Regresamos el lunes 8 de diciembre
Este un mensaje de amor y de inspiración para encontrar a Dios desde una dimension espiritual bajo la iluminación del Dios Verdadero, del Dios de Amor. Búsqueda de Dios sin fanatismo, sin rechazo de la razón, con la inteligencia que Dios concedió al ser humano
viernes, 28 de noviembre de 2014
miércoles, 26 de noviembre de 2014
2 DAVID 10
1 Luego de fallecer David y ser enterrado
en la tierra de sus padres, Shalomom reunió a sus principales servidores y les
dijo: “Escuchen y presten atención a lo que les diré: Antes de entregar su
espíritu David, él me dio estas instrucciones que hoy a ustedes les imparto. 2 Así me dijo David, el rey, que fuera
fuerte y me comportare como un hombre; así nunca faltará un descendiente en el
trono de Yisraeil, siempre que sus hijos observen las prescripciones de Adonai,
nuestro Dios, siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, sus
mandamientos, sus leyes y sus instrucciones.
3 Y David, mi padre me habló de aquellos
que renegaba. Así me dijo de Joab, que se unió a Adoniyah: ‘Obra conforme a tu
sabiduría ─ me dijo ─, y no dejes que sus cabellos blancos bajen en paz al
Abismo’. 4 De Simei, el benjaminita de Bajurim, me
dijo que aún está cerca de mí, el que injurió a mi padre cuando iba a Majanaim,
pero cuando fue a recibir a David que regresaba victorioso sobre las fuerzas
del rebelde Abssalón, el rey le juró que no le haría morir por la espada; 5 sin embargo, considerando que soy sensato,
yo sabré como tratarle para que sus cabellos blancos bajen ensangrentados al
Abismo. Estas son las instrucciones que el rey me diera antes de morir”.
Yoshiyah 3
1 Yoshiyah supo de las grandes revueltas que
ocurrían en Asiria y creyó llegado el momento para iniciar sus planes de
reconquistar el reino del norte, avanzando hasta Samaría y llegar por el sur
hasta Beerseba. 2 Mas primero tenía que unificar
al pueblo bajo una misma religión, y el rollo de Devarim encontrado le sería de
gran utilidad para ese propósito.
Yoshiyah ordena redactar la Torá
3 De este modo fue con Yirmiyahu y le dijo: “¿Acaso
el mensaje de Yahvahé que nos dio Huldá no me advirtió de que yo debía rectificar
el pasado y que yo debiera actuar de acuerdo con la justicia del Dios del
Universo para evitar mayores desgracias? 4 Entonces te encomiendo que amplíes el libro
encontrado, poniendo en él las tradiciones que se han guardado oralmente, así
como las leyes que la Suprema Inteligencia te inspire y aquellas que en su
momento yo te dicte. 5 Así, cuando esté terminado tu
trabajo haremos conocer las leyes dictadas por Yahvahé y sea de obediencia para
todos los descendientes de Ya’acov.
6 Y dijo más Yoshiyah: “Pongamos por escrito
todos los relatos que se cuentan y algunos que ya están escritos para formar
aquellos libros que Moshé nuestro padre no pudo escribir sobre todos los hechos
de Yahvahé desde el inicio de los días 7 y sean consagrados
como inspiración de la Suprema Inteligencia”.
Yoshiyah consagra el Templo
8 Cuando ya se había completado el libro de la
Ley, Yoshiyah ordenó que todos los ancianos de Judá y Jerusalén debían
presentarse ante él; y les dijo: “Hemos reparado el templo y como así se dijo
que la casa de Yahvahé sería establecida por él, hemos encontrado que él
decidió que este templo de Jerusalén sea su casa y la única donde debemos
adorarle y traerle holocaustos; porque en esta, su casa, fue encontrado el
libro de las leyes de Moshé, por siempre bendito”.
9 Luego Yoshiyah, seguido de los ancianos, de
los sacerdotes y de los levitas se dirigió al Templo, y una gran muchedumbre
les seguía. De pie ante las puertas del templo hizo el rey que se leyera el
libro nuevo de la Ley ante todos los que enfrente de él se encontraban. 10 Y dijo Yoshiyah después que se leyera el
libro: “Yo juro por Yahvahé que seguiré sus caminos y guardaré con todo mi
espíritu y mi alma que cumpliré con las leyes que en este libro se han escrito
y 11 ordeno que todos los que habitan en Jerusalén,
en toda Judá y en Benjamin que se obliguen como hijos de Ya’acov por juramento
a cumplir con lo decidido por Adonai, el Dios de sus padres”.
12 A los 14 días del mes de Nisán hizo que se
celebrara el Pesaj y se inmolara la ofrenda del Pesaj. Ordenó luego a los
levitas que enseñaban en todo Yisraeil, diciendo: 13 “Pongan el arca de la alianza dentro de lo
sagrado del templo, para que no vuelvan a cargarla sobre los hombros. Desde
ahora han de servir a Yahvahé, Dios nuestro, y a su pueblo Yisraeil. 14 Sacrifiquen ahora el Pesaj y después de santificarse,
preparen a sus hermanos en la obediencia al Dios del Universo, para que cumplan
con la palabra de Adonai transmitida por medio de Moshé”.
Ambiciones territoriales de Yoshiyah
15 Por aquellos días los embajadores de Judá en
Asiria, le informaron a Yoshiyah que Ninua había sido conquistada por Nabuapla-usur
rey de Babilonia. Y vio el rey esta noticia como un anuncio de buen augurio que
Yahvahé le ofrecía.
16 Llamó Yoshiyah a su ejército y dijo a sus
capitanes: “La hora ha llegado en que quitemos la vergüenza sobre Yisraeil,
porque Yahvahé me ha dado señales y ya Judá no seguirá de vasallo de Asiria”.
17 En ese tiempo el rey de Egipto, Uahibra
Psametiko, logró expulsar a Asiria de Egipto y logró apoderarse de las tierras
de Canaán y allí se fortaleció.
18 El ejército de Judá avanzó al norte ocupando
gran parte de Samaria, pues las fuerzas asirias allí se habían debilitada;
luego volviéndose hacia el sur, el rey ocupó Beerseba, llegando hasta la Shefelah
para conquistar la ciudad de Laquís; luego reconstruyó sus murallas. 19 Entonces se detuvo en la Shefelah porque más
allá aquellas tierras estaban bajo el poder de Egipto y las defendía un
numeroso ejército.
20 Psametiko, rey de Egipto, envió mensaje a
Yoshiyah, preocupado por los avances que hacía el rey de Judá en Samaria, le
exigió vasallaje, tal como había sido de Asiria, porque temía que Nabuapla-usur
se fortaleciera y llegara a ser una amenaza para Egipto. 21 Pero Yoshiyah confiando en el amparo de
Yahvahé no le dio respuesta.
22 Para garantizar sus conquistas y poder avanzar
aún más Yoshiyah envió embajadores a Babilonia para firmar con ellos un pacto
de alianza.
Nekau, nuevo nesu de Egipto
23 En el año 29 del reinado de Yoshiyah, tras la
muerte de Psametiko, su hijo Nekau subió al trono. Tal como había hecho su
padre decidió dar su apoyo al reino de Asiria y comenzó a mirar al rey de Judá,
más que como aliado, como un posible enemigo.
24 Después de todas estas cosas, Nekau rey de Egipto
subió para hacer guerra en Karkemish junto al Eufrates donde se habían retirado
los asirios frente a los ataques de Nabuapla-usur. 25 Yoshiyah al conocer que los egipcios avanzaban
por el norte hacia Karkemish atravesando por tierra de Yisraeil movió su
ejército para impedirles el paso.
26 Y Nekau entonces le envió mensajeros,
diciendo: “¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá y tú contra mí? Yo no vengo a
hacerte hoy, sino que marcho contra Nabuapla-usur, que es un peligro para
Egipto como lo será para Judá”.
Yoshiyah muere en Megiddon
27 Pero Yoshiyah no se retiró, sino que se preparó
para darle batalla, y no atendió a las palabras de Nekau. El rey de Egipto se
enfureció contra Yoshiyah y juró por sus dioses que le aplastaría, y si este no
moría en el campo, le llevaría como cautivo a Tebas. 28 Entonces el ejército de Judá se puso en orden
de batalla en el valle Megiddon. Yoshiyah clamó a Yahvahé diciendo: “Dios
nuestro, yo he abatido a los idólatras en tu nombre, y en tu nombre le di
fuerza a tus leyes y en tu nombre le hago la batalla a estos paganos adoradores
de falsos dioses. 29 Entrégame hoy al
egipcio y que todos conozcan que tú, Yahvahé, eres el Dios de Yisraeil”.
30 El Dios del Universo no es Dios de guerra, ni
Dios de una única nación, sino de toda la tierra y no escuchó la plegaria de
Yoshiyah. El hombre es quien decide su destino y no la Suprema Inteligencia.
31 Cuando Nekau divisó a Yoshiyah que corría en
su carruaje, ordenó a sus flecheros que tiraran sobre él. Una flecha hirió el
pecho del rey de Judá. Al sentirse herido Yoshiyah dijo a sus servidores:
“Sáquenme de aquí, porque estoy herido gravemente”.
32 Los oficiales de Yoshiyah llevaron el
cuerpo del rey en una carreta desde Megiddon hasta Jerusalén, donde murió y lo
enterraron en su tumba. Y todo Judá y Jerusalén
hicieron duelo por él.
martes, 25 de noviembre de 2014
Revelaciones de Hermas 13
Los mandatos: Duodécimo
mandato
1 Continuó hablando el ángel de mi guía:
“Ahora escucha cual es el nuevo mandato que te doy: Aparta de ti todo mal
deseo, y revístete del deseo que es bueno y santo; porque revestido de este
deseo podrás aborrecer el mal deseo, y le pondrás brida y lo dirigirás según
quieras. 2 Porque el mal deseo es salvaje, y sólo se
domestica con dificultad; porque es terrible, y por su tosquedad es muy costoso
a los hombres; 3 más especialmente, si uno de los hijos de
Dios se enreda en él y no tiene entendimiento, le es en extremo costoso.
Además, es costoso a los hombres que no están revestidos del buen deseo, sino
que están enzarzados en esta vida. 4 A
estos hombres, por tanto, los entrega a la muerte”.
5 Pregunté entonces: “¡Oh Señor!, ¿de qué
clase son las obras del mal deseo, que entrega al hombre a la muerte? Dame a
conocer estas obras para que pueda mantenerme alejado de ellas”.
Las
obras mortales del mal deseo
6 Me respondió, diciendo: “Escucha, a
través de qué obras el mal deseo acarrea muerte a los que son hijos de Dios.
Ante todo, el deseo lascivo por la esposa o el marido ajenos, y el ansia de los
extremos de riqueza, de los lujos innecesarios, de bebidas y otros excesos
embriagantes, muchos y necios. 7 ¿Acaso el lujo no es vacuidad y necedad
ante Dios?
8 Estos anhelos, estos deseos, son malos, y
causan la muerte a los que siguen a la Luz de Dios. Porque este mal deseo es un
engendro del espíritu del mal. 9 Por lo tanto, tenéis que absteneros de
los malos deseos, para que, absteniéndoos, podáis vivir para Dios.
10 Pero todos los que son dominados por esos
anhelos, y no los resisten, están expuestos a la muerte del todo; porque estos
deseos son mortales.
11 Tú, en cambio, revístete del anhelo por la
justicia, y habiéndote armado con la sabiduría y la justicia del Kristo y
Señor, resístelos. Porque tener el conocimiento de Dios reside en el buen
deseo. 12 Si el mal deseo te ve armado con la
sabiduría de Dios y le resistes, se irá lejos de ti y no le verás más, pues
teme tus armas. 13 Por tanto, tú, cuando seas recompensado
con la corona de victoria sobre él, ven al anhelo de justicia, y entrégale el
premio de vencedor que has recibido, y sírvele, según ha deseado. 14 Si tú sirves al buen deseo, y estás
sometido a él, tendrás poder para dominar al mal deseo, y someterle, según
quieras”.
Servir
al buen deseo
15 Le interrumpí para pedirle: “Me gustaría
saber, Señor, en qué formas debería servir al buen deseo”.
16 “Presta atención” me dijo; “practica la
justicia y la virtud, la verdad y la sabiduría que te concede la Suprema
Inteligencia, la fe y la mansedumbre, y otros actos buenos; así, 17 practicándolos, serás agradable a de Dios
como hijo suyo, y vivirás para El; sí, y todo el que sirve al buen deseo vivirá
para Dios”.
18 Así completó el ángel del arrepentimiento
los doce mandatos, y me dijo: “Tú tienes estos mandatos; anda en ellos, y
exhorta a los que te escuchan a que se arrepientan y sean puros durante el
resto de los días de su vida. Cumple este ministerio que te encargo, con toda
diligencia, hasta el fin, y habrás hecho mucho. 19 Porque
hallarás favor entre aquellos que están a punto de arrepentirse, y aceptarán
tus palabras. Porque estaré contigo, y yo les constreñiré a que te escuchen y
acojan”.
Guardar
los mandatos
20 Y yo le dije: “Señor, estos mandatos son
grandes y hermosos y gloriosos, y pueden alegrar el alma y espíritu del hombre
que es capaz de observarlos. Pero no sé si estos mandatos pueden ser guardados
por un hombre, porque son muy difíciles de cumplir”.
21 Él me contestó y me dijo: “Si te propones
guardarlos, los guardarás fácilmente, y no serán difíciles; pero si entran
alguna vez en tu mente que no pueden ser guardados por el hombre, no los
guardarás. 22 Pero ahora te digo: si no los guardas,
sino que los descuidas, no tendrás salvación, puesto que ya has pronunciado
juicio contra ti, al pensar y decir que estos mandatos no pueden ser guardados
por el hombre”.
23 Y me dijo estas cosas, muy enojado, de
modo que yo estaba consternado, y en extremo espantado; porque su aspecto
cambió, de modo que un hombre no podía soportar su ira.
24 Y cuando vio que yo estaba perturbado y
confundido, empezó a hablar de modo más amable y jovial, y me dijo: “Necio,
vacío de entendimiento y de ánimo indeciso, ¿no te das cuenta de la gloria de
Dios, lo grande y poderosa y maravillosa que es, que ha generado todo lo que
existe en el mundo por amor al hombre, 25 y le
ha sometido todo lo existente, y le ha dado toda autoridad para que se
enseñoree sobre todas las especies que están sobre la tierra?
26 Si el hombre es señor de todas las especies
originadas por el aliento de Dios y domina todas las cosas, ¿no puede también
dominar estos mandatos? 27 Sí, el hombre que tiene a Dios en su mente
y en su alma puede dominar todas las cosas y también todos estos mandatos. 28 Pero los que tienen a Dios solo en sus
labios, mientras que su mente y su alma están endurecidos y lejos de la Luz del
Universo, para ellos estos mandatos son duros e inaccesibles.
29 Por tanto, vosotros los que sois vacíos y
volubles en la fe, poned a vuestro Dios en vuestra alma y en vuestra mente, y
os daréis cuenta que no hay nada más fácil que estos mandatos, ni más dulce ni
más agradable. 30 Convertíos los que andáis según los
mandamientos del Ahrimán, del Maligno, cuyos mandamientos son difíciles y
amargos y extremosos y disolutos; 31 y no
temáis al Maligno, porque no hay poder en él contra vosotros. 32 Porque yo estaré con vosotros, yo, el
ángel del arrepentimiento, que tiene dominio sobre él. 33 El Ahrimán sólo inspira temor, pero este
temor no es fuerza. No le temáis, pues, y huirá de vosotros”.
El
Maligno no puede dominar a los hijos de Dios
34 Y yo le dije: “Señor, escúchame unas
pocas palabras”. “Di lo que quieras”, me contestó. “Señor”, le dije, “el hombre
está ansioso de guardar el pacto y las enseñanzas de Dios, y no hay uno solo
que no pida al Padre de la Vida que le corrobore en sus mandamientos, y sea
sometido a ellos; pero el Maligno es duro y se enseñorea de ellos”.
35 “No puede enseñorearse de los hijos de
Dios”, dijo él, “cuando ponen su esperanza en El, con toda su inteligencia y toda su fe. 36 El Maligno puede luchar contra ellos,
pero no puede vencerlos. 37 Así pues, si le resistís, será vencido, y
huirá de vosotros avergonzado.
38 Pero todos cuantos sean por completo
vacíos, que teman al Maligno como si él tuviera poder. 39 Cuando un hombre ha llenado suficiente
número de jarras de buen vino, y entre estas jarras hay unas pocas que han
quedado vacías, él se llega a las jarras, y no examina las llenas, porque sabe
que están llenas; sino que examina las vacías, temiendo que se hayan vuelto
agrias. 40 Porque las jarras vacías pronto se
vuelven agrias, y echan a perder el sabor del vino. Así también el Sama’el-Zebut
viene a todos los hijos de Dios para tentarles. 41 Todos
los que tienen una fe completa, se le oponen con poder, y él los deja, no
teniendo punto por el cual pueda entrar en ellos. 42Así
que va a los otros que están vacíos y, hallando un lugar, entra en ellos, y
además hace lo que quiere en ellos, y pasan a ser sus esclavos sumisos.
No
temer al demonio
43 Pero yo, Rapha’el, el ángel del
arrepentimiento, os digo: No temáis al demonio; porque yo fui enviado para
estar con vosotros los que os arrepentís de todo corazón, y para confirmaros en
la fe. 44 Creed, pues, en Dios, vosotros los que
por razón de vuestros pecados habéis desesperado de vuestra vida, y estáis
añadiendo a vuestros pecados, y haciendo que se hunda vuestra vida; 45 porque si os volvéis a Kristo de todo
corazón, y obráis justicia los días que os quedan de vida, y le servís
rectamente según su voluntad, Él os sanará de vuestros pecados anteriores y
tendréis poder para dominar las obras del Maligno.
46 Pero no hagáis ningún caso de las
amenazas de Sama’el el Maligno; porque sus tendones son impotentes, como los de
un muerto. 47 Oídme, pues, y reverenciad a Aquel que
puede hacer todas las cosas para salvar y para destruir, y observad estos mandatos
y viviréis para Dios”.
48 Y yo le dije: “Señor, ahora me siento
fortalecido en todas las ordenanzas del Dios del Universo, porque tú estás
conmigo; y sé que tú vas a aplastar todo el poder de Ahrimán, y nos
enseñorearemos de él y prevaleceremos sobre todas sus obras. Y espero, Señor,
que ahora seré capaz de guardar estos mandamientos que tú has mandado,
capacitado por Dios”.
49 “Los guardarás”, me dijo, “si tu alma y
tu mente son puras ante Dios, sí, y los guardarán todos cuantos purifiquen sus mentes
de los deseos vanos de este mundo y vivan para Dios”.
Plegaria pidiendo misericordia
1 ¿Hasta cuándo me tendrás olvidado, Dios
mío? ¿Eternamente? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?
2 ¿Hasta cuándo mi alma estará acongojada y
habrá pesar en mi corazón, día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo prevalecerá
sobre mí?
3 ¡Mírame, respóndeme, Padre, Dios mío!
Ilumina mis ojos, para que no caiga en el sueño de la muerte, 4 para que mi enemigo no pueda decir: “Lo he
vencido”, ni mi adversario se alegre de mi fracaso.
5 ¡Háblame, Padre de la Vida! Dame tu aliento
para no desfallecer. No me dejes abandonado porque Tú, Luz del Universo, eres mi
refugio y en tu seno busco amparo.
6 ¿Me negarás tu misericordia? ¿Me apartarás
de tu luz porque soy pecador?
7 Yo te imploro perdón por mis errores, por
mis rebeldías; pero conozco que estás lleno de piedad y tendrás misericordia por
mí.
5 Yo confío en tu misericordia: que todo mi ser
se alegre porque me salvaste. ¡Cantaré al Dios de la Vida porque me ha
favorecido!
Dios, protector de los justos
1 Padre Eterno, escucha mis
palabras, atiende a mis gemidos; 2 oye mi clamor, mi Luz y mi Dios, porque te estoy
suplicando.
3 Padre, de madrugada ya
escuchas mi voz: por la mañana te expongo mi causa y espero tu respuesta.
4 Tú no eres Dios que ame la
maldad; ningún impío será tu huésped, 5 ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada. Tú
detestas a los que hacen el mal 6 y confundes a los mentirosos.
¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Dios de la Vida! 7 Al justo que encamina su vida
según tus enseñanzas Tú eres su protector.
8 Pero yo, por tu inmensa
bondad, llego hasta lo agreste del campo donde hay paz bajo el manto de las estrellas,
bajo la iluminación del sol, allí, donde se levanta tu Casa, y me postro ante
tu santa presencia con profunda veneración.
9 Guíame, Oh Suprema
Inteligencia, por tu justicia, porque tengo muchos enemigos: ábreme un camino
llano para librarme de los que desean mi mal, de los que desafían a tu santo nombre.
10 En la boca de mis enemigos no
hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto,
aunque adulan con la lengua. 11 Todo en ellos es mentira y engaño;
aborrecen al humilde y persiguen a los que aman tu justicia.
12 Castígalos, Padre mío, como
culpables, que fracasen sus intrigas; expúlsalos por sus muchos crímenes,
porque se han rebelado contra ti; que tus santos ángeles los acosen sin descanso.
13 Así se alegrarán los que en
ti se refugian y siempre cantarán jubilosos; tú proteges a los que aman tu
Nombre, y ellos se llenarán de gozo.
14 Porque tú, Padre, bendices al
justo, como un escudo lo cubre tu favor.
lunes, 24 de noviembre de 2014
El Camino de los Apóstoles 10
Visión
de Mariam
1 Ya’acov había regresado a Jerusalén en
los días en que Mariam, madre del Señor, languidecía esperando su encuentro con
su hijo amado. Y visitó a Mariam bendiciendo su nombre. 2 Entonces Mariam le comunicó que en una visión
había recibido a Yehshua cubierto de Luz y radiante como un sol que le dijo: 3 “Bienaventurada y Bendita, se aproxima el
día en que dejes tu carne y te hagas luz como los ángeles y puedas ascender
hasta la Gloria del Padre y coronada tu frente con doce estrellas, una por cada
tribu de Yisraeil”.
Asesinato
de Ya’acov
4 Por esos días, Claudio había nombrado a
Herodes Agripa, sobrino de Antipas como rey de los judíos, quien sentía un gran
desprecio hacia los cristianos.
5 Ya’acov, hermano de Yojanán persistía en
predicar en Jerusalén y por toda la Judea. Entonces los fariseos fueron ante
Agripa acusando a Ya’acov de soliviantar al pueblo 6 y el rey ordenó que apresaran a Ya’acov,
donde quiera que estuviera y delante de la gente le traspasaran a espada. 7 Así fue. Los guardias de Agripa se
arrojaron sobre el apóstol y le asesinaron a espadas, mientras Ya’acov, con su
rostro iluminado, sonreía mirando hacia las alturas.
Kefa
detenido por orden de Agripa
8 Al comprobar que esto le agradaba a los
fariseos y a los sadoqueos, Agripa ordenó que prendieran a Kefa. Esto era en
los días de los Ázimos o de los panes sin levadura previos al Pesaj. 9 Cuando detuvieron a Kefa le hicieron
custodiar por cuatro escuadras de cuatro soldados, con la intención de presentarle
delante del pueblo después de la celebración del Pesaj.
Uri’el
libera a Kefa
10 Cuando ya Agripa le iba a presentar ante
el Sanedrín, aquella misma noche Kefa dormía entre dos soldados, atado con dos
cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel. 11 De pronto en medio de la celda se
presentó Uri’el con todo su brillantez. Despertó a Kefa y le ordenó: “Levántate
de prisa”. Entonces las cadenas se desprendieron de los brazos de Kefa.
12 El mensajero de la Luz le dijo entonces:
“Apúrate, ciñe tu ropa, cálzate las sandalias. Cúbrete con tu manto y sígueme”.
13 Obedeció Kefa lo que el ángel del
Todopoderoso le ordenaba, sin discernir que en realidad se trataba de un ángel
y no de una visión en sueños.
14 Pasaron la primera y segunda guardia y
llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. Esta se les abrió por sí
misma. Salieron y anduvieron hasta el final de una calle. Y de pronto el ángel
le dejó. 15 Kefa pensó claramente y dijo: “Ahora me
doy cuenta realmente de que el Señor ha enviado su ángel y me ha arrancado de
las manos de Herodes Agripa y de todo lo que esperaban los fariseos y los
sadoqueos”.
16 No se engañaba Kefa del peligro que
corría, por lo que se fue a la casa de una mujer llamada Mariam, madre de
Yojanán conocido por Marcos. En aquella casa se encontraban muchos discípulos
de Kefa orando. 17 Llamó a la puerta y una sirvienta llamada
Rhode fue a abrirle la puerta; 18 pero reconociendo la voz de Kefa salió
corriendo sin abrir la puerta para dar
aviso de que Kefa estaba a la puerta.
17 Los discípulos no le creyeron pues
pensaban que Kefa podría estar muerto, así que la tomaron por enloquecida. Pero
ella continuaba afirmando que era la voz de Kefa. Entonces ellos dijeron: “Será
su ángel, su espíritu que ha venido a anunciar su muerte”.
18 Kefa entretanto seguía llamando. Al
abrirle, le vieron, y todos se quedaron maravillados. 19 Él les hizo señas con la mano para que
callasen y les contó cómo el Señor le había sacado de la prisión. Y añadió:
“Avisen de lo sucedido a Ya’acov, el pequeño, y a los hermanos”. Luego de un
rato, Kefa se marchó para refugiarse en otro lugar.
20 Al amanecer hubo un gran alboroto entre
los guardias de la prisión buscando por todas partes a Kefa. Agripa ordenó que
le buscaran pero al no encontrarle montó en cólera y dijo: “Alguien de los de
la guardia le dieron ayuda para escapar”. Entonces ordenó que los carceleros
fueran ejecutados. Después abandonó Jerusalén y se dirigió a Cesárea, que antes
era conocida como Torre de Estrato.
Muerte
de Herodes Agripa
21 Estaba Herodes fuertemente irritado con
los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo, se le presentaron y habiéndose
ganado al camarero mayor del rey, solicitaban hacer las paces, pues su país se
abastecía del país del rey.
22 El día señalado Herodes Agripa preparó
una exposición en honor de Cesar, inaugurándolo como un festival para el
Emperador. Y vinieron un gran número de oficiales de alto rango y condición. 23 Al día siguiente, a la salida del sol, se
puso una túnica toda ella de plata y caminó hacia el teatro.
24 Entonces la plata brilló con todo su
esplendor provocando mucho temor y temblor fanático en aquellos que estaban
viendo el espectáculo. De inmediato la multitud clamó a coro: “En el pasado te
hemos honrado como hombre, pero ahora te honramos con una naturaleza superior a
la de cualquier mortal. ¡Es un dios el que habla, no un hombre!” 25 Pero inmediatamente le hirió Uri’el, el
Ángel de la Luz porque no había dado la gloria a Dios y derramado la sangre de
Ya’akov Zebebdi. Agripa sintió un dolor agudo en el vientre y se estremecía en
convulsiones. 26
Sus servidores le llevaron de
inmediato al palacio y pronto corrió el rumor de que su muerte estaba cercana.
Después de cinco días de fuerte dolores murió vomitando.
Conversión
de Gamaliel
27 Entretanto la Palabra se proclamaba,
crecía y se multiplicaba.
28 Bernabé y Saulo volvieron, una vez
cumplido su ministerio en Jerusalén, trayéndose consigo a Yojanán, por
sobrenombre Marcos. 29
Y Marcos era sobrino de
Bernabé y discípulo de Kefa quien le había bautizado.
30 También por aquellos días, Gamaliel aquel
doctor de la Ley que en el Sanedrín defendiera a Kefa y Yojanán, junto con su
hijo y con Nicodemo buscó a los dos apóstoles y cuando dieron con ellos, dijo
Gamaliel: “Hermanos, hemos encontrado que la Verdad se encuentra en las
predicaciones de Yehshua, quien fuera Rabbi bendito por el Padre de la Vida.
Nicodemo siempre fue discípulo del Rabbi, pero hoy venimos ante ustedes para
que nos acepten en su congregación”.
31 Kefa le contestó: “La gracia del Señor ha
descendido sobre ustedes. Yojanán y yo supimos siempre que tú, Gamaliel eras
hombre justo y preparado para recibir al Paráclito. Verteremos agua sobre sus
cabezas y les impondremos las manos rogando que el Espíritu de Luz descienda
sobre ustedes”.
32 Y fueron bautizados y el Paráclito
iluminó sus mentes. Gamaliel y Nicodemo decidieron permanecer en el Sanedrín
pues así podrían ayudar mejor a los seguidores del Camino.
Los Portadores de la Voz (Yejezquel)
1 Dijo Yejezquel: Así habla Adonai, el Dios del
Universo: “Aquí estoy yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para
quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores
no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca
más ellas serán su presa. 2 Porque así habla Yahvahé: ¡Aquí
estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él.
3 Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando
está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las
libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y
tinieblas. 4 Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré
de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las
montañas de Yisraeil, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados
del país. 5 Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar
de pastoreo estará en las montañas altas de Yisraeil. Allí descansarán en un
buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de
Yisraeil. 6 Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré
a descansar. 7 Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la
descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminará a la
que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia”.
8 La Suprema Inteligencia ha dicho por palabra
de sus mensajeros: “Yo les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo
dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un
corazón de carne”.
9 Y habló la Suprema Inteligencia por medio de Yejezquel:
“Esta es mi palabra dice Yahvahé Adonai, que no quiero la muerte del pecador si
no que se arrepienta y viva”.
Yejezquel = Ezequiel
Libro del Buen Mensaje del Señor Yehshua (9)
Libro de Yojanán Apóstol
Curación
de un ciego de nacimiento
1 Al pasar, vio a un hombre ciego de
nacimiento. 2
Sus discípulos le preguntaron:
“Rabbi, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”
3 “Ni él ni sus padres han pecado ─
respondió Yehshua ─; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.
4 Tenemos que trabajar en las obras del que
me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo”.
6 Después que dijo esto, escupió en la
tierra, hizo barro con la saliva y y untó con el barro los ojos del ciego, 7 y le dijo: “Vete, lávate en la piscina de Siloé", que
quiere decir "Enviado". El ciego fue, se lavó y cuando regresó, ya
veía. 8 Los vecinos y los que antes lo habían
visto mendigar, se preguntaban: “¿No es este el que se sentaba a pedir
limosna?”
9 Unos afirmaban: “Es él mismo”. “No ─
respondían otros ─, es uno que se le parece”. Pero él decía: "Soy yo
realmente”.
10 Ellos le dijeron: “¿Cómo entonces se te
han abierto los ojos?”
11 Él respondió: "Ese hombre que se
llama Yehshua hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: Vete a Siloé y
lávate. Yo fui, me lavé y vi”.
12 Ellos le preguntaron: “¿Dónde está ese?”.
Él respondió: “No lo sé”.
El
ciego sanado ante los fariseos
13 El que antes era ciego fue llevado ante
los fariseos. 14
Era el Shabbat cuando Yehshua hizo barro y le abrió
los ojos.
15 Los fariseos a su vez le preguntaron cómo
había recobrado la vista. Él les respondió: “Me puso barro sobre los ojos, me
lavé y veo”.
16 Algunos fariseos decían: “Ese hombre no
viene de Dios, porque no respeta el Shabbat”. Otros replicaban: “¿Cómo un
pecador puede hacer semejantes señales?” Y se produjo una división entre ellos.
17 Entonces dijeron nuevamente al ciego: “Y
tú, ¿qué dices de él, ya que te abrió los ojos?” El respondió: “Que es un
profeta”.
18 Sin embargo, los fariseos y escribas no
querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta
que llamaron a sus padres 19
y les preguntaron: “¿Es este
el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?”
20 Sus padres respondieron: "Nosotros
sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego. 21 Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni
quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Pregúntenle; tiene
bastante edad; puede hablar de sí mismo”.
22 Sus padres decían esto por miedo a los
judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le
reconocía como Mashíaj, quedara excluido de la sinagoga. 23 Por esta razón dijeron: "Tiene
bastante edad, pregúntenle a él".
24 Los judíos llamaron por segunda vez al que
había sido ciego y le dijeron: “Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese
hombre es un pecador”.
25 “Yo no sé si es un pecador ─ respondió ─;
lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo”.
26 Ellos le preguntaron: “¿Qué hizo contigo? ¿Cómo
te abrió los ojos?”
27 Él les respondió: "Ya se los dije y
ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes
quieren hacerse discípulos suyos?”
28 Ellos le llenaron de injurias y le
dijeron: “¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moshé!
29 Sabemos que Dios habló a Moshé, pero no
sabemos de dónde es este”.
30 El hombre les respondió: “Esto es lo
asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me haya abierto los
ojos. 31 Sabemos que Dios no escucha a los
pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad. 32 Jamás se ha oído decir que alguien haya
abierto los ojos de un ciego de nacimiento. 33 Si
este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada”.
34 Ellos le respondieron: “Has
nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?” Y lo echaron.
La ceguera
espiritual
35 Yehshua se enteró de que lo habían echado
y, encontrándose con él, le preguntó: “¿Crees en el Hijo del hombre?”
36 Él respondió: “¿Quién es, Señor, para que
crea en él?”
37 Yehshua le dijo: “Le has visto; el que
está hablando contigo, ése es”.
38 Entonces él exclamó: “Creo, Señor”, y se
postró ante él.
39 Después Yehshua agregó: “Para un juicio he
venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan
ciegos”.
40 Los fariseos que estaban con él oyeron
esto y le dijeron: "¿Acaso también nosotros somos ciegos?"
41 Jesús les respondió: “Si ustedes fueran
ciegos, no tendrían pecado, pero como
dicen: Vemos, su pecado permanece”.
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