1 Padre Eterno, no me reprendas en
tu enojo ni me castigues con tu ira.
2 Ten piedad de mí, porque me
faltan las fuerzas; sáname, porque mis huesos se estremecen. 3 Mi alma está atormentada, y
tú, Yahvahé, ¿hasta cuándo...? 4
Vuélvete,
Dios de la Existencia, rescata mi vida,
sálvame por tu misericordia, 5 porque en la Muerte nadie se acuerda de ti, ¿y quién podrá
alabarte en el She’ol?
6 Me consumo de tanto gemir: Todas
las noches inundo de llanto mi lecho. 7 Mis ojos están extenuados por el pesar y envejecidos a
causa de la opresión.
8 Apártense de mí todos los
malvados, porque mi Dios ha oído la voz de mi llanto. 9 El Dios de la Vida ha
escuchado mi súplica, Él ha recibido mi plegaria.
10 ¡Que caiga sobre mis enemigos la
confusión y la vergüenza, y retrocedan avergonzados!

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