Abner
proclama a Is-boset como rey de Yisraeil
1 Al enterarse David de la muerte de Saúl
y de su amado Yehonathan lloró amargamente y exclamó: “¡Cuánto dolor siento por
ti, Yehonathan, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa
que el amor de las mujeres”. 2 Luego con sus seiscientos guerreros
salió para Hebrón y allí el pueblo lo proclamó rey sobre Judá. 2 Pero Abner, jefe del ejército de Saúl, en Galaad
había proclamado como rey de Yisraeil a Is-boset, hijo de Saúl.
3 Abner, no obstante, quería ser quien
tuviera el poder en Yisraeil aprovechando que Is-boset era débil. Tomó como
esposa a Rispá que había sido concubina de Saúl. 4 Por su afán de poder hubo una larga
guerra entre Yisraeil y Judá. Mientras duraba la guerra Abner afianzaba su
posición sobre Yisraeil. 5 Sin embargo Is-boset, hijo de Saúl se
molestó porque Abner había tomado a la concubina de Saúl, pues ella debía ser
mujer de quien heredara el trono; así le dijo: “¿Por qué tomaste la que fue
mujer de mi padre sin respetar mi derecho?”
6 Abner furioso le contestó: “¿Soy acaso
un perro de Judá para que me trates a patadas? Después de todo lo que hice por
tu padre Saúl, por su familia y por sus amigos al no entregarlos a David, ¿es
mi recompensa que me culpes por lo de esta mujer? 7 ¡Que Dios me castigue y aun me mate si
no hago todo lo posible para ayudar a David a que consiga lo que Shamu’el le
prometió! 8 Voy a tomar el reino de Saúl y
entregárselo a David. Voy a establecer el reino de David sobre Yisraeil al
igual que sobre Judá, todo el territorio desde Dan en el norte hasta Beerseba
en el sur”. 9 Is-boset no se atrevió a decir ni una
sola palabra más, porque tenía miedo de lo que Abner pudiera hacer.
David
exige que le devuelvan su esposa
10 Entonces Abner envió mensajeros a
decirle a David: “¿Acaso no te pertenece toda la tierra? Has conmigo un pacto
solemne y ayudaré a que todo Yisraeil se ponga de tu parte”. 11 David le respondió: “Muy bien pero no
negociaré contigo a menos que cuando vengas me traigas a mi esposa Mical, hija
de Saúl”. 12 Además David envió un mensaje a
Is-boset, hijo de Saúl exigiéndole que le devolviera a su esposa Mical hija de
Saúl quien se la había quitado a David y entregado como mujer a uno de sus
servidores llamado Palti. 13 Entonces Is-boset quitó a Mical de su
marido Palti. 14 Palti la siguió largo trecho, llorando
todo el camino, por eso Abner le dijo: “¡Regresa a tu casa!” Así que Palti
volvió a casa.
15 Mientras tanto, Abner había consultado
con los ancianos de Yisraeil y les dijo: “Desde hace tiempo ustedes han querido
hacer a David su rey. 16 ¡Ahora es el momento!” 17 Después se fue a Hebrón para decirle a
David que todo el pueblo de Yisraeil y de Benjamín aceptaban apoyarlo.
Joab
asesina a Abner
18 Cuando Abner y veinte de sus hombres
llegaron a Hebrón, David los recibió con un gran banquete. 19 Luego Abner propuso a David: “Permite
que vaya y convoque a todo Yisraeil a una asamblea para que apoye a mi señor,
el rey. Los israelitas harán un pacto para declararte como rey, y así gobernarás
con toda libertad”. 20 Así que David despidió a Abner en paz.
Sin embargo Abner fraguaba en su mente traicionar a David y al hijo de Saúl, Is-boset.
21 Acababa David de despedir a Abner
cuando Joab y algunas de las tropas de David regresaron de una incursión y
traían un gran botín. 22 Cuando Joab llegó, le dijeron que Abner
acababa de visitar al rey y que David lo había enviado en paz. 23 Entonces Joab fue de prisa a ver a David
y le preguntó: “¿Qué has hecho? ¿Qué pretendes al dejar ir a Abner? 24 ¡Sabes perfectamente bien que vino para
espiar y averiguar todo lo que estás haciendo!”
25 Con eso Joab dejó a David y envió
mensajeros para que alcanzaran a Abner y le pidieran que regresara. Ellos lo
encontraron junto al pozo de Sira y lo trajeron de regreso, sin que David
supiera nada. 26 Cuando Abner llegó de nuevo a Hebrón,
Joab lo llevó aparte, a las puertas de la ciudad, como si fuera a hablar en
privado con él. Pero lo apuñaló en el estómago.
David
lamenta la muerte de Abner
27 Esta acción disgustó a David y dijo
entonces: “Juro por Yahvahé que yo y mi reino somos inocentes para siempre de
este crimen cometido contra Abner”. 28 David
les dijo a Joab y a todos los que estaban con él: “Rásguense la ropa, pónganse
tela áspera y hagan duelo por Abner”. El rey David en persona caminó detrás del
cortejo fúnebre hasta la tumba. 29 Así que enterraron a Abner en Hebrón, y
el rey y todo el pueblo lloraron junto a la tumba.
30 Esto agradó mucho a los israelitas. De
hecho, todo lo que el rey hacía les agradaba. 31 Así
que todos en Judá y en Yisraeil comprendieron que David no era responsable de
la muerte de Abner.

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