domingo, 7 de septiembre de 2014

DAVID X


1 Cuando Is-boset, el hijo de Saúl, se enteró de la muerte de Abner en Hebrón, se acobardó y todo Yisraeil quedó paralizado de miedo.

2 Había dos hermanos, Baana y Recab, que eran oficiales del ejército de Is-boset. Estos hombres estaban llenos de codicia y meditaron un plan criminal contra el hijo de Saúl que Sama’el les inspiraba y pensaron que David les recompensaría si eliminaban al rey de Yisraeil. 3 Así Recab y Baana fueron a la casa donde Is-boset dormía la siesta y sigilosamente se introdujeron en la casa y llegaron sin ser vistos hasta el dormitorio de Is-boset.

4 Aprovechando que el hijo de Saúl dormía, lo golpearon, lo mataron y le cortaron la cabeza. Luego tomaron la cabeza y huyeron durante la noche a través del valle del Arabá. 5 Cuando llegaron a Hebrón le presentaron la cabeza de Is-boset a David y exclamaron: “¡Mira! Aquí está la cabeza de Is-boset, el hijo de tu enemigo Saúl, quien intentó matarte. ¡Yahvahé le ha dado hoy a mi señor el rey  la venganza sobre Saúl y toda su familia!”

6 Pero David les dijo a Recab y a Baana: “¿Acaso he de recompensar a asesinos que le dieron muerte a un inocente mientras estaba dormido? Responsables les hago de su sangre y les condeno a morir y que el Padre del Universo les juzgue y les de lo que merecen”. David dio orden de que le mataran. Y los guardias de David les mataron y les cortaron las manos y los pies.


7 Junto al estanque de Hebrón fueron colgados los cuerpos de Recab y de Baana y de inmediato Sama’el se apoderó de sus espíritus. La cabeza de Is-boset, hijo de Saúl fue enterrada en la tumba de Abner, en Hebrón.

8 Después de muerto Is-boset las tribus de todos los territorios de Judá y Yisraeil proclamaron a David como único soberano. David entonces estableció su trono en Jerusalén.

9 Para agradar a Yahvahé, David trasladó el arca de la alianza a Jerusalén, la Ciudad de David y lo hizo con gran celebración y danzando desnudo delante del arca; mas cuando regresó a su casa, 10 Mical, su esposa, hija de Saúl le gritó furiosa: “¡Qué distinguido se veía hoy el rey de Yisraeil, exhibiéndose descaradamente delante de las sirvientas tal como lo haría cualquier persona vulgar!”

11 David le replicó a Mical: “Dancé con alegría delante de Yahvahé porque me prefirió a mí antes que a tu padre o a cualquier otro de tu familia. ¡Así es, y estoy dispuesto a quedar en ridículo e incluso a ser humillado ante mis propios ojos! 12 Pero esas sirvientas que mencionaste, ¡de seguro seguirán pensando que soy distinguido!”

13 David buscó al vidente Nathán y le dijo: “Escucha esto que te diré. Yo vivo en un hermoso palacio de cedro, ¡mientras que el arca de Yahvahé está allá afuera en una carpa! ¿No debiera construir para la Suprema Inteligencia un palacio que le guarde?”

14 Nathán le contestó: “Adelante, haz todo lo que tienes pensado porque La Luz está contigo”.


15 Cuando llegó la noche de ese mismo día, Yaho’el se presentó a Nathán en medio de una llamarada y le dijo: “Escucha Nathán lo que La Luz te comunica: Ve y dile a David ¿por qué él tiene que construirme casa de piedra y de cedro? 16 Desde el día cuando con ayuda de mis mensajeros saqué a los hebreos de Egipto hasta hoy, nunca he tenido casa para mí. Nunca les reclamé a los jefes de los hebreos ni a los conductores de sus tribus: ¿Por qué no me han construido una hermosa casa de cedro? 17 La Luz del Universo no necesita templo de piedra, ni templo de cedro”.

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