1 Luego de fallecer David y ser enterrado
en la tierra de sus padres, Shalomom reunió a sus principales servidores y les
dijo: “Escuchen y presten atención a lo que les diré: Antes de entregar su
espíritu David, él me dio estas instrucciones que hoy a ustedes les imparto. 2 Así me dijo David, el rey, que fuera
fuerte y me comportare como un hombre; así nunca faltará un descendiente en el
trono de Yisraeil, siempre que sus hijos observen las prescripciones de Adonai,
nuestro Dios, siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, sus
mandamientos, sus leyes y sus instrucciones.
3 Y David, mi padre me habló de aquellos
que renegaba. Así me dijo de Joab, que se unió a Adoniyah: ‘Obra conforme a tu
sabiduría ─ me dijo ─, y no dejes que sus cabellos blancos bajen en paz al
Abismo’. 4 De Simei, el benjaminita de Bajurim, me
dijo que aún está cerca de mí, el que injurió a mi padre cuando iba a Majanaim,
pero cuando fue a recibir a David que regresaba victorioso sobre las fuerzas
del rebelde Abssalón, el rey le juró que no le haría morir por la espada; 5 sin embargo, considerando que soy sensato,
yo sabré como tratarle para que sus cabellos blancos bajen ensangrentados al
Abismo. Estas son las instrucciones que el rey me diera antes de morir”.
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