Muerte
del hijo de Bathsheba
1 Tal como declarara Nathán,
el hijo de David, nacido de fornicación y lujuria con Bathsheba, a los pocos
días de su nacimiento enfermó gravemente. 2 Y rogaba David al Padre de la Vida pidiendo por el
pequeño y ayunaba y dormía en el piso para expiar su grave culpa. 3 Pero Uri’el fue inflexible
en su condena y diez días después el niño moría, dejando en la desesperación a
David.
4 Y llevó Uri’el el alma del
pequeño al círculo de los goces de los inocentes y de los bendecidos, pues
ninguna culpa tenía del pecado de sus padres.
5 La casa de David se
contaminaría a partir de aquel momento, de lujuria, incesto, intrigas, y
traiciones. 6 Sus hijos se volverían unos
contra otros y la espada no se envainaría en sus aposentos. 7 Sama’el, príncipe de los
grigori de la Sombra se apartaría de David para incitar a sus enemigos y
Yaho’el, el mensajero de la Luz, ya no estaría con él hasta el día de su
muerte.
Los
hijos de David
8 Ocurrió que David luego de
consolarse por la pérdida del hijo que tuvo con Bathsheba, consolaba a su mujer
y tuvo relaciones con ella; 9 y Bathsheba concibió de
nuevo y le dio a David un nuevo hijo a quien le puso por nombre Jedidías y más
tarde se le conocería como Shalomom, por su carácter amable y disposición hacia
la Sabiduría.
10 Y muchos fueron los hijos
de David y su primogénito se llamó Amnón a quien mucho amaba. Abssalón fue su
tercer hijo, tenido con Maacá, hija de Talmai rey de Gesur, la que también le
parió una hembra a la que darían el nombre de Thamar, y Adoniyah se llamó su
cuarto hijo que tuvo con su esposa Haggith. Fueron veinte los hijos que tuvo
David con sus esposas sin contar los que tuvo con sus numerosas concubinas. Los
nombres de los hijos de David están recogido en el libro de Crónicas en el
viejo libro.
11 Entre todos los hijos de
David resaltaban dos de hermosa presencia: Amnón y Abssalón. 12 Ammón era espigado y alto y
sus modales elegantes y delicados, pero Amnón era dado a la lujuria sexual que
le tentaba el demonio Asmodeo. 13 Abssalón era un hombre
alto, de figura hermosa, fortalecido por las prácticas de los ejercicios
armados. 14 Y no había en todo Yisraeil
ninguno tan alabado por su hermosura como Abssalón; desde la planta de su pie
hasta su coronilla no había en él defecto. Bello era su rostro enmarcado en una hermosa y
larga cabellera de color castaño. 15 Abssalón desde temprano sentía el anhelo del poder y del
dominio y por ello detestaba a su hermano mayor Amnón.
El
incesto de Amnón
16 Sucedió un día que Amnón
vio a Thamar, hija de David, y la encontró hermosa y excitante, y hecha ya una
mujer, porque hacía mucho que no la veía.
17 Dentro de Amnón creció el
deseo y su lujuria era alimentada por Asmodeo que le hablaba en sueños y le
hacía saborear el placer de poseerla.
18 Y en Amnón creció su
ansiedad hasta enfermarse por Thamar su hermana, pues por ser ella virgen, le
parecía difícil que ella accediera a acostarse con él. 19 Amnón tenía como confidente
a un pariente suyo llamado Jehonadab, hijo de Simea, hermano de David; y
Jehonadab era un hombre taimado y de pensamientos torcidos.
20 Cuando notó la angustia que
atormentaba a Amnón por los deseos, Jehonadab le dijo: “Hijo del rey, ¿por qué
de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me dirás qué te ocurre?” 21 Y Amnón le confesó: “Yo deseo
a Thamar la hermana de Abssalón mi hermano. Quiero tenerla en mi lecho”.
22 Entonces Jehonadab le dijo:
“Habla entonces con tu padre el rey y pídela como esposa, como él te ama seguro
te la concede”. Replicó Amnón: “No quiero esposa, solo intento disfrutar su
hermoso cuerpo y tomar su virginidad, luego nada me importa de ella”.
23 Jehonadab le dijo: “Acuéstate
en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre venga a visitarte, le
dices: “Te ruego que venga mi hermana Thamar, para que me dé de comer, y
prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano”.
24 Así hizo Amnón y engañó a
David cuando vino a visitarle. Y David llamó a Thamar y le dijo: “Ve ahora a
casa de Amnón tu hermano, porque desea que tú le prepares su alimento y se
encuentra enfermo en su lecho”.
25 Thamar llegó a casa de su
hermano Amnón, y le preparó unos alimentos para que él los comiera. Entonces
Amnón la llamó desde la alcoba. 26 Cuando Thamar puso delante
de Amnón la comida que había preparado, él le asió con fuerza y la echó sobre
su cama, diciéndole que quería poseer su virginidad.
27 Thamar trató de rechazarle
sin poder librarse de la fuerza de su hermano, y le imploró: “No, hermano mío,
no me tomes por la fuerza; porque no se debe hacer así en Yisraeil. No hagas
tal vileza. 28 Porque ¿adónde iría yo con
mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los más perversos en Yisraeil”.
28 Pero Amnón no la escuchaba
porque la lujuria le enloquecía y por la fuerza le rasgó la ropa. Gozó de su
virginidad por la fuerza. 29 Saciada ya su lascivia,
sintió aborrecimiento por Thamar y la arrojó del lecho, diciéndole: “Levántate
y vete. No quiero volver a verte”.
30 Llorando en su humillación
le gritó Thamar: “Miserable eres, maldito tu nombre sea, porque peor que haberme
tomado por la fuerza es lo que ahora haces cuando me arrojas con desprecio”.
31 A empellones la llevó Amnón
hasta la puerta y llamó a un sirviente que aguardaba ante su puerta diciéndole:
“Toma a esta mujer y échala afuera y luego cierra tras de ella la puerta”.
32 Se encerró Thamar en su
aposento, y echó ceniza sobre su cabeza.
Y Abssalón se percató de la angustia y el dolor de su mano y preguntándole
logró que ella le dijera lo que había pasado. 33 Abssalón le dijo: “¿Te tomó Amnón, tu hermano? Controla
tu dolor y calla, hermana mía; no permitas que se angustie tu corazón por ello;
él también es hermano tuyo”. 34 Y se quedó Thamar
desconsolada en casa de Abssalón su hermano.
35 Cuando David se enteró de
lo que había hecho Amnón con Thamar se enojó mucho, pero nada le dijo a su
primogénito. 36 Abssalón guardó silencio y
no le dijo a Amnón ni malo ni bueno; pero su odio por el hermano creció aún más
y se dijo en su corazón: “Amnón, aborrecible, que gozas de las preferencias de
nuestro padre David, tu sangre será lamida por los perros”. 37 Y esperó Abssalón el
momento oportuno para cobrar su venganza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario