lunes, 22 de septiembre de 2014

El camino de los apóstoles 1


1 Luego de la Festividad del Shavuot, cuando los discípulos recibieron la Luz del Paráclito, los once discípulos electos por Yehshua, con Mariam y Mattiyah se reunieron en Jerusalén para decidir el camino que deberían seguir para predicar entre los goyim, esto es los extranjeros, la palabra de vida del Señor.

2 Querían cumplir el mandato que les diera el Rabbi antes de elevarse; sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: “¿Cómo iremos hacia los goyim y predicaremos el mensaje del reino del hijo del hombre? 3 Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?”

4 Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: “No lloren y no estén tristes; no vacilen más, pues la gracia del Rabbi descenderá sobre todos nosotros y nos protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho valerosos” 5  Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones y comenzaron a comentar las palabras del Salvador. 

6 Y dijo Mariam: “He visto en una visión al Rabbi y él me impulsaba a seguir sus mandatos; y me dijo: Alienta a tus hermanos para que no desfallezcan y no se dejen vencer por el temor y la duda. Diles que mantengo lo que les dije antes de ascender, que siempre yo estaría con ellos”.

7 Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio. Entonces, Andras habló y dijo a los hermanos: “Digan lo que les parezca acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Rabbi, Salvador se haya presentado en una visión a una mujer”.

8 Kefa respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: “¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros?” 9 Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Kefa: “Kefa, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?”

10 Entonces Mattai Levy habló y dijo a Kefa: “Kefa, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Rabbi la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, 11 avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el Buen Mensaje, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo Yehshua, el Salvador”.

12 Dijo entonces Yojanán: “Comencemos por Jerusalén, porque hay que llamar primero a los israelitas y no nos preocupemos por lo que nos pueda acontecer. Después, el Señor nos mostrará cuales caminos debemos seguir”.


13 Dicho esto, todos se pusieron de acuerdo y salieron al Templo a divulgar las enseñanzas de Yehshua; 14 pero tal como les había dicho Yehshua que no todos comprenderían sus enseñanzas si primero no se conocían a sí mismos, cada uno enseñaba según como habían entendido el mensaje de Yehshua.

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