1 Elisha ya era de edad muy avanzada y en
Yisraeil reinaba Yeho'ash nieto de Yehú.
Elisha estaba gravemente enfermo y Yeho'ash fue a verle y con lágrimas
en los ojos le dijo: “¡Padre mío, padre mío! ¡Tú has sido para Yisraeil su caballería
y sus carros de combate!”
2 Elisha entonces le dijo: “Yeho'ash, hijo de Yeho'ajaz,
toma un arco y unas flechas”. Yeho'ash hizo como le dijera Elisha; 3 entonces este le dijo: “Rey de Yisraeil,
sujeta el arco con tus manos”. Yeho'ash así lo hizo. Entonces Elisha puso sus
manos sobre las manos del rey, 4 y dijo: “Ahora
abre la ventana que da al oriente”. Cuando Yeho'ash la abrió, Elisha le ordenó:
“Ahora, ¡lanza la flecha!” En el momento en que Yeho'ash lanzó la flecha, Elisha
exclamó: “Con esta flecha Adonai los salvará de Aram. En Afec herirás de muerte
a los arameos, y acabarás con ellos”.
5 Dicho esto, añadió: “Toma las flechas restantes”.
En cuanto el rey de Yisraeil las tomó, le dijo: “Ahora golpea el suelo”. El rey
golpeó el suelo tres veces, y se detuvo. 6 Entonces el varón
de Dios se enojó con él, y le dijo: “Si hubieras golpeado el suelo cinco o seis
veces, habrías derrotado a Aram hasta su último hombre. Pero ahora sólo
derrotarás a Aram tres veces”.
7 Elisha entregó su alma y junto a él estaban Moshé
y Eliyahu y ellos condujeron su alma hasta la sexta escala de la escalera
divina.
8 Sucedió que a la muerte del rey Jazael de Aram,
reinó en su lugar su hijo Ben Adad. 9 Entonces Yeho'ash
hijo de Yeho'ajaz retomó las ciudades
que Jazael le había ganado en combate a Yeho'ajaz, su padre. Tres veces derrotó
Yeho'ash a Ben Adad hijo de Jazael, y así recuperó las ciudades para Yisraeil
tal y como había profetizado Elisha.

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