martes, 2 de septiembre de 2014

DAVID IX


Abner proclama a Is-boset como rey de Yisraeil

1 Al enterarse David de la muerte de Saúl y de su amado Yehonathan lloró amargamente y exclamó: “¡Cuánto dolor siento por ti, Yehonathan, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor de las mujeres”. 2 Luego con sus seiscientos guerreros salió para Hebrón y allí el pueblo lo proclamó rey sobre Judá. 2 Pero  Abner, jefe del ejército de Saúl, en Galaad había proclamado como rey de Yisraeil a Is-boset, hijo de Saúl.

3 Abner, no obstante, quería ser quien tuviera el poder en Yisraeil aprovechando que Is-boset era débil. Tomó como esposa a Rispá que había sido concubina de Saúl. 4 Por su afán de poder hubo una larga guerra entre Yisraeil y Judá. Mientras duraba la guerra Abner afianzaba su posición sobre Yisraeil. 5 Sin embargo Is-boset, hijo de Saúl se molestó porque Abner había tomado a la concubina de Saúl, pues ella debía ser mujer de quien heredara el trono; así le dijo: “¿Por qué tomaste la que fue mujer de mi padre sin respetar mi derecho?”

6 Abner furioso le contestó: “¿Soy acaso un perro de Judá para que me trates a patadas? Después de todo lo que hice por tu padre Saúl, por su familia y por sus amigos al no entregarlos a David, ¿es mi recompensa que me culpes por lo de esta mujer? 7 ¡Que Dios me castigue y aun me mate si no hago todo lo posible para ayudar a David a que consiga lo que Shamu’el le prometió! 8 Voy a tomar el reino de Saúl y entregárselo a David. Voy a establecer el reino de David sobre Yisraeil al igual que sobre Judá, todo el territorio desde Dan en el norte hasta Beerseba en el sur”. 9 Is-boset no se atrevió a decir ni una sola palabra más, porque tenía miedo de lo que Abner pudiera hacer.

David exige que le devuelvan su esposa

10 Entonces Abner envió mensajeros a decirle a David: “¿Acaso no te pertenece toda la tierra? Has conmigo un pacto solemne y ayudaré a que todo Yisraeil se ponga de tu parte”. 11 David le respondió: “Muy bien pero no negociaré contigo a menos que cuando vengas me traigas a mi esposa Mical, hija de Saúl”. 12 Además David envió un mensaje a Is-boset, hijo de Saúl exigiéndole que le devolviera a su esposa Mical hija de Saúl quien se la había quitado a David y entregado como mujer a uno de sus servidores llamado Palti.  13 Entonces Is-boset quitó a Mical de su marido Palti. 14 Palti la siguió largo trecho, llorando todo el camino, por eso Abner le dijo: “¡Regresa a tu casa!” Así que Palti volvió a casa.

15 Mientras tanto, Abner había consultado con los ancianos de Yisraeil y les dijo: “Desde hace tiempo ustedes han querido hacer a David su rey. 16 ¡Ahora es el momento!” 17 Después se fue a Hebrón para decirle a David que todo el pueblo de Yisraeil y de Benjamín aceptaban apoyarlo.

Joab asesina a Abner

18 Cuando Abner y veinte de sus hombres llegaron a Hebrón, David los recibió con un gran banquete. 19 Luego Abner propuso a David: “Permite que vaya y convoque a todo Yisraeil a una asamblea para que apoye a mi señor, el rey. Los israelitas harán un pacto para declararte como rey, y así gobernarás con toda libertad”. 20 Así que David despidió a Abner en paz. Sin embargo Abner fraguaba en su mente traicionar a David y al hijo de Saúl, Is-boset.

21 Acababa David de despedir a Abner cuando Joab y algunas de las tropas de David regresaron de una incursión y traían un gran botín. 22 Cuando Joab llegó, le dijeron que Abner acababa de visitar al rey y que David lo había enviado en paz. 23 Entonces Joab fue de prisa a ver a David y le preguntó: “¿Qué has hecho? ¿Qué pretendes al dejar ir a Abner? 24 ¡Sabes perfectamente bien que vino para espiar y averiguar todo lo que estás haciendo!”

25 Con eso Joab dejó a David y envió mensajeros para que alcanzaran a Abner y le pidieran que regresara. Ellos lo encontraron junto al pozo de Sira y lo trajeron de regreso, sin que David supiera nada. 26 Cuando Abner llegó de nuevo a Hebrón, Joab lo llevó aparte, a las puertas de la ciudad, como si fuera a hablar en privado con él. Pero lo apuñaló en el estómago.

David lamenta la muerte de Abner

27 Esta acción disgustó a David y dijo entonces: “Juro por Yahvahé que yo y mi reino somos inocentes para siempre de este crimen cometido contra Abner”. 28 David les dijo a Joab y a todos los que estaban con él: “Rásguense la ropa, pónganse tela áspera y hagan duelo por Abner”. El rey David en persona caminó detrás del cortejo fúnebre hasta la tumba. 29 Así que enterraron a Abner en Hebrón, y el rey y todo el pueblo lloraron junto a la tumba.


30 Esto agradó mucho a los israelitas. De hecho, todo lo que el rey hacía les agradaba. 31 Así que todos en Judá y en Yisraeil comprendieron que David no era responsable de la muerte de Abner.

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