miércoles, 3 de septiembre de 2014

Los Libertadores Shophetim 2


1 Yehoshúa fue enterrado en la heredad de Timnat-sera que le había tocado en el territorio de su tribu, la tribu de Efrayim; y todas las tribus de Yisraeil le lloraron porque había sido cabeza elevada y conductor poderoso en las batallas. 2 Entonces las tribus, con sus jefes de familias, se dispersaron por todo el territorio que se extendía a un lado y otro del Jordán y desde el mar Yam Hamelaj que es el mar salado, hasta el monte Baal-Hermón.

3 Cada tribu vivía según sus propias leyes y ahora no existía ninguno que las unificara. Y ellos estaban en medio de pueblos que les miraban con recelo: los filisteos con sus cinco príncipes y todos los cananeos, los sidonios pueblos de pescadores, los hititas, los perizitas en medio de Efrayim y de Menasheh, los jivitas y los jebuseos, que habitaban en la montaña del Líbano, desde el monte de Baal Hermón hasta la Entrada de Jamat. 4 Y toda la generación de tiempos de Yehoshúa ya había desaparecido y las nuevas generaciones solo conocían los relatos que hacían los ancianos sobre los triunfos de Yisraeil. 5 Y muchos ya no conocían a Yahvahé y se inclinaban ante los baales cananeos y los ídolos filisteos.

6 Y eran débiles, sin el vigor de los guerreros de Yehoshúa y sufrían frecuentes ataques de salteadores, que les despojaban y no tenían medios para oponerles resistencias a las ciudades enemigas que tenían a su alrededor.

7 Me habló el divino Gavri’el y me dijo: “Hijo de la Tierra, solo existe la fe cuando es formulada bajo palabra de sabiduría; cuando no se impone por medio del temor. 8 Cuando creer es solo costumbre, como herencia paterna recibida, y no como enseñanza viva, comprendida y aceptada, la fe es débil. 9 No se puede adorar a Dios como se adoran a los ídolos, solo con ritos y manifestaciones externas. La adoración a la Suprema Inteligencia requiere experimentarse espiritualmente. 10 Aquel pueblo convirtió a Yahvahé en un dios tribal y así le adoraron, por eso sus descendientes olvidaron su nombre y comenzaron a adorar a los ídolos. 11 Dios no es visible y el hombre, sino tiene el apoyo de la sabiduría, necesita imagen para creer, porque solo cree en lo que ve”.

12 Decidió entonces la Suprema Inteligencia que sus mensajeros eligieran hombres sensatos que aún adoraban su nombre para juzgar al pueblo y dirigirles su palabra. 13 Y dijo la Suprema Inteligencia: “Elijan entre los hombres de Yisraeil aquellos pocos fieles a mi palabra y sean llamados shophetim, jueces del pueblo y liberadores que los salve de las acechanzas de los salteadores”.

14 Pero los israelitas no escuchaban a los shophetim, sus jueces, sino que se prostituían, yendo detrás de los ídolos, de Astoret, de Dagan y de Baal ante los cuales se postraban; porque eran ignorantes y porfiados.


15 El rey de Aram-Naharaim se levantó contra las tierras de Judá y de Shimeón e impuso sobre ellas su dominio durante ocho años humillando a los israelitas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total