miércoles, 24 de septiembre de 2014

2 David


Muerte del hijo de Bathsheba

1 Tal como declarara Nathán, el hijo de David, nacido de fornicación y lujuria con Bathsheba, a los pocos días de su nacimiento enfermó gravemente. 2 Y rogaba David al Padre de la Vida pidiendo por el pequeño y ayunaba y dormía en el piso para expiar su grave culpa. 3 Pero Uri’el fue inflexible en su condena y diez días después el niño moría, dejando en la desesperación a David.

4 Y llevó Uri’el el alma del pequeño al círculo de los goces de los inocentes y de los bendecidos, pues ninguna culpa tenía del pecado de sus padres.

5 La casa de David se contaminaría a partir de aquel momento, de lujuria, incesto, intrigas, y traiciones. 6 Sus hijos se volverían unos contra otros y la espada no se envainaría en sus aposentos. 7 Sama’el, príncipe de los grigori de la Sombra se apartaría de David para incitar a sus enemigos y Yaho’el, el mensajero de la Luz, ya no estaría con él hasta el día de su muerte.

Los hijos de David

8 Ocurrió que David luego de consolarse por la pérdida del hijo que tuvo con Bathsheba, consolaba a su mujer y tuvo relaciones con ella; 9 y Bathsheba concibió de nuevo y le dio a David un nuevo hijo a quien le puso por nombre Jedidías y más tarde se le conocería como Shalomom, por su carácter amable y disposición hacia la Sabiduría.

10 Y muchos fueron los hijos de David y su primogénito se llamó Amnón a quien mucho amaba. Abssalón fue su tercer hijo, tenido con Maacá, hija de Talmai rey de Gesur, la que también le parió una hembra a la que darían el nombre de Thamar, y Adoniyah se llamó su cuarto hijo que tuvo con su esposa Haggith. Fueron veinte los hijos que tuvo David con sus esposas sin contar los que tuvo con sus numerosas concubinas. Los nombres de los hijos de David están recogido en el libro de Crónicas en el viejo libro.

11 Entre todos los hijos de David resaltaban dos de hermosa presencia: Amnón y Abssalón. 12 Ammón era espigado y alto y sus modales elegantes y delicados, pero Amnón era dado a la lujuria sexual que le tentaba el demonio Asmodeo. 13 Abssalón era un hombre alto, de figura hermosa, fortalecido por las prácticas de los ejercicios armados. 14 Y no había en todo Yisraeil ninguno tan alabado por su hermosura como Abssalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto.  Bello era su rostro enmarcado en una hermosa y larga cabellera de color castaño. 15 Abssalón desde temprano sentía el anhelo del poder y del dominio y por ello detestaba a su hermano mayor Amnón.

El incesto de Amnón

16 Sucedió un día que Amnón vio a Thamar, hija de David, y la encontró hermosa y excitante, y hecha ya una mujer, porque hacía mucho que no la veía.

17 Dentro de Amnón creció el deseo y su lujuria era alimentada por Asmodeo que le hablaba en sueños y le hacía saborear el placer de poseerla.

18 Y en Amnón creció su ansiedad hasta enfermarse por Thamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía difícil que ella accediera a acostarse con él. 19 Amnón tenía como confidente a un pariente suyo llamado Jehonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jehonadab era un hombre taimado y de pensamientos torcidos. 

20 Cuando notó la angustia que atormentaba a Amnón por los deseos, Jehonadab le dijo: “Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me dirás qué te ocurre?” 21 Y Amnón le confesó: “Yo deseo a Thamar la hermana de Abssalón mi hermano. Quiero tenerla en mi lecho”.

22 Entonces Jehonadab le dijo: “Habla entonces con tu padre el rey y pídela como esposa, como él te ama seguro te la concede”. Replicó Amnón: “No quiero esposa, solo intento disfrutar su hermoso cuerpo y tomar su virginidad, luego nada me importa de ella”.

23 Jehonadab le dijo: “Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre venga a visitarte, le dices: “Te ruego que venga mi hermana Thamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano”. 

24 Así hizo Amnón y engañó a David cuando vino a visitarle. Y David llamó a Thamar y le dijo: “Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, porque desea que tú le prepares su alimento y se encuentra enfermo en su lecho”.

25 Thamar llegó a casa de su hermano Amnón, y le preparó unos alimentos para que él los comiera. Entonces Amnón la llamó desde la alcoba. 26 Cuando Thamar puso delante de Amnón la comida que había preparado, él le asió con fuerza y la echó sobre su cama, diciéndole que quería poseer su virginidad.

27 Thamar trató de rechazarle sin poder librarse de la fuerza de su hermano, y le imploró: “No, hermano mío, no me tomes por la fuerza; porque no se debe hacer así en Yisraeil. No hagas tal vileza. 28 Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los más perversos en Yisraeil”.

28 Pero Amnón no la escuchaba porque la lujuria le enloquecía y por la fuerza le rasgó la ropa. Gozó de su virginidad por la fuerza. 29 Saciada ya su lascivia, sintió aborrecimiento por Thamar y la arrojó del lecho, diciéndole: “Levántate y vete. No quiero volver a verte”.

30 Llorando en su humillación le gritó Thamar: “Miserable eres, maldito tu nombre sea, porque peor que haberme tomado por la fuerza es lo que ahora haces cuando me arrojas con desprecio”.

31 A empellones la llevó Amnón hasta la puerta y llamó a un sirviente que aguardaba ante su puerta diciéndole: “Toma a esta mujer y échala afuera y luego cierra tras de ella la puerta”.

32 Se encerró Thamar en su aposento,  y echó ceniza sobre su cabeza. Y Abssalón se percató de la angustia y el dolor de su mano y preguntándole logró que ella le dijera lo que había pasado. 33 Abssalón le dijo: “¿Te tomó Amnón, tu hermano? Controla tu dolor y calla, hermana mía; no permitas que se angustie tu corazón por ello; él también es hermano tuyo”. 34 Y se quedó Thamar desconsolada en casa de Abssalón su hermano.


35 Cuando David se enteró de lo que había hecho Amnón con Thamar se enojó mucho, pero nada le dijo a su primogénito. 36 Abssalón guardó silencio y no le dijo a Amnón ni malo ni bueno; pero su odio por el hermano creció aún más y se dijo en su corazón: “Amnón, aborrecible, que gozas de las preferencias de nuestro padre David, tu sangre será lamida por los perros”. 37 Y esperó Abssalón el momento oportuno para cobrar su venganza.

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