1 Así dice el Dios del
Universo: “Yo mismo daré enseñanzas a los hijos de mi pueblo, el pueblo de los
seguidores de la Luz, y verán cómo se multiplica la paz entre ellos. 2 Apártense del error y de la
mentira y hagan recto su pensamiento y búsquenme porque Yo les daré
misericordia, justicia y paz.
3 Porque no como el del hombre
es mi pensamiento y mi sabiduría inalcanzable por la mente humana. 4 Y no encontrará paz la mente
del malhechor, del que yerra y hacer errar al que busca mi verdad. Yo soy la
Verdad y mi palabra, cierta.
5 Cuando arranques el yugo de
la cerviz del humilde, el yugo con que le impusiste tus propios errores; cuando
desistas del gesto amenazante y no te engañes en la vanidad de tus pensamientos
6 y des alimento al hambriento
y consuelas al afligido, verás cómo la Luz ilumina tus senderos y las sombras
que te envuelven se disiparán en un torrente de luz.
7 Entonces todos serán
sacerdotes de mi Templo y Yo estaré dispuesto a redimirles.

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