lunes, 24 de noviembre de 2014

El Camino de los Apóstoles 10


Visión de Mariam
1 Ya’acov había regresado a Jerusalén en los días en que Mariam, madre del Señor, languidecía esperando su encuentro con su hijo amado. Y visitó a Mariam bendiciendo su nombre. 2 Entonces Mariam le comunicó que en una visión había recibido a Yehshua cubierto de Luz y radiante como un sol que le dijo: 3 “Bienaventurada y Bendita, se aproxima el día en que dejes tu carne y te hagas luz como los ángeles y puedas ascender hasta la Gloria del Padre y coronada tu frente con doce estrellas, una por cada tribu de Yisraeil”.

Asesinato de Ya’acov

4 Por esos días, Claudio había nombrado a Herodes Agripa, sobrino de Antipas como rey de los judíos, quien sentía un gran desprecio hacia los cristianos.

5 Ya’acov, hermano de Yojanán persistía en predicar en Jerusalén y por toda la Judea. Entonces los fariseos fueron ante Agripa acusando a Ya’acov de soliviantar al pueblo 6 y el rey ordenó que apresaran a Ya’acov, donde quiera que estuviera y delante de la gente le traspasaran a espada. 7 Así fue. Los guardias de Agripa se arrojaron sobre el apóstol y le asesinaron a espadas, mientras Ya’acov, con su rostro iluminado, sonreía mirando hacia las alturas.

Kefa detenido por orden de Agripa

8 Al comprobar que esto le agradaba a los fariseos y a los sadoqueos, Agripa ordenó que prendieran a Kefa. Esto era en los días de los Ázimos o de los panes sin levadura previos al Pesaj. 9 Cuando detuvieron a Kefa le hicieron custodiar por cuatro escuadras de cuatro soldados, con la intención de presentarle delante del pueblo después de la celebración del Pesaj.

Uri’el libera a Kefa

10 Cuando ya Agripa le iba a presentar ante el Sanedrín, aquella misma noche Kefa dormía entre dos soldados, atado con dos cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel. 11 De pronto en medio de la celda se presentó Uri’el con todo su brillantez. Despertó a Kefa y le ordenó: “Levántate de prisa”. Entonces las cadenas se desprendieron de los brazos de Kefa.


12 El mensajero de la Luz le dijo entonces: “Apúrate, ciñe tu ropa, cálzate las sandalias. Cúbrete con tu manto y sígueme”. 13 Obedeció Kefa lo que el ángel del Todopoderoso le ordenaba, sin discernir que en realidad se trataba de un ángel y no de una visión en sueños.

14 Pasaron la primera y segunda guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Esta se les abrió por sí misma. Salieron y anduvieron hasta el final de una calle. Y de pronto el ángel le dejó. 15 Kefa pensó claramente y dijo: “Ahora me doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de las manos de Herodes Agripa y de todo lo que esperaban los fariseos y los sadoqueos”.

16 No se engañaba Kefa del peligro que corría, por lo que se fue a la casa de una mujer llamada Mariam, madre de Yojanán conocido por Marcos. En aquella casa se encontraban muchos discípulos de Kefa orando. 17 Llamó a la puerta y una sirvienta llamada Rhode fue a abrirle la puerta; 18 pero reconociendo la voz de Kefa salió corriendo sin abrir la puerta  para dar aviso de que Kefa estaba a la puerta.

17 Los discípulos no le creyeron pues pensaban que Kefa podría estar muerto, así que la tomaron por enloquecida. Pero ella continuaba afirmando que era la voz de Kefa. Entonces ellos dijeron: “Será su ángel, su espíritu que ha venido a anunciar su muerte”.

18 Kefa entretanto seguía llamando. Al abrirle, le vieron, y todos se quedaron maravillados. 19 Él les hizo señas con la mano para que callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la prisión. Y añadió: “Avisen de lo sucedido a Ya’acov, el pequeño, y a los hermanos”. Luego de un rato, Kefa se marchó para refugiarse en otro lugar.

20 Al amanecer hubo un gran alboroto entre los guardias de la prisión buscando por todas partes a Kefa. Agripa ordenó que le buscaran pero al no encontrarle montó en cólera y dijo: “Alguien de los de la guardia le dieron ayuda para escapar”. Entonces ordenó que los carceleros fueran ejecutados. Después abandonó Jerusalén y se dirigió a Cesárea, que antes era conocida como Torre de Estrato.

Muerte de Herodes Agripa

21 Estaba Herodes fuertemente irritado con los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo, se le presentaron y habiéndose ganado al camarero mayor del rey, solicitaban hacer las paces, pues su país se abastecía del país del rey.

22 El día señalado Herodes Agripa preparó una exposición en honor de Cesar, inaugurándolo como un festival para el Emperador. Y vinieron un gran número de oficiales de alto rango y condición. 23 Al día siguiente, a la salida del sol, se puso una túnica toda ella de plata y caminó hacia el teatro.

24 Entonces la plata brilló con todo su esplendor provocando mucho temor y temblor fanático en aquellos que estaban viendo el espectáculo. De inmediato la multitud clamó a coro: “En el pasado te hemos honrado como hombre, pero ahora te honramos con una naturaleza superior a la de cualquier mortal. ¡Es un dios el que habla, no un hombre!” 25 Pero inmediatamente le hirió Uri’el, el Ángel de la Luz porque no había dado la gloria a Dios y derramado la sangre de Ya’akov Zebebdi. Agripa sintió un dolor agudo en el vientre y se estremecía en convulsiones. 26 Sus servidores le llevaron de inmediato al palacio y pronto corrió el rumor de que su muerte estaba cercana. Después de cinco días de fuerte dolores murió vomitando.

Conversión de Gamaliel

27 Entretanto la Palabra se proclamaba, crecía y se multiplicaba.

28 Bernabé y Saulo volvieron, una vez cumplido su ministerio en Jerusalén, trayéndose consigo a Yojanán, por sobrenombre Marcos. 29 Y Marcos era sobrino de Bernabé y discípulo de Kefa quien le había bautizado.

30 También por aquellos días, Gamaliel aquel doctor de la Ley que en el Sanedrín defendiera a Kefa y Yojanán, junto con su hijo y con Nicodemo buscó a los dos apóstoles y cuando dieron con ellos, dijo Gamaliel: “Hermanos, hemos encontrado que la Verdad se encuentra en las predicaciones de Yehshua, quien fuera Rabbi bendito por el Padre de la Vida. Nicodemo siempre fue discípulo del Rabbi, pero hoy venimos ante ustedes para que nos acepten en su congregación”.

31 Kefa le contestó: “La gracia del Señor ha descendido sobre ustedes. Yojanán y yo supimos siempre que tú, Gamaliel eras hombre justo y preparado para recibir al Paráclito. Verteremos agua sobre sus cabezas y les impondremos las manos rogando que el Espíritu de Luz descienda sobre ustedes”.


32 Y fueron bautizados y el Paráclito iluminó sus mentes. Gamaliel y Nicodemo decidieron permanecer en el Sanedrín pues así podrían ayudar mejor a los seguidores del Camino.

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