sábado, 1 de noviembre de 2014

Plegaria del viajero


1 Donde quiera que vaya llevo tu nombre, Luz del Universo, Suprema Inteligencia; porque ¿qué soy yo, si no tengo tu amparo?

2 Tú me conduces y me guías. Tú me resguardas del peligro y de los azares del camino.

3 Apartas de mí a los malhechores, a los que no tienen piedad, a los transgresores de tus mandatos, y de ellos me resguardas.

4 Y yo te alabo con toda mi alma. Yo te invoco a cada momento. ¿Cuántas veces medito en Ti?

5 De noche mi mente te busca, de día mi alma tiene sed de Ti.

6 Yo te busco en la tierra, en los montes, en las ciudades en medio de su bullicio.

7 Yo te adivino en lo ignoto del Universo, donde brilla tu Templo, donde por siempre eres la Verdad.

8 En la expansión del Universo ¿qué poder puede igualarse a Ti?

9 Tú trazaste el movimiento de los astros. Tú le diste rotación a los planetas y fijaste para siempre las leyes que rigen el cosmos.

10 Tú nos formaste con materia estelar e infundiste la vida en la materia inerte para dar siempre alabanza a tu gloria.

11 Te busco, Padre de la Vida; a Ti me encomiendo y en Ti confío.

12 Guarda mis pasos donde quiera que vaya. Permite que tus divinos mensajeros, los ángeles tus servidores, me acompañen para librarme de cualquier mal en el camino.

13 Bendito sea tu nombre y que todos alaben a la Suprema Inteligencia.


Amén.

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