1 Cantaré eternamente el amor del Dios
de la Vida, proclamaré su fidelidad por todas las generaciones.
2 Porque Tú has dicho: "Mi amor se
mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en la extensión”.
3 ¿Quién es comparable a Ti? ¿Quién
entre los nacidos se puede comparar contigo? 4 Padre, Dios del universo, ¿hay
alguien como tú? Tú eres fuerte y estás rodeado de justicia y amor. 5 Tuyo es
el universo, tuya la tierra; tú cimentaste el mundo y todo lo que hay en él; 6
la Justicia y el Derecho son la base de tu grandeza, el Amor y la Fidelidad te
preceden.
7 ¡Feliz la congregación que sabe
aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro; 8 se alegrarán sin cesar en
tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia.
9 Porque tú eres su gloria y su fuerza;
con tu favor, acrecientas nuestras fuerzas. 10 Sí, el Dios eterno es nuestro
escudo, el Santo del mundo y del universo es realmente nuestro conductor.
11 Cuando te encontramos, Tú nos
dijiste: “El enemigo no te aventajará, ni podrán oprimirte los malvados; 12 yo aplastaré a tus adversarios y golpearé
a los que te odian”.
13 Entonces te diremos: “Tú nuestro mi
padre, nuestro Dios, nuestra Roca de salvación”.
14 No olvides tu promesa, Dios de mi
vida, cuando me acosen potencias y violentos, cuando quieran robar mi alma,
cuando quieran hacer guiñapos de mí.
15 Recuerda, Padre, qué corta es mi vida
y qué efímeros son los humanos, escogidos por ti de entre las bestias. Nadie
podrá escapar al fin de sus días.
16 Ven en mi auxilio cuando sufra
afrentas, cuando sin motivos, reciba insultos.
17 Tu amor me librará. Tu justicia me
levantará sobre los nidos de serpientes.
18 Bendito sea eternamente tu nombre
impronunciable por lengua humana. Amén

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