesta.
22 Para garantizar sus conquistas y poder avanzar
aún más Yoshiyah envió embajadores a Babilonia para firmar con ellos un pacto
de alianza.
Nekau, nuevo nesu de Egipto
23 En el año 29 del reinado de Yoshiyah, tras la
muerte de Psametiko, su hijo Nekau subió al trono. Tal como había hecho su
padre decidió dar su apoyo al reino de Asiria y comenzó a mirar al rey de Judá,
más que como aliado, como un posible enemigo.
24 Después de todas estas cosas, Nekau rey de Egipto
subió para hacer guerra en Karkemish junto al Eufrates donde se habían retirado
los asirios frente a los ataques de Nabuapla-usur. 25 Yoshiyah al conocer que los egipcios avanzaban
por el norte hacia Karkemish atravesando por tierra de Yisraeil movió su
ejército para impedirles el paso.
26 Y Nekau entonces le envió mensajeros,
diciendo: “¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá y tú contra mí? Yo no vengo a
hacerte hoy, sino que marcho contra Nabuapla-usur, que es un peligro para
Egipto como lo será para Judá”.
Yoshiyah muere en Megiddon
27 Pero Yoshiyah no se retiró, sino que se preparó
para darle batalla, y no atendió a las palabras de Nekau. El rey de Egipto se
enfureció contra Yoshiyah y juró por sus dioses que le aplastaría, y si este no
moría en el campo, le llevaría como cautivo a Tebas. 28 Entonces el ejército de Judá se puso en orden
de batalla en el valle Megiddon. Yoshiyah clamó a Yahvahé diciendo: “Dios
nuestro, yo he abatido a los idólatras en tu nombre, y en tu nombre le di
fuerza a tus leyes y en tu nombre le hago la batalla a estos paganos adoradores
de falsos dioses. 29 Entrégame hoy al
egipcio y que todos conozcan que tú, Yahvahé, eres el Dios de Yisraeil”.
30 El Dios del Universo no es Dios de guerra, ni
Dios de una única nación, sino de toda la tierra y no escuchó la plegaria de
Yoshiyah. El hombre es quien decide su destino y no la Suprema Inteligencia.
31 Cuando Nekau divisó a Yoshiyah que corría en
su carruaje, ordenó a sus flecheros que tiraran sobre él. Una flecha hirió el
pecho del rey de Judá. Al sentirse herido Yoshiyah dijo a sus servidores:
“Sáquenme de aquí, porque estoy herido gravemente”.
32 Los oficiales de Yoshiyah llevaron el
cuerpo del rey en una carreta desde Megiddon hasta Jerusalén, donde murió y lo
enterraron en su tumba. Y todo Judá y Jerusalén
hicieron duelo por él.

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