miércoles, 17 de septiembre de 2014

Libro del Bendecido Yehshua llamado el Mashíaj – Kristo 23


La ofrenda de la viuda

1 Muy temprano en la mañana Yehshua volvió a Jerusalén. Entró en el Templo y vio como unos fariseos acomodados daban su ofrenda para el Templo. 2 Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y preguntó a sus discípulos: “¿Quién de estos que han hecho sus ofrendas fue quien más dio?” 3 Como ellos no supieron qué responderles, Yehshua les dijo: “Ciertamente esa pobre mujer es la que más ha dado, porque los otros dieron lo que les sobra, 4 mas ella, de su pobreza se ha quitado las dos monedas con las que podría haberse comprado un pan de cebada”.

Dios no necesita templos

5 Como algunos de sus discípulos hablaban de la magnificencia del Templo y de sus adornos con hermosas piedras labradas y ofrendas votivas, Yehshua les dijo: 6 “El Padre de la Vida no necesita edificios majestuosos para ser adorado. ¿Ven este gran Templo?; les aseguro que será echado sobre el suelo y solo de él quedará un montón de piedras esparcidas. 7 Todo será destruido como será destruida la vanidad de los poderosos”.

Profecía sobre Jerusalén

8 Shimón el Kananay, llamado también el Zelote, le preguntó a Yehshua: “Dinos, Rabbi, ¿Cuándo sucederá esto que nos acabas de anunciar?” 9 Yehshua le contestó diciendo: “Todo esto sucederá después que al Hijo del Mundo se le haya preferido antes que al Hijo de la Luz. No habrá pasado esta generación sin que antes se cumpla lo que les adelanto.

10 Antes de que llegue ese momento, ustedes habrán predicado a las naciones la buena nueva y serán perseguidos por mi causa. 11 ¡Cuídense ustedes! Porque la gente los entregará y los llevará a juicio. Los golpearán en las sinagogas y los llevarán  ante jueces y gobernantes. Ustedes darán testimonio de mí ante ellos.

12 Cuando los arresten y lleven a juicio, no se preocupen por lo que van a decir. Sólo digan lo que Dios les dé para decir en ese momento. No serán ustedes los que estén hablando, sino el Paráclito, el Espíritu Santo que hablará por ustedes.

13 Entonces cuando vean la abominación  mancillando el Lugar Santo, verán que Jerusalén será estremecido y el Templo derribado, por cuanto el pueblo no escuchó la voz de la Verdad y se dejaron seducir por falsos Mashíajs; 14 porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: ‘Yo soy el Mashíaj’. Sobre aviso les pongo y no se dejen engañar.

15 Se levantará espada contra espada. Así profetizó Yirmiyahu: 16 Los profetas que profetizan en Nombre de la Suprema Inteligencia sin que les haya enviado ¡Por la espada y el hambre serán aniquilados esos profetas! Y aquellos a quienes ellos profetizan, serán arrojados por las calles de Jerusalén, a consecuencia del hambre y de la espada, sin que haya nadie para enterrarlos, ni a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos ni a sus hijas. Porque el Padre del Universo derramará sobre ellos su propia maldad. 17 Escuchen y guarden mis palabras, aquellos que no escucharon la voz de la Verdad serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los idólatras, hasta que el tiempo de los idólatras llegue a su cumplimiento. 18 Entonces los que estén en Judea, que huyan inmediatamente hacia las montañas. 19 El que esté en la azotea, que no baje para sacar sus cosas. 20 El que esté trabajando en el campo, que no regrese por su ropa. ¡Pero, ay de las mujeres que estén embarazadas y las que estén amamantando! 21 Pidan al Padre para que nada de esto suceda en el invierno. Porque esos días estarán llenos de espanto y de angustias”.

La llegada del Tiempo de los tiempos

21 Mariam le preguntó a Yehshua: “Dinos entonces si esos serán los días del Tiempo de los tiempos”. Yehshua le contestó: 22 “Esos días serán de duras pruebas pero no marcarán la llegada del Tiempo de los Tiempos. 23 Cuándo será el Tiempo de los Tiempos, nadie lo sabe, no lo saben ni los ángeles de Dios, ni el Hijo de la Luz, solo el Padre de la eternidad lo conoce y lo revelará en su momento”.

24 “Los hombres se creen sabios pero extravían su ciencia; entonces, ¿cómo va a ser contado entre los sabios el que, después de haber andado por la senda que conduce a la vida futura, dirige sus pasos hacia la vida de este mundo? 25 Cuando en sus delirios los hombres se aparten del principio rector del Universo y pongan en peligro su propia existencia llegará el Tiempo de los Tiempos 26 y entonces vendrá el Hijo de la Luz inesperadamente, como el relámpago en la noche que sale del oriente y brilla hasta el occidente, y rescatará al resto que se ha mantenido fiel a la Verdad.

27 Hay señales que tienen que observar: Oirán hablar de guerras y de rumores de guerras;  se levantará nación contra nación y reino contra reino. 28 En muchas partes se producirán hambrunas y conocerán de terremotos y convulsiones de la tierra; más todavía no es el Tiempo de los Tiempos. 29 Todo esto no será más que el comienzo de los dolores del parto.

30 Muchos morirán por las guerras, por epidemias y por cataclismos y los hombres se traicionarán y se odiarán los unos a los otros, 31 porque aumentará la maldad y se enfriará el amor. 32 Que nadie sea engañado porque aparecerán falsos profetas en aquellos tiempos y muchos falsos Mashíajs que engañarán a muchos y poseerán dominio sobre naciones. 33 Y verán a aquellos que negarán la divinidad del Hijo de Dios.

34 Y los falsos profetas y los que niegan al verdadero Mashíaj harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. Pero ustedes tengan cuidado: yo los he prevenido de todo: 35 Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que el Tiempo de los Tiempos no caiga de improviso sobre ustedes 36 como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. Porque así dijo el profeta, y esta palabra se cumplirá: No escuchen las palabras de los falsos profetas que profetizan para ustedes: no hacen más que ilusionarlos, lo que dicen son visiones de su imaginación, no lo que sale de la boca del Padre del Universo.

37 Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas parecerán que caen del cielo; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. 38 Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.

39 Cuando venga el Hijo de la Luz, sucederá como en tiempos de Noaj. 40 En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noaj entró en el arca; 41 y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo de la Luz.

42 Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante del Hijo de la Luz”.

Yehshua habla sobre la resurrección de los muertos

43 Algunos de los sadoqueos que servían en el Templo se presentaron ante Yehshua. Ellos en su doctrina rechazan la resurrección y le dijeron a Yehshua: 44 “Rabbi, Moshé escribió en la Ley que si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, se case con la viuda para darle descendencia. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. 45 El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. 46 Finalmente, también murió la mujer. 47 Decláranos, ¿de quién será esposa, cuando llegue la resurrección, porque los siete la tuvieron por mujer?”

48 Yehshua les contestó: “Ustedes no han comprendido el plan de vida del Padre. En esta esfera de la vida terrena, los hombres y las mujeres se unen para la procreación y así continuar la existencia. 49 Pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán; porque tendrán vida eterna y no requieren reproducirse para asegurar la existencia. 50 Ellos no pueden morir, entonces sus cuerpos materiales desaparecerán y ellos se revestirán de un cuerpo semejante al de los ángeles y son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección.

51 ¿Hablan de Moshé sin entender lo que él hizo claro con su relato de la zarza?, cuando el Mensajero de la Luz hablando por la Suprema Inteligencia dijo: ‘Soy el Dios de Abraham, de Yitzchak, de Ishma’el  y de Ya’acov’. 52 Porque el Padre no es Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él”

El primer mandamiento de Dios

53 Entonces algunos escribas maestros de la Ley que le escuchaban dijeron: “Has hablado sabiamente, Rabbi”; 54 y otro de los escribas se acercó y le preguntó a Yehshua: “¿Cuál es el primero de los mandamientos?”

55 Yehshua le respondió: “El primero es: Escucha, Yisraeil: Adonai, nuestro Dios es el único Señor; 56 y tú amarás a Adonai, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. 57 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos”.

58 El escriba le dijo: “Muy bien, Rabbi, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, 59 y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios”.

60 Al ver Yehshua que el escribano había respondido correctamente, le dijo: “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. 61 Y agregó Yehshua: “Por esto les digo, nunca estén contentos, sino cuando miren a su hermano con amor”.

Los judíos helenizados quieren conocer a Yehshua

62 Unos judíos helenizados que habían ido a Jerusalén a celebrar el Pesaj se acercaron a Filíppos, a quien conocían, diciendo: “Quisiéramos conocer al Kazeguetai (esto es Rabbi en griego) llamado Yehshua”. 63 Filíppos entonces fue a buscar a Andras y los dos fueron a decirle a Yehshua que aquellos griegos querían conocerle. Entonces los griegos se presentaron ante Yehshua e inclinando las frentes ante él, 64 le dijeron: “Ya podemos sentirnos satisfechos, pues te hemos visto y quisiéramos servirte porque hemos comprendido que tú eres en verdad el Kristo esperado”.


65 Entonces Yehshua dijo: “Si alguno me sirve, sígame; y si está dispuesto a soportar mi carga, donde yo vaya, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará”.

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