lunes, 8 de septiembre de 2014

Hechos de Tobyah 2

Sara ora a Dios

Plegaria de Tobit

1 Entonces Tobit elevó una plegaria al Dios del Universo, diciendo “Tú eres justo, Adonai, y todas tus obras son justas. Todos tus caminos son fidelidad y verdad, y eres tú el que juzgas al mundo. 2 Y ahora, Luz del Universo, acuérdate de mí y mírame; no tengas en cuenta mis pecados y mis errores. Te apartaste de nosotros porque nuestros padres desoyeron tus enseñanzas y hemos sido saqueados y llevados al cautiverio y a la muerte, donde solo recibimos las burlas y el escarnio de las naciones donde hemos sido dispersados.

3 Sí, todos tus juicios son verdaderos. Trátame ahora como mejor te parezca: retírame el aliento de vida, para que yo desaparezca de la tierra y quede reducido a polvo. Más me vale morir que vivir, porque he escuchado reproches injustos y estoy agobiado por la tristeza. 4  Líbrame, Padre de la Vida, de tanta opresión, déjame partir hacia la morada eterna y no apartes de mí tu rostro, Adonai. Es preferible para mí la muerte, antes que ver tanta opresión en mi vida  y seguir escuchando insultos".

5 Escuchó la Suprema Inteligencia la plegaria de Tobit y sintió compasión por él.

La suerte de Sara, hija de Ragüel

6 Aquel mismo día en Hagmatana, en tierra de Maada, una doncella se lamentaba de su triste suerte; porque era insultada hasta por las esclavas de su padre. Su nombre era Sara y era hija de Ragüel, pariente de Tobit. Las esclavas la acusaban de matar a los hombres con los que Sara se había desposado. 7 Siete veces se había casado y ninguno le había dado su nombre, porque uno tras otro murieron antes de que llegaran a poseerla en el lecho. Era el perverso grigori de las tinieblas, el mensajero de la Sombra, Asmodai quien hacía que los esposos de Sara murieran, pues su propósito era enturbiar el nombre de Ragüel que era hombre justo, haciendo que su hija se quitara la vida. Por eso Asmodai incitó a unas esclavas cuando Sara les reprendiera por falta en los servicios; ellas le dijeron: 8 “Que tus maridos hayan muerto no es razón para que nos castigues. ¡Ve a reunirte con ellos y que jamás veamos ni a un hijo ni a una hija tuyos!”

9 Aquel día, Sara se entristeció mucho, se puso a llorar y subió a la habitación de su padre, con la intención de ahorcarse. Pero luego pensó: “¿Y si esto da motivo a que insulten a mi padre y le digan: Tú no tenías más que una hija querida, y ella se ha ahorcado por sus crímenes, siendo yo inocente? 10 No quiero que por culpa mía mi anciano padre baje a la tumba lleno de tristeza. Mejor será que no me ahorque, sino que pida a Dios que me haga morir. Así no oiré más insultos en mi vida”.

Oración de Sara

11 Entonces, extendiendo los brazos hacia la ventana, Sara clamó al Padre de la Vida, diciendo: “¡Bendito seas, Dios misericordioso, y bendito sea tu Nombre para siempre!  ¡Que todas tus obras te bendigan eternamente!  12 Ahora yo elevo mi rostro y mis ojos hacia ti.

13 ¡Líbrame de esta tierra, para que no oiga más insultos!

14 Tú sabes, Padre Eterno, que yo he permanecido doncella, porque ningún hombre me ha tocado; 15 no he manchado mi nombre ni el nombre de mi padre, en el país de mi destierro. Soy la única hija de mi padre; él no tiene otro hijo que sea su heredero, ni tiene hermanos ni pariente cercano a quien darme como esposa. 16 Ya he perdido siete maridos, ¿por qué debo vivir todavía? Si no quieres hacerme morir, Padre, mírame y compadécete de mí, para que no tenga que oír más insultos”.

17 La Suprema Inteligencia escuchó con bondad el ruego de Sara y tuvo piedad de ella. Decidió la Luz del Universo enviar a su Mensajero Rapha’el para cuidar de Tobit y de Sara y librar a Tobit de la ceguera y a Sara del demonio Asmodai, para que ambos pudieran contemplar la luz de la vida que proviene de la Suprema Inteligencia.

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