1 Yoshiyah fue declarado rey de Judá cuando solo
tenía ocho años de edad. El reino de Yisraeil había quedado sometido a Asiria
por Shulmanashar, 2 cuando Oseas, rey
de Samaria fue derrotado y conducido prisionero a Asiria luego que le quemaran
los ojos. 3 Judá, era vasallo
de Asiria desde que Manases, padre de Amón, padre de Yoshiyah, fue llevado a
Babilonia cargando grilletes y luego restituido como rey de Judá y vasallo de Assurbanipal,
rey de Asiria.
4 Amón había sido asesinado en su palacio en una
conspiración dirigida por sus ministros, 5 pero los hombres principales del reino y los
sacerdotes, luego de matar a los conspiradores, colocaron a Yoshiyah sobre el
trono, y su madre Yedidah le guiaba en el gobierno del reino.
Yedidah conduce a su hijo Yoshiyah
6 Yedidah había sido fiel al Dios del Universo y
en silencio se oponía a las prácticas idolátricas de Amón, su esposo, que al
igual que su padre Manases había hecho culto a Astoret-Asera a quien llamaban
“reina de los cielos” y madre de Baal imagen de Sama’el.
7 Yedidah creía lo anunciado por los profetas
portadores de la voz, del Mashíaj que liberaría a Yisraeil de los extranjeros;
y creyó en su espíritu que en su hijo se cumpliría la profecía. 8 Educaba a su hijo en las tradiciones que se
guardaban entre los adoradores de Yahvahé y le hacía conocer la historia de
David y la gloria del reino unido de Yisraeil.
9 Cuando Yoshiyah cumplió la edad de veinte años,
guiado por Yedidah, su madre, comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares o santuarios idólatras,
imágenes de Astoret, esculturas, e imágenes fundidas y las desmenuzó, y
esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificio.
10 Y derribaron delante de él los altares dedicados
a Baal y a los falsos dioses, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban
puestas encima de los altares.
Yoshiyah emprende reparaciones en el Templo
11 Yoshiyah inspirado por su madre quiso hacer
grandes reparaciones en el Templo dedicado a Yahvahé; pero primero decidió que
había que depurar al templo de todo vestigio de idolatría. 12 Mandó entonces al sumo sacerdote Hilcías, a
los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen
del templo todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Astoret
y para los astros del cielo; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo del
Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el.
13 Luego expulsó a los sacerdotes idólatras que
habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en sus santuarios en
las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que
quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a
todos los astros del universo. Asimismo derribó las casas de los prostitutos
del culto pagano que estaban dentro del templo, en las cuales había mujeres que
confeccionaban tiendas para el bosque en honor de Astoret.
Yoshiyah tomó como esposa a
una mujer de Rumá de nombre Zebidah con la que tuvo un hijo al que le puso por
nombre Elyaquim. Luego tomó como esposa a otra mujer Libná, llamada Khamutal
con quien concibió su segundo hijo, Yeho'ajaz, luego ella concibió a Sedequías
Las ambiciones de Yoshiyah
14 Pero Yoshiyah además guardaba en su mente
otros planes ambiciosos. Él quería librar a Judá del vasallaje asirio y
reconstruir el reino de su antepasado David. 15 Esperaba por la oportunidad pero siempre
actuando en su objetivo.
16 El año dieciocho de su reinado, con el fin de
purificar el país y el Templo, Yoshiyah mandó a Safán, a Maasías, comandante de
la ciudad, y a Joaj, heraldo, que reparasen el templo de Yahvahé, su Dios. 17 Fueron, pues, donde el sumo sacerdote Hilcías
y le entregaron el dinero que se había colectado por los levitas y porteros de
Manasés y de Efraím y de todo el resto de Yisraeil, de todo Judá y Benjamín y
de los habitantes de Jerusalén 18 para comprar piedras de cantera y madera para
las vigas y la armazón de los edificios destruidos por los reyes de Judá.
Encontrado el Libro de la Ley
19 Mientras se hacían las reparaciones, Hilcías
encontró una copia del Libro de la Ley llamado Devarim. 20 Entonces Hilcías le anunció al secretario
Safán: “He encontrado una copia del Devarim en el templo de Yahvahé”; y le
entregó el rollo a Safán.
20 Safán con el rollo del Devarim fue ante
Yoshiyah para informarle sobre los trabajos de reparaciones del templo,
diciendo: “Tus servidores están haciendo todo lo que les has encargado y ya
comienzan las reparaciones de acuerdo con tus consejos”. 21 Agregó a continuación: “Algo asombroso se ha
producido. El sacerdote Hilcías me ha entregado un libro que se encontró en un
lugar oculto del templo. Es la copia de Devarim que estaba perdida y olvidada
por los reyes que te precedieron”. Y Safán leyó una parte de dicho libro en
presencia del rey.
22 Así dio lectura Safán al rollo encontrado:
“Escucha, rey mío lo que aquí se dice: ‘si no escuchas la voz de Adonai, tu
Dios y no te empeñas en practicar todos los mandamientos y preceptos que hoy te
prescribo, caerán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones…’ 23 y escucha las más terribles: ‘Maldito serás en
la ciudad y maldito en el campo. Yahvahé enviará contra ti la maldición, el
pánico y el fracaso sobre todas tus empresas, hasta que seas exterminado y
desaparezca rápidamente, a causa de tu mal proceder, por haberme abandonado.
Yahvahé te hará caer derrotado ante tus enemigos: saldrás a atacarlo por un
camino y por siete caminos huirás de ellos; y todos los reinos de la tierra
sentirán horror. Yahvahé los deportará, a ti y al rey que hayas puesto para que
te gobierne, a una nación que ni tú ni tus padres conocían, y allí servirás a
otros dioses, dioses de madera y de piedra. Entonces serás motivo de
consternación y de burla en todos los pueblos adonde Adonai te conduzca’”.
24 Palideció Yoshiyah al escuchar lo que se decía
en el libro que anunciaban maldición. Rasgó sus ropas y ordenó que buscaran al
sacerdote Hilcías y que vinieran con él otros de sus servidores además de
Safán, el secretario. 25 Cuando llegaron ante él, Yoshiyah les pidió:
“Quiero que vayan a buscar alguien que pueda consultar a Yahvahé, pues la
aparición de este libro, ahora, en estos momentos, puede ser una señal que la
Suprema Inteligencia me está enviando a mí y al resto de Yisraeil y Judá. Quizá
esté enojado con nosotros porque nuestros padres no guardaron su palabra y no
han cumplido con lo que se escribió en este libro”.
(Yoshiyah
= Josías)


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