viernes, 30 de enero de 2015

Libro de la Buena Noticia del Bendecido Yehshua (1)

Según Yojanán Marcos discípulo de Kefa


Ministerio de Yojanán el Bautista

1 El principio del buen mensaje de Yehshua el Kristo, Hijo de Dios. 2 Como está escrito en Yeshayahu el profeta: “Ya estoy para enviar a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. 3 Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas”.

4 Es así como Yojanán el Bautista empezó a bautizar en el desierto. Allí predicaba bautismo y conversión, para alcanzar el perdón de los pecados.

5 Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. 6 Y Yojanán se vestía con una piel de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y se alimentaba con langostas y miel silvestre. 7 Y predicaba, diciendo: “Detrás de mí viene uno que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar inclinado a sus pies la correa de sus sandalias. 8 Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo”.  

Bautismo de Yehshua

9 Aconteció en aquellos días, que Yehshua vino de Natzeret de Galilea, y fue bautizado por Yojanán en el Jordán. 10 Y al salir del agua, vio Yojanán que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre Yehshua como una paloma; 11 y llegó una voz desde las alturas que decía: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección”.

Tentación de Yehshua

12 Y luego el Espíritu le llevó al desierto.  13 Y estuvo allí durante cuarenta días, y era tentado por Sama’el, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

Yehshua principia su ministerio

14 Después que Yojanán fue arrestado, Yehshua se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: 15 “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed  el buen mensaje”.

Yehshua llama a cuatro pescadores


16 Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Shimón y a Andras su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 17 Y les dijo Yehshua: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. 18  Ellos dejaron sus redes, y le siguieron.  

19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Ya’acov hijo de Zebebdi, y a Yojanán su hermano, que estaban también en su barca arreglando las redes.  20 Enseguida los llamó; y ellos dejaron a su padre Zebebdi en la barca con los jornaleros, fueron tras él.

Un hombre que tenía un espíritu inmundo

21 Y entraron en Kapurneum; y cuando llegó el Sabbat, Yehshua fue a la sinagoga, y comenzó a enseñar. 22 Y todos se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.  

23 Y había en la sinagoga un hombre que estaba poseído con espíritu inmundo, que comenzó a gritar,  24 diciendo: “¡Ah! qué tienes con nosotros, Yehshua de Natzeret? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios”. 25 Pero Yehshua le increpó, diciendo: “¡Cállate, y sal de ese hombre!” 26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?” 28 Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

Yehshua sana a la suegra de Kefa

29 Cuando salió de la sinagoga, se fue a casa de Shimón y Andras, con Ya’acov y Yojanán. 30 Y la suegra de Shimón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. 31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.

Muchos sanados al ponerse el sol

32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; 33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta.  34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

Yehshua recorre Galilea predicando

35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 36 Y le buscó Shimón, y los que con él estaban; 37 y cuando le encontraron, le dijeron: “Todos te buscan”. 38 Él les dijo: “Vamos a otra parte, para que predique también allí; porque para esto he venido”.

39 Y fue predicando en las sinagogas de toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Yehshua sana a un leproso


40 Vino ante él un leproso que rogándole, se inclinó ante él de rodillas, le dijo: “Si quieres, puedes limpiarme”.

41 Y Yehshua, tuvo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: “Quiero, sé limpio”.

42 Y tan pronto había dicho aquellas palabras, al instante la lepra se fue del hombre, y quedó limpio. 43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, 44 y le dijo: “Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moshé mandó, para testimonio a ellos”.


45 Sin embargo tan pronto se marchara, comenzó a publicarlo a todos y a divulgar el hecho, de manera que ya Yehshua no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes. 

Revelaciones de Hermas 25


Las piedras dispersas

1 Yo observaba maravillado la grandiosidad de la torre que se levantaba sobre la Palabra del Hijo como roca de fundamento y la veía hermosa y perfecta. 2 Sin embargo había un detalle que rompía la armonía del paisaje y le pregunté entonces al Pastor: “Señor, la torre es formidable y bien edificada pero 3 veo que a su alrededor hay muchas piedras dispersas, y entre ellas piedras que, según tú me has explicado, bien podrían ser empleadas en la edificación, 4 ¿por qué existe tal cúmulo de piedras dispersas alrededor de la torre?”

5 Contestó el Pastor: “Esa torre hermosa que ves es la gran comunidad de los seguidores de la Palabra; 6 pero muchos pastores que guían los rebaños del Hijo han pretendido construir sus propias torres, torres endebles y frágiles, 7 y se han adueñado de la Verdad según su propio juicio, de modo que cada uno solo tiene una parte de la Verdad pero no toda la Verdad.

8 De este modo se ha dificultado la visita del dueño de los rebaños, porque sus pastores los han desparramado. 9 Te digo: ¡ay de los pastores! Porque si resulta que los mismos pastores están esparcidos, ¿cómo van a responder de los rebaños?

10 Cuando el dueño de los rebaños venga a visitar su torre verá la dispersión de sus rebaños y clamará: ‘¡Enmendaos, pastores, en tanto que la torre está en curso de edificación y no fomenten la dispersión!’

11 Escuchen hombres: el Señor mora con los hombres que aman la paz; porque Él ama la paz; 12 pero de los contenciosos y de los que son dados a la división y a la interpretación de la Palabra colocando el Mandato Viejo sobre el Nuevo Mandato y presentan a la Suprema Inteligencia como Dios rencorosos e implacable, manteneos lejos.

El vestido rasgado

13 Si tú, Hermas, entregas un vestido entero al lavandero para que te lo lave, ¿aceptarás que te lo devuelva rasgado? Ciertamente, no. Te indignarás y te llenarás de reproches contra el lavandero descuidado y le dirás: ‘El vestido que te di estaba entero; ¿por qué lo has rasgado y lo has hecho inútil? Como ves, a causa del desgarro que has hecho en él ya no puede ser usado’. 14 ¿No dirás, pues, todo esto a un lavandero a causa del desgarro que ha hecho en tu vestido?

15 Por tanto, si tú te enojas tanto a causa de tu vestido, y te quejas porque no lo recibiste entero, ¿cómo crees que te responderá el Señor si te entregó un vestido entero y tú lo dejaste absolutamente inútil de modo que no pueda ser de beneficio para Él? 16 Dime y responde: ¿Acaso el Señor que entregó a su comunidad un solo espíritu no va a desechar a aquellos que dividieron a su comunidad y le dieron otro espíritu?”

17 Respondí yo: “Ciertamente, Él castigará con muerte a los pastores que dispersaron los rebaños”.

Los doce pastores

18 Replicó el Pastor: “No, ciertamente no. Él llamará a la rectificación, porque no quiere condenar, sino corregir y perdonar, 19 aunque los pastores se hayan apartado del Camino para conducir a los rebaños por veredas laterales al Camino principal. 20 Porque Él fue primero el Pastor que convocó a sus rebaños y luego encomendó a los doce pastores para que condujeran, tras su partida, a todo su rebaño, al que primero Él apacentó y después, a los que estaban dispersos por el mundo, silvestres y abandonados. 21 Él, el Padre de la Vida limpia o no limpiará; esto según arrepentimiento o no arrepentimiento.

Los atributos de Dios

22 Escucha y repite: Dios es Uno y solo Uno; una sola naturaleza, tres manifestaciones. 23 Adonai, Adonai, 24 Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; 25 que guarda misericordia a millares, 26 el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, 27 y que no tendrá por inocente al culpable. 28 Estos son los atributos de la Divinidad.

29 Doce fueron los pastores ¿dónde quedaron sus enseñanzas?, ¿quién las recogió por escrito? 30 Mas solo uno que no era de los doce, ese hizo de su palabra, palabra del Hijo. 31 ¿Acaso doce no significa obediencia pero uno agregado significa rebelión y apostasía?”.

Buscar la Luz del conocimiento

32 Pregunté de nuevo: “Dime, señor, ¿cómo se pueden congregar toda las piedras dispersas dentro de esa única torre que me mostraste?”

33 Contestó entonces Rapha’el ya despojado de su figura de Pastor: “¡Ay, Hermas, qué difícil es para ti el entendimiento a pesar de tus largos años 34 y del privilegio que has tenido de ver con tus ojos humanos la faz de un ángel de la Luz! 35 Lo viejo muere en lo nuevo si lo nuevo demuestra mayor sabiduría. Busca la Luz del conocimiento; 36 implora al Paráclito que ilumine tu mente con la Sabiduría; 37 despójate de tu mente terrenal y elévate en espíritu al encuentro del Espíritu Universal.

38 Cuando hayas alcanzado la Sabiduría entenderás cuáles son los verdaderos mandatos de la Divinidad sin dejarte guiar por pastores que piensan con su mente biológica 39 ni te buscarás casa de madera o de piedra para albergar en ella a tu Dios, el Supremo Ser, Suprema Inteligencia, que no puede ser abarcado en todo el universo.

Lo existente defiende a Dios

40 No tienes que defender a tu Dios, sino defender tu alma de caer en el error, porque todo lo existente defiende a Dios. 41 No quieras imponer tu fe a otros que opinan distinto. Convence, no impongas, porque la imposición genera rebelión.

El Espíritu Universal

42 Pregúntate esto a ti mismo: ¿Qué es el Espíritu Universal? Es el Uno universal, al mismo tiempo es la tierra con sus cuatro puntos cardinales y las siete esferas universales. 43 Es la Vida en toda su magnitud: Inteligencia, Palabra y Sabiduría. 44 Es Amor, que significa Justicia, Perdón, Benignidad, Paciencia y Comprensión. He ahí el Espíritu Universal expresado en las Enseñanzas del Hijo. 45 Toma como mandato propio, los mandatos que te he enseñado y las enseñanzas del Bendito por Siempre, Yehshua el Kristo.

Rescatar a los desesperados

45 Por tanto, encarga a todos los hombres que pueden obrar rectamente que no cesen en la práctica de las buenas obras; porque es útil para ellos. 46 Digo, además, que todo hombre debe ser rescatado de la desgracia; 47 porque el que tiene necesidad, y sufre desgracias en su vida diaria, está en gran tormento y desesperación y la desesperación da consejos torcidos a la mente humana, 48 porque muchos hombres, a causa de calamidades y pobreza y miseria, como ya no lo pueden resistir más, recurren a la violencia contra otros y contra ellos mismos. 49 Por tanto, el que conoce la calamidad de un hombre que sufre el desamparo,  la miseria y el desconsuelo y no lo rescata haciendo el bien, alentándole con el amor y la fe, comete un gran pecado, 50 y se hace culpable de la sangre del mismo.   

51 Así la obra de edificación de la comunidad erigida en la Palabra del Hijo no se ha completado. 52 Porque es a causa de vosotros que ha sido interrumpida la obra de edificación. 53 A menos que os apresuréis a obrar bien, la torre será completada entretanto, y vosotros os quedaréis fuera”.


54 Dicho esto el ángel desapareció de mi vista y allí quedé solo, meditando en sus palabras. Y esto lo certifico yo, Hermas de Roda, y lo escribo en este libro para enseñanza y guía de los hijos de Dios y canten alabanzas a la gloria de su santísimo nombre. Amén

jueves, 29 de enero de 2015

Dios, esperanza de rectificación


1 Contén tu ira, Dios mío. No me juzgues con extrema severidad, porque yo pongo delante de Ti mis pecados e intento corregir mis errores.

2 He sido débil y me he dejado llevar por mis arrebatos y faltado a tu Santo Pacto.

3 Mas mis manos no se han manchado con sangre de inocentes, ni he bebido el sudor de los humildes.

4 No torcí el alma de los justos ni a ninguno insté a seguir tras mis errores; 5 pero he sido tibio en mi entrega a tus enseñanzas.

6 He pecado de orgullo y pecado de vanidad.

7 No extendí mi mano de ayuda cuando alguien lo necesitaba, ni me conmoví con el dolor ajeno.

8 Nada hice por conservar la obra de tus manos y guardé silencio cuando los poderosos envilecieron la tierra, intoxicaron las aguas y la atmósfera, y diezmaron las especies nacidas de tu impulso.

9 Sin embargo Tú me enviaste al ángel del arrepentimiento y me mostraste el libro de tus enseñanzas; 10 me conminaste a profundizar en tu mensaje y fuiste generoso conmigo.


11 No me convertiste en polvo; no me aplastaste contra la tierra y me permitiste rectificar; porque 12 Tú no eres Dios que guarda rencor y das a los que yerran la esperanza de la rectificación 13 y setenta veces siete estás dispuesto al perdón.

miércoles, 28 de enero de 2015

Dios es mi pastor




1 Dios es mi pastor; nada me falta.

2 Me hace descansar en verdes pastos, me conduce hasta los arroyos de tranquilas aguas, 3 me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos por la gracia de su amor y la grandeza de su nombre.

4 Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Dios Bendito, estás conmigo; tu bastón y tu cayado me inspiran confianza.

5 Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos; has vertido perfume sobre mi cabeza y has llenado mi copa a rebosar.

6 Desde los altos montes me muestras la tierra henchida con tus dulzuras. Tú me guardas y sanas mis heridas. Agua de tu aljibe calmará mi sed. 7 Todo lo alcanzo porque Tú me lo concedes.

8 Sí, Luz del Universo, mi Dios, no te apartes de mí.


9 Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mi vida, y en tu casa, oh Luz del Universo, por siempre viviré.

Dios me hará justicia


1 Escucha, Dios de mi vida, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad.

2 Tú me harás justicia, porque tus ojos ven lo que es recto: 3 si examinas mi corazón y me visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrarás malicia en mí. Mi boca no se excedió 4 ante los malos tratos de los hombres; yo obedecí fielmente a tu palabra, 5 y mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas!

6 Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.


7 Muestra las maravillas de tu gracia, tú que salvas de los agresores a los que buscan refugio a tu derecha. 

Palabras del Predicador (Kohelet) 3


Todo tiene su tiempo

1 Todo tiene su tiempo, hay un momento para todo lo que se quiera debajo del sol.

2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado; 3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo para destruir, y tiempo para construir; 4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo para guardar luto, y tiempo para bailar; 5 tiempo para esparcir piedras, y tiempo para recogerlas; tiempo para abrazarse, y tiempo para separarse; 6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo para guardar, y tiempo para tirar; 7 tiempo para rasgar, y tiempo para coser; tiempo para callar, y tiempo para hablar; 8 tiempo para el amor, y tiempo para el odio; tiempo para hacer guerra, y tiempo para hacer la paz.

La incomprensibilidad de la obra de Dios

9 ¿Qué provecho obtiene el hombre, de tanto trabajar? 10 Yo he visto las cargas que Dios ha puesto sobre los hijos de los hombres para que se ocupen de ellas. 11 El en el momento preciso todo lo formó hermoso; y colocó en la mente del hombre la idea de la eternidad, aun cuando los hombres no alcancen a entender lo que Dios ha hecho y hará en toda su amplitud.

12 He comprendido que nada es mejor para el ser humano que alegrarse, y disfrutar de su vida; 13 y sé que Dios le ha concedido al humano que coma y beba, y disfrute las obras de su trabajo, 14 también he aprendido que todo a lo que Dios ha dado forma será para siempre; nada hay que añadirle y nada se le ha de quitar; y lo hace Dios, para que los hombres le guarden reverencia. 15 Nada existe que no haya existido antes; y nada existirá que no exista ya.

Injusticias de la vida

16 Algo más he visto bajo el sol: donde debiera haber bondad hay impiedad; y en lugar de la justicia hay iniquidad. 17 Y dije en mi corazón: Dios juzgará al hombre honrado y al impío; porque hay un tiempo para todo lo que ocurre y para todo lo que se hace.


18 Dije también en mi corazón: Es así, por la conducta del humano que Dios le pone límites, para que comprenda que él mismo es como los animales. 19 Hombres y animales tienen un mismo destino: como mueren los unos, así mueren los otros, y el aliento de vida es el mismo para todos. Nada de más tiene el hombre que no tenga el animal; porque todo es solo ilusión. 20 Todos terminan en el mismo lugar, porque del polvo surgieron, y al polvo todos volverán.


21 ¿Quién puede asegurar que el espíritu de los hombres ascienda hasta el universo, y que el espíritu del animal baje a las profundidades de la tierra? 22 Por tanto, he comprendido que no hay cosa mejor para el hombre que disfrutar de su trabajo, porque esto es lo que le corresponde; porque ¿quién lo traerá para que vea lo que habrá de ocurrir después de su muerte? 

lunes, 26 de enero de 2015

Libro de la Sabiduría de Yehshua ben Sirac V


La falsa seguridad del rico y del pecador

1 No te fíes de tus riquezas ni digas:Con esto me basta”. 2 No dejes que tu deseo y tu fuerza te lleven a obrar según tus caprichos. 3 No digas: “¿Quién podrá dominarme?”, porque el Padre de la Vida da a cada uno su merecido. 4 No digas: “Pequé, ¿y qué me sucedió?”, porque el Padre de la Vida es paciente. 5 No estés tan seguro del perdón, mientras cometes un pecado tras otro.

6 No digas: “Su compasión es grande; él perdonará la multitud de mis pecados”, porque en él está la misericordia, pero también la ira, y su indignación recae sobre los pecadores. 7 No tardes en volver a Yahvahé Dios, dejando pasar un día tras otro, porque Dios también condena.

8 No te fíes de las riquezas adquiridas injustamente: de nada te servirán en el día del juicio.  

Contra los pecados de la lengua

9 No te dejes llevar por todos los vientos ni vayas por cualquier camino: así obra el pecador que habla con doblez. 10 Sé firme en tus convicciones y que tu palabra sea una sola.

11 Estés siempre dispuesto a escuchar y sé lento para responder. 12 Si sabes, responde a tu prójimo; de lo contrario, quédate callado.

13 Las palabras traen gloria o deshonor, y la lengua del hombre puede provocar su caída.

14 Que no tengan que llamarte murmurador, y no seas insidioso al hablar, porque la vergüenza pesa sobre el ladrón y una severa condena sobre el que habla con doblez.


15 No faltes ni en lo grande ni en lo pequeño, y de amigo, no te vuelvas enemigo, porque la mala fama heredará vergüenza y oprobio: esta es la suerte del pecador que habla con doblez.

Libro del Buen Mensaje del Señor Yehshua (21)

Libro de Yojanán Apóstol



Aparición junto al mar de Tiberíades

1 Después de esto, Yehshua se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así: 2 estaban juntos Shimón Kefa, Tau’ma, llamado el Mellizo, Netan’el, Shimón Cananeo, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3 Shimón Kefa les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “Vamos también nosotros”. Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.

4 Al amanecer, Yehshua estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. 5 Yehshua les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No". 6 Él les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla.

7 El discípulo al que Yehshua amaba dijo a Kefa: “¡Es el Señor!” Cuando Shimón Kefa oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 8 Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. 9 Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan.

10 Yehshua les dijo: “Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar”.

11 Shimón Kefa subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.

12 Yehshua les dijo: “Vengan a comer”. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?”, porque sabían que era el Señor. 13 Yehshua se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 14 Esta fue la tercera vez que Yehshua resucitado se apareció a sus discípulos.

Yehshua y Kefa

15 Después de comer, Yehshua dijo a Shimón Kefa: “Shimón, hijo de Yojanán, ¿me amas más que estos?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Yehshua le dijo: “Apacienta mis corderos”.

16 Le volvió a decir por segunda vez: “Shimón, hijo de Yojanán, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, sabes que te quiero”. Yehshua le dijo: “Apacienta mis ovejas”.

17 Le preguntó por tercera vez: “Shimón, hijo de Yojanán, ¿me quieres?” Kefa se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. Yehshua le dijo: “Apacienta mis ovejas.

18 Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”.

19 De esta manera, indicaba con qué muerte Kefa debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: “Sígueme”.

Futuro de Yojanán

20 Kefa, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Yehshua amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Yehshua y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”

21 Cuando Kefa lo vio, preguntó a Yehshua: “Señor, ¿y qué será de éste?”

22 Yehshua le respondió: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme”.

23 Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Yehshua no había dicho a Kefa: “Él no morirá”, sino: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?”

Conclusión

24 Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.


25 Yehshua hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.

Revelaciones de Hermas 24


El Pastor revela el misterio de las montañas

1 Dijo el Pastor explicándome el misterio de las doce montañas que primero había visto: “Pudiste ver cuán diferentes son cada montaña unas de otras. Has visto que había una montaña negra, y viste también otra que era desolada. 2 Ellas representan aquellos a quienes se predicó la palabra. 3 Los primeros no tienen arrepentimiento, rebeldes a la Palabra, negadores de la Divinidad con odio y desprecio, y, además, 4 perseguidores y opresores de los hijos de Dios. Para ellos en su obstinación no hay perdón.

5 Los segundos son almas estériles de hipócritas y maestros de maldad; en ellos no fructifica la justicia porque están vacíos de la fe y entregado a las ansias de riquezas y poder; 6 sin embargo no han renegado de Dios, ni han perseguido ni oprimido a los hijos de Dios. 7 No obstante, éstos tendrán que trascurrir por nuevos ciclos de vida y tener la oportunidad de encontrar arrepentimiento.

La montaña blanca

8 Le dije al Pastor: “También vi una montaña bien diferente a la primera, porque era del todo blanca y de agradable aspecto ¿qué pueblo representa esta?” 9 Y él me contestó dándome la explicación del significado de aquella montaña: “¿No conoces lo que ha dicho el Señor, que solo los que sean como niños ganarán la gloria de Dios? 10 Pues bien, esa montaña de puro color blanco, son aquellos que renovaron su vida de tal forma que era como si hubieran vuelto a nacer, como niños sus almas son, 11 y no guardan astucia alguna, no conocen lo que es maldad, sino que permanecen siendo niños para siempre. 12 Estos, pues, son recibidos con alegría en la gloria de Dios, porque no contaminaron las enseñanzas recibidas ni corrompieron el Pacto de Dios en nada, sino que 13 siguen siendo niños todos los días de su vida en su mentalidad.

14 Ellos son los que alcanzaron una elevada espiritualidad y crecieron en sabiduría, sin fanatismos, sin vanidades ni orgullo. 15 Todos los de vosotros que alcancen esta condición, siendo como niños que no tienen malicia, serán considerados gloriosos; 16 porque los niños son gloriosos a la vista de Dios, y se hallan primero ante su vista.

17 Aún más. De esa blanca montaña se tomaron piedras que eran muy redondas y no encajaron en la torre. 18 Estos son aquellos que todavía tienen que alejar de ellos lo que queda de la vanidad de sus riquezas y de lo que queda en ellos de soberbia de espíritu, 19 pero que son justos en cuanto a la justicia y dignos en cuanto a las enseñanzas y felices en cuanto sienten amor por todo lo que surgiera del plan universal de Dios.

20 Bienaventurados sois, pues, cuantos habéis ahuyentado la maldad de vosotros y os habéis revestido de inocencia; viviréis bendecidos por Dios más que todos los demás”.

La montaña de espinos y zarzas y la de sonriente vegetación

21 Dije yo entonces: “¿Qué significado tiene aquella otra montaña que vi, llena de espinos y zarzas y aquella otra de sonriente vegetación y se mostraba próspera, llena de ganado y aves de todas clases que se alimentaban de los frutos de esa montañas y mientras más se alimentaban de sus frutos, más florecía la montaña?”

22 Contestó el Pastor: “Mira, se trata de dos tipos de pueblos: los que dudan y tropiezan ante las dificultades de la vida y, afanados por obtener riquezas, se apartan de los seguidores del Camino y se enredan y caen; 23 y aquellos que son sencillos y humildes; que sienten compasión por todos sus hermanos, los humanos 24 y ponen su esperanza en Dios convencidos que de Él, viene la ayuda. 25 Pero os digo a los que sois como los tales — yo, el ángel del arrepentimiento —, permaneced hasta el fin como sois, y vuestra simiente nunca será borrada. 26 Porque el Padre de la Vida os ha valorado, y os ha contado entre su número, y toda vuestra simiente morará con el Hijo de Dios; 27 porque recibisteis dones del Espíritu Santo, por la sencillez de vuestras vidas”.

La montaña de hierba verde y abrupta

28 Y agregó el Pastor: “De las otras montañas ya te hablé antes, pero quiero hablarte de aquella que tenía la hierba verde y era abrupta. 29 Esos son los que han creído pero son lentos para aprender y obstinados, y procuran agradarse a sí mismos, 30 deseando saber todas las cosas y, con todo, no saben nada en absoluto.

31 A causa de su obstinación, el entendimiento se mantuvo alejado de ellos, y entró en ellos una insensatez sin sentido; 32 y se alaban a sí mismos como si tuvieran entendimiento, 33 y desean ser maestros que se han nombrado a sí mismos, aunque carezcan de sentido. 34 Debido, pues, a este orgullo de ellos, aunque se exaltan a sí mismos, han sido vaciados; 35 porque la obstinación y la vana confianza son un demonio poderoso.

36 De éstos, pues, muchos fueron desechados, pero algunos se arrepintieron y creyeron y se sometieron a los que tenían entendimiento, 37 habiéndose dado cuenta de su propia insensatez. 38 Con todo, y para el resto que pertenece a esta clase, se les ofrece arrepentimiento; 39 porque ellos no se hicieron malos, sino más bien insensatos y sin entendimiento. Si éstos, por tanto, se arrepienten, gozarán la gracia de Dios; pero 40 si no se arrepienten, tendrán su morada con las mujeres de negro que obran mal contra ellos”.

La montaña de fuentes de frescas aguas

41 El Pastor extendió su mano para mostrarme la montaña que poseía muchas fuentes de frescas aguas y todos los seres vivientes bebían de esas aguas. Entonces me dijo: “Esta que vez es una montaña santa, pues 42 ella es el pueblo del Espíritu Universal, del Padre, del Hijo y del Bendito Paráclito, los que han sido llamados para transmitir las enseñanzas.

43 Son los apóstoles y los maestros que predicaron la palabra a todo el mundo, y sus continuadores 44 que enseñan la Palabra del Bendecido Yehshua, el Kristo, de manera sobria y pura, sin agregados de hombres, 45 sin retener parte alguna por mal deseo, y sin imponer cargas nacidas de la mente humana. 46 Fueron y son todos los que han andado en el camino recto y en la verdad que viene de la Luz del Paráclito. 47 Estos tendrán asiento entre los ángeles que moran cerca de la Gloria Universal.

48 Pero cuídate de los que se enseñorean como maestros sin tener luz; de los que se llaman siervos fieles del Señor, de los que predican conforme a sus sentimientos y 49 deforman la figura de la Divinidad para presentarle como Dios de rencor, como Dios de castigo que se complace en ponerles pruebas a los hombres para ver si resisten o se quiebran. 50 Cuídate, Hermas de los presbites que hacen negocio de su condición y viven para ocultar su hipocresía y su maldad.

51 Si Dios y nuestro Señor Kristo, que dominan sobre todo el universo y su autoridad prevalece sobre todo el cosmos infinito, 52 no guardan rencor contra aquellos que reconocen sus pecados, sino que el Padre  y el Hijo que solo son uno mismo es misericordioso por los pecadores 53 ¿por qué el hombre, ser mortal y proclive al pecado, guardará rencor contra otro hombre, como si tuvieran poder para destruirle o salvarle?


54 Quien se empeña en juzgar con severidad al hermano que ha caído en errores, 55 sin ofrecerle alientos y esperanzas y consejo de amor 56 y le impone castigos y penitencias como si él tuviera facultad y autoridad cedida por el mismo Dios, 57 echadle a un lado y no le sigáis.

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