Visión
de Mariam
1 Ya’acov había regresado a Jerusalén en
los días en que Mariam, madre del Señor, languidecía esperando su encuentro con
su hijo amado. Y visitó a Mariam bendiciendo su nombre. 2 Entonces Mariam le comunicó que en una visión
había recibido a Yehshua cubierto de Luz y radiante como un sol que le dijo: 3 “Bienaventurada y Bendita, se aproxima el
día en que dejes tu carne y te hagas luz como los ángeles y puedas ascender
hasta la Gloria del Padre y coronada tu frente con doce estrellas, una por cada
tribu de Yisraeil”.
Asesinato
de Ya’acov
4 Por esos días, Claudio había nombrado a
Herodes Agripa, sobrino de Antipas como rey de los judíos, quien sentía un gran
desprecio hacia los cristianos.
5 Ya’acov, hermano de Yojanán persistía en
predicar en Jerusalén y por toda la Judea. Entonces los fariseos fueron ante
Agripa acusando a Ya’acov de soliviantar al pueblo 6 y el rey ordenó que apresaran a Ya’acov,
donde quiera que estuviera y delante de la gente le traspasaran a espada. 7 Así fue. Los guardias de Agripa se
arrojaron sobre el apóstol y le asesinaron a espadas, mientras Ya’acov, con su
rostro iluminado, sonreía mirando hacia las alturas.
Kefa
detenido por orden de Agripa
8 Al comprobar que esto le agradaba a los
fariseos y a los sadoqueos, Agripa ordenó que prendieran a Kefa. Esto era en
los días de los Ázimos o de los panes sin levadura previos al Pesaj. 9 Cuando detuvieron a Kefa le hicieron
custodiar por cuatro escuadras de cuatro soldados, con la intención de presentarle
delante del pueblo después de la celebración del Pesaj.
Uri’el
libera a Kefa
10 Cuando ya Agripa le iba a presentar ante
el Sanedrín, aquella misma noche Kefa dormía entre dos soldados, atado con dos
cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel. 11 De pronto en medio de la celda se
presentó Uri’el con todo su brillantez. Despertó a Kefa y le ordenó: “Levántate
de prisa”. Entonces las cadenas se desprendieron de los brazos de Kefa.
12 El mensajero de la Luz le dijo entonces:
“Apúrate, ciñe tu ropa, cálzate las sandalias. Cúbrete con tu manto y sígueme”.
13 Obedeció Kefa lo que el ángel del
Todopoderoso le ordenaba, sin discernir que en realidad se trataba de un ángel
y no de una visión en sueños.
14 Pasaron la primera y segunda guardia y
llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Esta se les abrió por sí
misma. Salieron y anduvieron hasta el final de una calle. Y de pronto el ángel
le dejó. 15 Kefa pensó claramente y dijo: “Ahora me
doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de
las manos de Herodes Agripa y de todo lo que esperaban los fariseos y los
sadoqueos”.
16 No se engañaba Kefa del peligro que
corría, por lo que se fue a la casa de una mujer llamada Mariam, madre de
Yojanán conocido por Marcos. En aquella casa se encontraban muchos discípulos
de Kefa orando. 17 Llamó a la puerta y una sirvienta llamada
Rhode fue a abrirle la puerta; 18 pero reconociendo la voz de Kefa salió
corriendo sin abrir la puerta para dar
aviso de que Kefa estaba a la puerta.
17 Los discípulos no le creyeron pues
pensaban que Kefa podría estar muerto, así que la tomaron por enloquecida. Pero
ella continuaba afirmando que era la voz de Kefa. Entonces ellos dijeron: “Será
su ángel, su espíritu que ha venido a anunciar su muerte”.
18 Kefa entretanto seguía llamando. Al
abrirle, le vieron, y todos se quedaron maravillados. 19 Él les hizo señas con la mano para que
callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la prisión. Y añadió:
“Avisen de lo sucedido a Ya’acov, el pequeño, y a los hermanos”. Luego de un
rato, Kefa se marchó para refugiarse en otro lugar.
20 Al amanecer hubo un gran alboroto entre
los guardias de la prisión buscando por todas partes a Kefa. Agripa ordenó que
le buscaran pero al no encontrarle montó en cólera y dijo: “Alguien de los de
la guardia le dieron ayuda para escapar”. Entonces ordenó que los carceleros
fueran ejecutados. Después abandonó Jerusalén y se dirigió a Cesárea, que antes
era conocida como Torre de Estrato.
Muerte
de Herodes Agripa
21 Estaba Herodes fuertemente irritado con
los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo, se le presentaron y habiéndose
ganado al camarero mayor del rey, solicitaban hacer las paces, pues su país se
abastecía del país del rey.
22 El día señalado Herodes Agripa preparó
una exposición en honor de Cesar, inaugurándolo como un festival para el
Emperador. Y vinieron un gran número de oficiales de alto rango y condición. 23 Al día siguiente, a la salida del sol, se
puso una túnica toda ella de plata y caminó hacia el teatro.
24 Entonces la plata brilló con todo su
esplendor provocando mucho temor y temblor fanático en aquellos que estaban
viendo el espectáculo. De inmediato la multitud clamó a coro: “En el pasado te
hemos honrado como hombre, pero ahora te honramos con una naturaleza superior a
la de cualquier mortal. ¡Es un dios el que habla, no un hombre!” 25 Pero inmediatamente le hirió Uri’el, el
Ángel de la Luz porque no había dado la gloria a Dios y derramado la sangre de
Ya’akov Zebebdi. Agripa sintió un dolor agudo en el vientre y se estremecía en
convulsiones. 26
Sus servidores le llevaron de
inmediato al palacio y pronto corrió el rumor de que su muerte estaba cercana.
Después de cinco días de fuerte dolores murió vomitando.
Conversión
de Gamaliel
27 Entretanto la Palabra se proclamaba,
crecía y se multiplicaba.
28 Bernabé y Saulo volvieron, una vez
cumplido su ministerio en Jerusalén, trayéndose consigo a Yojanán, por
sobrenombre Marcos. 29
Y Marcos era sobrino de
Bernabé y discípulo de Kefa quien le había bautizado.
30 También por aquellos días, Gamaliel aquel
doctor de la Ley que en el Sanedrín defendiera a Kefa y Yojanán, junto con su
hijo y con Nicodemo buscó a los dos apóstoles y cuando dieron con ellos, dijo
Gamaliel: “Hermanos, hemos encontrado que la Verdad se encuentra en las
predicaciones de Yehshua, quien fuera Rabbi bendito por el Padre de la Vida.
Nicodemo siempre fue discípulo del Rabbi, pero hoy venimos ante ustedes para
que nos acepten en su congregación”.
31 Kefa le contestó: “La gracia del Señor ha
descendido sobre ustedes. Yojanán y yo supimos siempre que tú, Gamaliel eras
hombre justo y preparado para recibir al Paráclito. Verteremos agua sobre sus
cabezas y les impondremos las manos rogando que el Espíritu de Luz descienda
sobre ustedes”.
32 Y fueron bautizados y el Paráclito
iluminó sus mentes. Gamaliel y Nicodemo decidieron permanecer en el Sanedrín
pues así podrían ayudar mejor a los seguidores del Camino.


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